
Rocco Morabito, considerado el capo de la ‘Ndrangheta –la mafia calabresa– estuvo durante años prófugo de la Justicia de su país, Italia. Mientras estaba acusado de asociación ilícita y tráfico de drogas, él rey de la cocaína de Milán se paseaba por distintos lugares. Entre ellos, el Estadio Centenario de Montevideo: allí estuvo en 2014 para ver un show de One Direction.
La entonces banda británica llegó a Uruguay el 6 de mayo, una fecha en la que Morabito se encontraba instalado en el país bajo una identidad falsa. En ese momento era el segundo fugitivo más buscado del mundo.
La noticia, consignada por el medio uruguayo Montevideo Portal, fue revelada por el periodista italiano Klaus Davi. El narcotraficante italiano estuvo en el recital por un pedido de su hija Carmela, una directioner incondicional.

Fabrizio Gallo, ex abogado de Morabito, confirmó el dato. “Sí, tal como se desprende de los testimonios familiares que recabé, mi antiguo cliente asistió al concierto de One Direction el 6 de mayo de 2014”, informó Dagospia. El motivo de la concurrencia fue para “complacer” a su hija. “En Navidad le consiguió tres entradas para el concierto y fueron todos juntos: padre, madre e hija”, detalló el ex defensor del capo narco.
Carmela, por su parte, recordó esa noche: “Canté y lloré durante todo el concierto. Pero mi padre también cantó; se sabía todas las canciones de memoria porque las escuchó conmigo durante mi infancia y adolescencia”, dijo la hija del narco, según cita Montevideo Portal.
Carmela contó que su padre “siempre ha sido un apasionado de la música, desde la clásica hasta la italiana”.

Lujo, separación, caída y extradición
El nombre de Rocco Morabito, que hoy tiene unos 60 años, es un tema recurrente de conversación en la política uruguaya. A su caso recurren dirigentes de la oposición para cuestionar la gestión en seguridad de la segunda administración del presidente Tabaré Vázquez (2015-2020). Fue durante esos años que Morabito fue encontrado y enviado a prisión. Pero el punto de cuestionamientos es que el narco se escapó de la Cárcel Central de Montevideo.
Desde 1995, el capo de la mafia italiana era buscado por la justicia de su país, que lo acusaba de asociación ilícita y tráfico de drogas, y que había sido condenado en ausencia a 28 años de cárcel, que más tarde se amplió a 30. En la década de los 90 se lo conocía como el “rey de la cocaína”.

Había llegado a Milán desde Calabria, para extender el tráfico de drogas y ocuparse de hacer llegar la mercadería desde Sudamérica hasta el norte de Italia.
Morabito llegó a Uruguay en 2004 con documentos brasileños, que le permitieron luego hacerse de los uruguayos. Se instaló en Punta del Este, con otra identidad. En 2017, tres años después de ir a ver a One Direction al Estadio Centenario, fue detenido en un hotel de Montevideo. Se alojaba allí mientras buscaba un apartamento tras separarse de su esposa.
“No es el tipo narcotraficante, de restaurantes, autos lujosos. Era de un perfil bajo”, dijo, tras su caída, Daniel Puig, un comerciante que desde junio pasado le rentaba la casa en la que vivía el capo con su familia en Punta del Este. Es una persona que aparenta ser “de clase media baja, no hablaba de dinero” y “andaba en un auto chino súper modesto”, dijo el hombre quien se dijo sorprendido al enterarse que era buscado por la Interpol y que lo describió como una persona muy tranquila que vivía para su hija.

La investigación en la Justicia uruguaya incluyó la indagatoria a 15 policías del servicio dentro del recinto penitenciario. Un año después, la policía de Argentina también arrastró a un hombre, Ferdinando Sarango, miembro de la ‘Ndrangheta, quien se encargó de introducir en prisión la suma de 50.000 euros para sobornar a los agentes.
La Justicia uruguaya aprobó su extradición a Italia en 2018, pero en junio de 2019 protagonizó su salida de la cárcel todavía recordada: se fue por la azotea junto a otros tres extranjeros. Estuvo prófugo hasta mayo de 2021, cuando lo capturaron en Brasil. En julio de 2022, Morabito llegó al aeropuerto Ciampino de Roma tras haber sido extraditado desde Brasil.













