
Dos viviendas del barrio Bella Vista, en Centenario, Neuquén, fueron atacadas a tiros durante la madrugada de este martes. Los hechos, separados por casi cuatro horas, terminaron con un joven de 19 años herido de gravedad y trasladado de urgencia al Hospital Castro Rendón de la capital neuquina.
El primer tiroteo ocurrió alrededor de las 00.15 en una casa ubicada entre las calles Simón Bolívar y María Eugenia Figueroa. Más de 20 disparos impactaron en el frente de la vivienda en cuestión de segundos, un ataque que obligó a algunas personas a arrojarse al suelo para resguardarse. Según los primeros relevamientos, los tiros fueron efectuados desde una motocicleta en la que se movilizaban al menos dos personas, que después de la balacera huyeron hacia el sur, en dirección a la meseta.
Personal de la Comisaría Quinta y de la Comisaría 52 llegó al lugar minutos después de recibir el alerta. Los efectivos entrevistaron a una mujer que se encontraba en la vivienda y constataron los daños: una ventana y un paredón con impactos de bala. Dentro del domicilio se hallaron tres plomos deformados, mientras que en la vía pública quedaron siete vainas servidas. El personal de Criminalística fue convocado para intervenir en la causa.
Cerca de las 4.00 de la madrugada,, se produjo un segundo ataque en la intersección de Hugo Chávez y Santa Fe, también dentro del barrio Bella Vista. En esa oportunidad, un joven de 19 años resultó herido en el pecho y en una pierna.
La gravedad de las lesiones llevó a que la víctima fuera trasladada primero en un vehículo particular hasta el Hospital Natalio Burd de Centenario. Desde ese centro de salud se decidió derivarlo de inmediato al Hospital Castro Rendón para que recibiera atención especializada. El joven permanece internado en estado reservado.
Cuando los efectivos policiales llegaron a la segunda vivienda atacada, no encontraron a nadie en su interior. Minutos después establecieron que los propios residentes del lugar habían sido quienes trasladaron al herido hasta la guardia del hospital local, antes de que llegara la Policía. En el sitio, los uniformados relevaron varias vainas servidas sobre la calle y cinco plomos deformados en el sector del patio.
Un dato adicional sobre el segundo hecho lo aportó el medio local Centenario Digital: cuando los agentes se dirigían hacia el lugar de la balacera, en el cruce de las calles Córdoba y Cuba, se cruzaron con un auto en el que viajaban varios ocupantes y que circulaba a gran velocidad. Por el momento, no se estableció si ese vehículo tuvo relación con el ataque.
Los dos episodios permanecen bajo investigación y hasta el momento no fue determinado el móvil de ninguno de los ataques. Tampoco se confirmó si existe una vinculación entre ambos hechos, ocurridos a pocas cuadras de distancia dentro del mismo barrio y en un lapso de menos de cuatro horas.

Este violento episodio se produjo tan solo cinco días después de que un joven de 23 años fuera baleado en la cabeza al final de un viaje solicitado por aplicación. Murió horas después. El ataque ocurrió el jueves por la noche en Centenario, provincia de Neuquén, y es investigado como un homicidio cuya secuencia todavía no pudo ser reconstruida por completo.
Según informó LM Neuquén, el ataque ocurrió cuando una chofer de una app de viajes llegó en un Renault Sandero hasta una vivienda ubicada al final de la calle Cuba, en el sector Parcelas de Centenario. En el auto iban su hija menor de edad y dos pasajeros. Uno de ellos era Walter Subensa Figueroa, de 23 años.
Cuando el vehículo arribó al destino, el acompañante de Walter descendió primero, mientras el joven de 23 años permaneció en el asiento trasero. Segundos después se oyeron disparos. Los primeros peritajes indicaron que al menos uno de los proyectiles ingresó por la luneta e impactó en la nuca de la víctima.
La conductora lo trasladó de urgencia al hospital Natalio Burd de Centenario. Desde allí fue derivado al hospital Castro Rendón, en la ciudad de Neuquén, donde quedó internado en terapia intensiva. Su muerte se confirmó horas más tarde y a partir de ese momento la pesquisa quedó encuadrada como un caso de homicidio.
Con el fallecimiento de la víctima, la investigación quedó de lleno bajo la órbita de la Fiscalía de Homicidios, a cargo de la fiscal Guadalupe Inaudi, quien intervino desde las primeras diligencias. La funcionaria dispuso la realización de una autopsia y coordinó un trabajo conjunto con distintas divisiones policiales. Participaron la Comisaría 52, personal de Criminalística, efectivos de Seguridad Personal en Homicidios y la Oficina de Investigaciones de la Zona Periferia II.













