
Guatemala desplegó este sábado operativos simultáneos en las cárceles Renovación I y El Boquerón para requisar objetos ilícitos y reforzar el control interno, en una ofensiva que el gobierno vincula con la desarticulación de estructuras criminales que operan dentro y fuera del sistema penitenciario y con un plan que prevé invertir Q226 millones en ocho centros de detención.
La intervención en desarrollo se ejecuta dos días después de otra requisa en el Centro de Detención Preventiva para Hombres de Puerto Barrios, en Izabal, donde las autoridades decomisaron 57 teléfonos celulares, drogas, licor, armas blancas y otros objetos prohibidos, además de trasladar a 34 privados de libertad considerados de alta peligrosidad, que además generó un motín, con el saldo de al menos dos heridos.
La Dirección General del Sistema Penitenciario informó que las acciones de este sábado se realizaron de forma simultánea en Escuintla y Santa Rosa con participación de la Fuerza Élite del Sistema Penitenciario, agentes de la Policía Nacional Civil y elementos del Ejército de Guatemala.
El director general del Sistema Penitenciario, Jorge López Dellachiessa, explicó que las intervenciones consisten en requisas focalizadas por sectores para extraer objetos ilícitos que hayan ingresado a ambos recintos. El funcionario advirtió que las estructuras afectadas podrían reaccionar, pero sostuvo que las autoridades están preparadas mediante coordinación interinstitucional.
“La Dirección General del Sistema Penitenciario no dará marcha atrás en el establecimiento del control y orden en los centros de detención y en la desarticulación de estructuras criminales”, afirmó López Dellachiessa.

El Boquerón fue intervenido para retirar objetos prohibidos y frenar extorsiones
En el centro de detención preventiva para hombres El Boquerón, en Cuilapa, Santa Rosa, el objetivo es retirar objetos prohibidos, lujos y comodidades para restablecer el control y frenar delitos como la extorsión.
Decomisos anteriores, incluyeron un teléfono celular, 11 cargadores, tarjetas SIM, un cuchillo, una réplica de pistola, apuntes con números de posibles víctimas, bolsitas con marihuana, una pipa, licor y otros ilícitos.
Renovación I, en Escuintla, también arrastra un historial reciente de intervenciones. El centro, antes conocido como El Infiernito, fue objeto de al menos seis requisas mayores entre enero y julio de 2026, según registros del Ministerio de Gobernación.
La más reciente de esas acciones, el 4 de julio, terminó con el decomiso de 34 teléfonos celulares, un arma de fuego y drogas. En ese operativo, igual que en el de este sábado, participaron en conjunto la PNC y personal del Sistema Penitenciario.

El sistema penitenciario reportó 223 requisas en 24 cárceles hasta mayo
La ofensiva forma parte de una política más amplia. El Sistema Penitenciario reportó 223 requisas entre enero y el 17 de mayo de 2026 en sus 24 centros de detención, que albergan a 23.955 privados de libertad.
El viceministro de Seguridad, Estuardo Solórzano, declaró en junio que esos operativos no fueron aleatorios, sino dirigidos a partir de análisis de inteligencia previos. Según el funcionario, las inspecciones permitieron detectar sectores que funcionaban como centros de llamadas para cometer extorsiones.
El gobierno prevé además una inversión de Q226 millones, equivalentes a unos USD 29,6 millones, para el remozamiento de ocho centros donde se concentran estructuras de pandillas. Entre ellos figuran Renovación I y El Boquerón.
Para Renovación I se asignaron Q35 millones y para El Boquerón, Q18 millones. El financiamiento proviene de partidas readecuadas tras la aprobación de la Ley Antipandillas, Decreto 11-2025, y de préstamos del Banco Centroamericano de Integración Económica.
El plan de seguridad penitenciaria contempla que, a partir de 2027, las Fuerzas Armadas dejen de ejercer las funciones extraordinarias que hoy cumplen dentro de las cárceles, una vez que el Sistema Penitenciario disponga de personal capacitado y de una estructura institucional fortalecida para asumir plenamente la administración de la seguridad interna.











