
Tengo un recuerdo amarillo. Amarillas eran las tablas del arenero que cada primavera se rellenaba con la arena traída en la caja de un camioncito que entraba marcha atrás al jardín; amarillas eran la luz del sol que teñía todo y la escalera de caña que mi papá construyó para que las hermanas menores se iniciaran en el deporte familiar de trepar árboles, empezando por el que daba sombra allí; amarillo el pantalón jardinero de pata corta de la más chica, y amarillo también su flequillo. ¿O ese jardinero pertenece a otro recuerdo?
Thomas Demand (Munich, 1964) también recuerda una escalera. En Treppenhaus (Escalera), el artista apela a su memoria para reconstruir y fotografiar la escalera de su escuela. La paleta de colores, el rigor arquitectónico, la baranda roja, la iluminación precisa, el tamaño y la calidad de la copia —cubierta por una capa de plexiglás brillante y matérico— parecen pertenecer a un recuerdo fiel. Pero Demand despeja el equívoco: en la imagen no hay puertas porque no las recuerda; cuando volvió al lugar, encontró curvas en la escalera.
Thomas Demand. El tartamudeo de la historia es la primera retrospectiva del artista en la Argentina. En exhibición en la Fundación Proa hasta noviembre, la muestra propone una reflexión inteligente y bella sobre la memoria histórica y el acto de recordar.

El artista parte de fotografías domésticas, así como de imágenes y filmes de reporteros gráficos y otros artistas. Las reproduce a escala 1:1 en cartón y papel; después de fotografiarlas, Demand recicla los materiales. La obra final es la fotografía de una maqueta que reconstruye una imagen instalada en la memoria colectiva. Allí reside el núcleo de su trabajo: en hacer visible la operación de resignificación de los hechos que implica evocarlos.
Como le interesa que su obra sea recordada como una experiencia, Demand interviene los espacios de exhibición con estrategias inmersivas. En la planta baja de Proa, un empapelado abstracto de columnas parece evocar el poema de Borges: “De fierro, de encorvados tirantes de enorme fierro (tiene que ser la noche), para que no la revienten y la desfonden las muchas cosas que mis abarrotados ojos han visto, las duras cosas que insoportablemente la pueblan”. En la escalera, en cambio, eligió Hanami, un motivo de flores de cerezo que se repite hasta envolvernos en la belleza efímera y desmesurada de la naturaleza.
En la primera sala domina la escena una gran imagen del salón donde un miembro del ejército alemán cometió un atentado fallido contra Hitler. Demand construyó primero la maqueta del espacio y luego reprodujo con precisión el estado en que quedó tras la explosión. También se exhibe una imagen de la oficina de la Stasi, la policía secreta de la RDA, asaltada por sus víctimas después de la caída del Muro de Berlín.

Los trampolines de El triunfo de la voluntad y el estudio de Leni Riefenstahl, la cineasta oficial del nazismo, remiten a las fronteras permeables entre estética e ideología. El humor aparece en Folders (Carpetas), donde Demand recrea la presentación de Trump de supuestas pruebas ante la prensa, documentos que luego no podían consultarse. Aunque en las escenas no hay gente, el poder evocador de las imágenes produce escozor inmediato.
También aparecen escenas cotidianas: un jabón al borde de la bañadera, un vaso de helado con cucharita plástica de color, el santuario espontáneo de velas tras una estampida mortal en una fiesta rave. Se suma a ellas la reproducción monumental de una caverna inspirada en una postal, cuya maqueta, realizada con impresoras 3D, pesa varias toneladas y es la única que no fue destruida.
Demand es un artista conceptual. Su obra más sintética, la que quizás mejor represente su programa, es la fotografía de una cortina vertical reconstruida a escala real en papel y cartón, que reproduce con precisión los pliegues y la textura del material original. La obra funciona como una metáfora eficaz de la estopa de la que está hecha la memoria: a través de sus pliegues hay cosas que vemos, otras que creemos ver, y otras que permanecen ocultas. La cortina es amarilla.
*“Thomas Demand: El tartamudeo de la historia”, en Fundación Proa, Av. Pedro de Mendoza 1929, CABA. De miércoles a domingos, de 12 a 19h. Entradas: Miércoles, sin cargo; jueves a domingos, general $6000, estudiantes, docentes y jubilados, $4000 y menores de 12: sin cargo.













