
Altos mandos militares de Estados Unidos, Colombia y Ecuador se reunieron el jueves en la localidad ecuatoriana de San Lorenzo, fronteriza con Colombia, para acordar estrategias coordinadas contra bandas criminales y mafias del narcotráfico que operan en las zonas limítrofes de ambos países sudamericanos.
En el encuentro participaron el jefe del Comando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM), Francis L. Donovan; el ministro de Defensa de Colombia, Jorge Eduardo Mora; el ministro de Defensa de Ecuador, Gian Carlo Loffredo; el comandante general de las Fuerzas Armadas colombianas, Erick Rodríguez; y el comandante de la Fuerza de Tarea Conjunta para el Hemisferio Occidental de EE.UU., Kevin J. Jarrard.
A través de un mensaje difundido en redes sociales por el Comando Sur estadounidense, Donovan señaló que “la frontera entre Colombia y Ecuador es un punto estratégico geográfico que los cárteles violentos han explotado durante mucho tiempo”.
No obstante, agregó que hoy están “cambiando las reglas del juego”: “En una poderosa muestra de unidad regional, nos reunimos en San Lorenzo (Ecuador), en medio de esta peligrosa región. Bajo la bandera de la coalición americana contra los cárteles, consolidamos una estrategia unificada para perseguir a los líderes de los cárteles, desmantelar su logística y negarles permanentemente refugio seguro”.
El titular de Defensa de Colombia señaló que, bajo instrucción del presidente Abelardo de la Espriella, se buscó fortalecer alianzas y consolidar “una respuesta firme y coordinada para proteger la seguridad” de los países involucrados. Mora afirmó que la adhesión de Colombia a la coalición permitirá articular esfuerzos regionales contra el narcotráfico y el crimen organizado.

Según detalló la cartera de Defensa colombiana, durante la reunión se acordó impulsar el intercambio de información, conocimiento del territorio y experiencias operacionales para avanzar hacia una mayor interoperabilidad entre las fuerzas militares, con el objetivo de mejorar la capacidad de respuesta frente a las redes criminales que utilizan el Pacífico como corredor para actividades ilícitas.
Por su parte, el Ministerio de Defensa de Ecuador describió este “tridente de la seguridad” como una herramienta destinada a compartir información, anticipar amenazas, fortalecer las operaciones coordinadas y cerrar rutas empleadas por el narcotráfico y otras economías ilícitas.
La frontera de Ecuador con Colombia se considera un punto crítico en la “guerra” declarada en 2024 por el presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, contra las bandas criminales, identificada como la principal vía de entrada de cocaína que transita por el país hacia Norteamérica y Europa. Este tráfico está vinculado con la escalada de violencia que ha ubicado a Ecuador entre los países con mayor índice de homicidios en Latinoamérica.
Durante 2026, Ecuador inició operaciones militares conjuntas con Estados Unidos para combatir organizaciones criminales en zonas fronterizas con Colombia. El Gobierno ecuatoriano no detalló si en estas acciones se desplegaron fuerzas estadounidenses en su territorio.

Uno de los episodios más controvertidos de estos operativos ocurrió en marzo, cuando un bombardeo sobre un supuesto centro de entrenamiento de los Comandos de la Frontera en el lado ecuatoriano generó la aparición de una bomba sin detonar en territorio colombiano.
Ecuador también recibe apoyo de Estados Unidos para interceptar embarcaciones conocidas como “narcolanchas” y semisumergibles que zarpan de sus costas con cargamentos de cocaína con destino a Norteamérica y Centroamérica.
El martes, se desarrolló un operativo conjunto en el que participaron autoridades ecuatorianas y la Administración de Control de Drogas (DEA) de EEUU, que resultó en la detención de 24 personas —incluidos dos mexicanos supuestamente vinculados al Cártel Jalisco Nueva Generación— durante una veintena de allanamientos en tres provincias ecuatorianas.
(Con información EFE y Europa Press)













