Donald Trump advirtió que Estados Unidos no abandonará las negociaciones con Irán hasta cerrar un acuerdo definitivo, descartando cualquier salida prematura que obligue a retomar el proceso en pocos años.
“No vamos a irnos temprano y luego tener que volver cuando el problema resurja en tres años”, declaró Trump durante un discurso en Florida. El mandatario subrayó que las conversaciones avanzan a favor de Washington, aunque Teherán aún no ofrece las condiciones que su administración considera indispensables: “No están cumpliendo con el tipo de acuerdo que necesitamos, y vamos a hacer que esto se haga correctamente”.
Trump describió a Irán como una potencia militarmente desmantelada. Según sus palabras, el país persa no cuenta con armada, fuerza aérea, equipos antiaéreos, radar ni liderazgo operativo: “Sus líderes han desaparecido. El primer grupo, el segundo grupo, Khamenei, todos se han ido”.
El presidente recordó que en un período de dos semanas el régimen iraní mató a 42.000 manifestantes, y calificó a esa dirigencia de “malvada”. Afirmó que la presión militar aplicada ha dejado a Irán “diezmado”.
Trump atribuyó a los bombarderos B-2 haber detenido el programa nuclear iraní antes de que Teherán pudiera materializar un arma. “Si no hubiéramos hecho eso, habrían tenido un arma nuclear. Israel habría quedado destruido. El Medio Oriente habría quedado destruido. Creo que Europa también”, sostuvo.
El presidente enmarcó el conflicto como una guerra de necesidad: “No podemos permitir que lunáticos tengan un arma nuclear”, justificando la intervención como condición para la estabilidad regional.
Trump aprovechó el contexto para reiterar sus reproches a la alianza atlántica. Afirmó que Estados Unidos gastó billones de dólares en la OTAN sin recibir apoyo a cambio: “No obtuvimos ayuda. No la necesitábamos, pero no recibimos ninguna”.
Durante el discurso, Trump afirmó que debería estar “bajo techo y en una instalación segura”, tras el intento de asesinato que sufrió la semana pasada durante la cena de corresponsales, pero indicó que optó por desafiar las recomendaciones y presentarse ante una multitud de simpatizantes en Florida.
“No debería estar aquí. Acaba de haber un intento (…) contra mi vida”, dijo el presidente en un acto de campaña para las elecciones de medio mandato en The Villages, una de las mayores comunidades de personas jubiladas del país.
“Debería estar bajo techo, en una instalación segura, donde pueda cumplir mi mandato tranquilamente, hermosamente y de forma segura, destruyendo todo lo que se interponga en nuestro camino; como esos países malvados que quieren conseguir armas nucleares”, agregó.
Este es el primer evento público en el que participa el presidente desde que un hombre armado intentara acceder a la carrera al salón donde se encontraba Trump presidiendo la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca en Washington D.C.
El acusado, Cole Allen, intentó irrumpir armado en el salón del hotel Washington Hilton, donde además se hallaban la primera dama, Melania Trump; el vicepresidente, JD Vance; el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson; y varios miembros del Gobierno.
Había además en la sala unos 2.000 invitados, entre periodistas, diplomáticos y empresarios.
Agentes del Servicio Secreto respondieron con cinco disparos y Allen cayó al suelo y fue reducido, aunque no sufrió impactos de bala.
El incidente no dejó víctimas, aunque los disparos provocaron la evacuación de Trump y el resto de autoridades, además de desatar el pánico entre algunos de los asistentes.
Trump ha sido objeto de tres intentos de atentado en los dos últimos años.
El primero tuvo lugar el 13 de julio de 2024 durante un mitin para las elecciones presidenciales en Butler (Pensilvania). Tan solo sufrió una herida por bala en su oreja derecha, si bien un ciudadano perdió la vida y otro resultó herido.
Dos meses después -el 15 de septiembre- sobrevivió a otro intento mientras jugaba al golf en su club de West Palm Beach (Florida). El Servicio Secreto detectó a un hombre armado con un rifle apostado entre la maleza junto al campo. El sospechoso, Ryan Routh, de 58 años, huyó antes de abrir fuego y fue detenido posteriormente.
(Con información de EFE)












