
La inflación mayorista mostró una suba de 0,8% en julio, lo que implicó una desaceleración de 0,3 puntos porcentuales respecto al mes previo. De este modo, resultó bastante menor que el Índice de Precios al Consumidor (IPC), que en el mismo mes llegó al 2,1%. En este caso, el hecho de que la variación empiece con 0 responde principalmente a un shock puntual vinculado con el precio del crudo y el gas.
El ministro de Economía, Luis Caputo, destacó que el dato del séptimo mes del año evidenció “la variación en el mes fue la más baja desde mayo de 2025, y la menor para un mes de julio desde el año 2019″. Por su parte, el presidente Javier Milei celebró: “Y al final julio empezó con cero… Inflación mayorista = 0,8%. Ciao!”.
No obstante, Santiago Casas, economista Jefe de EcoAnalytics, resaltó que la desaceleración estuvo explicada íntegramente por el fuerte retroceso del precio del petróleo crudo y el gas, que se desplomó 9,2% en el mes y restó 0,9 puntos porcentuales al índice. “Si se excluye este componente, los precios mayoristas hubieran aumentado 1,7% mensual”, dijo.
“Que la reversión del precio del crudo y el gas haya desacelerado el aumento de los costos internos es una buena noticia. Sin embargo, hay que ser cuidadosos a la hora de interpretar el dato. La evolución de los precios mayoristas no anticipa necesariamente lo que ocurrirá con la inflación minorista. Aunque son índices relacionados, miden cosas distintas”, advirtió Casas.

El economista ejemplificó con lo sucedido en mayo de 2025: los precios mayoristas habían registrado una deflación del 0,3% mensual, mientras que los precios al consumidor avanzaron 1,5% mensual, y desde allí la inflación acumuló diez meses consecutivos de aceleración, hasta alcanzar el 3,4% mensual en marzo de este año.
Por ahora, Casas no ve una desaceleración tan pronunciada y generalizada en el resto de los costos domésticos. Por caso, los de la construcción se incrementaron 2,2% mensual en julio, en línea con la inflación general.
Por su parte, la consultora LCG analizó: “La inflación mayorista de julio desaceleró en el margen respecto del mes previo (0,8% vs. 1,1%) y vuelve progresivamente a los niveles previos a inicio de las tensiones en Medio Oriente. En efecto, siguió diluyéndose el impacto que había tenido la suba del petróleo y sus derivados. La deflación de los productos primarios (-2,2% vs. -1,2% en junio) fue impulsada principalmente por la caída de 9,2% en el petróleo crudo (luego de un -5,3% en junio)”.
También contribuyó la desaceleración de los productos importados (0,5% vs. 2,3% en junio), en un contexto de relativa estabilidad del dólar.
Entre ambos rubros compensaron la inflación de manufacturas y energía, que en julio se mantuvo más cerca del 2% mensual, con una variación del 1,8%.
El economista Federico Machado destacó que se trata de la cuarta vez en la gestión de Milei que el Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) se ubica por debajo del 1%: las anteriores fueron en febrero de 2026, mayo de 2025, cuando fue negativo directamente; y diciembre de 2024.

“Como las veces anteriores, este dato no refleja una caída de la inflación subyacente, sino un fenómeno particular: caída del petróleo del -9% y aumento de bienes importados del 0,5%. El promedio del resto de las categorías ronda un aumento del 3%”, sostuvo el especialista.
Hacia adelante, LCG proyectó: “En lo que va de agosto el tipo de cambio se mueve en el margen, sin superar los $1500, pero claramente administrado por el BCRA (vía menores compras en el MLC o vía intervenciones en futuros y títulos DLK). Sin mayores sobresaltos, y con el precio del petróleo más estable, cabría esperar que la inflación mayorista se estacione en torno a estos niveles”.
“La apertura comercial y la baja demanda siguen actuando como disciplinadores, pero con costos elevados en términos de actividad. Nuestra proyección para todo 2026 es 27%”, añadió la consultora.













