En los últimos ocho años, el número de nicaragüenses que residen en España se ha multiplicado por cuatro, impulsados por crisis económica y represión interna, mientras que las remesas enviadas desde ese país hacia Nicaragua también han experimentado un salto sin precedentes desde 2018, confirmando el impacto estructural de la migración reciente.
Según cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE) de España citadas por Confidencial, el incremento de la migración resultó en un 301 % más de ciudadanos nicaragüenses residiendo en territorio español, al tiempo que el monto de remesas creció un 216,5 % entre 2018 y abril de 2025.
En 2018, solo 31,180 personas nacidas en Nicaragua residían en España. Para el primero de enero de 2026, esa cifra ascendió a 93,905, de acuerdo con los registros del INE publicados por Confidencial. El aumento ha sido especialmente notable entre mujeres, quienes ahora representan la mayoría de este grupo migrante.
De acuerdo con el Banco Central de Nicaragua (BCN), el flujo de remesas procedentes de España alcanzó los 303,5 millones de dólares al cierre de 2024, frente a los 140,2 millones recibidos en 2017, último año previo a la Rebelión de Abril consignado por el BCN en el reportaje de Confidencial. Estos envíos han sostenido considerablemente a la economía familiar en Nicaragua, donde casi un millón de personas han abandonado el país entre 2018 y 2025, según cálculos de Manuel Orozco, experto en migración citado en el artículo.
Las nuevas rutas migratorias desde Nicaragua y el peso creciente de España

En los años 2020 y 2021, las remesas enviadas desde España superaron a las que llegaban desde Costa Rica, según los registros del BCN que destaca el Confidencial.
Aunque Costa Rica recuperó el segundo puesto después de Estados Unidos como canal de envío en 2022 —con una diferencia inicial mínima (275,9 millones desde Costa Rica frente a 270,1 millones desde España)—, la brecha se amplió hasta superar los 92 millones de dólares en 2024.
El deseo de emigrar, según Jesús Téfel, presidente de Hagamos Democracia, responde a una “desesperanza ante la crisis económica” que ha persistido desde el inicio de las protestas de 2018, con un repunte en 2021 descrito a Confidencial. El economista Enrique Sáenz subraya que esta migración masiva “es la evidencia del fracaso económico, social y político de la dictadura”, ya que la población sigue buscando alternativas vitales fuera del país.
Historias como las de Gary Estrada y Javier —ambos nicaragüenses que decidieron establecerse en España tras la Rebelión de Abril y la pandemia de covid-19 respectivamente— ilustran los retos y mecanismos que emplean los migrantes para asegurar el sustento de sus familias en Nicaragua. Estrada envía mensualmente entre 150 y 200 euros (175 y 223 dólares) a su madre, y Javier remite cerca de 500 euros (585 dólares) mensuales a sus padres, siempre utilizando plataformas digitales, locutorios o transferencias bancarias para garantizar la llegada íntegra de estos fondos.
En España, de una población total de 49,6 millones, más de 10 millones han nacido fuera del país, de acuerdo a los datos revisados por Confidencial. Aplicaciones como Remitly y los servicios en locutorios se han convertido en herramientas frecuentes para los nicaragüenses, permitiendo envíos de dinero con costos que oscilan entre tres y cinco euros (3,50–6 dólares) por transacción.
Estados Unidos deja de ser la puerta principal; España emerge como alternativa
La preferencia histórica por emigrar a Estados Unidos decayó tras las restricciones migratorias introducidas en la segunda administración de Donald Trump, obligando a muchos a considerar Europa —y España en particular— como nuevo destino, indica Téfel a Confidencial. La ausencia de barrera lingüística y la posibilidad de utilizar España como puerta de entrada a la Unión Europea han sido factores determinantes para ese cambio de tendencia.
Sáenz señala que existen obstáculos objetivos —la distancia geográfica y la falta de tradición migratoria hacia España— aunque este patrón está en transformación acelerada gracias al flujo reciente de nicaragüenses.
Efectivamente, los cambios políticos en España generan incertidumbre para la comunidad migrante. Gary Estrada, activista social, advierte del riesgo de nuevas políticas restrictivas si un cambio de gobierno trasladara al poder a fuerzas conservadoras, lo que podría afectar los derechos adquiridos por los migrantes nicaragüenses, incluso por quienes ya han obtenido la nacionalidad española. Sáenz coincide y alerta que un giro político “abriría una posición más hostil hacia la migración”, poniendo en entredicho el acceso de los aproximadamente 40,000 nicaragüenses indocumentados que podrían ser regularizados.
El fenómeno de la migración nicaragüense hacia España se inscribe, según Confidencial, en un contexto de profunda crisis social y política en Nicaragua desde 2018. Tanto los flujos humanos como el envío de remesas constituyen variables estructurales que transforman las relaciones entre ambos países y las estrategias de supervivencia de miles de familias nicaragüenses.













