
Una conmoción cerebral es una lesión que ocurre cuando la cabeza recibe un golpe fuerte. Puede provocar pérdida de consciencia, desorientación y vómitos, y si no se atiende a tiempo, deja secuelas de largo plazo en la salud del jugador.
Un futbolista que sigue en el campo tras ese tipo de golpe tiene más riesgo de sufrir una recuperación lenta, una caída en su rendimiento y una nueva lesión antes de sanar. Ese riesgo, hasta ahora, se enfrentaba sin una herramienta médica pensada específicamente para el fútbol.

Los protocolos que existían tardaban entre 10 y 15 minutos en completarse, un tiempo imposible de sostener durante un partido en curso. El fútbol necesitaba algo propio, rápido y adaptado a sus reglas.
Hoy la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) publicó una herramienta para llenar ese vacío: un protocolo llamado FOCUS que fue publicado en la revista JAMA Neurology de la Asociación Médica Estadounidense.
El estudio fue liderado por Kerry Peek, ex directora de Honores de la Escuela de Ciencias de la Salud de la Universidad de Sidney en Australia e investigadora médica de la FIFA con sede en Zurich, Suiza, junto a un equipo de 17 especialistas de 14 países.
Qué es FOCUS y para qué sirve

FOCUS son las siglas en inglés del Protocolo Estandarizado de Evaluación de Conmoción Cerebral en el Campo de Juego, diseñado exclusivamente para el fútbol. Su objetivo no es diagnosticar si un jugador tiene una conmoción, sino detectar si hay señales suficientes para sacarlo del partido de inmediato.
El protocolo tiene 45 puntos de evaluación repartidos en 11 áreas, las cuales van desde la historia clínica del jugador hasta su capacidad de mantener el equilibrio, y también cubren sus síntomas, su orientación en tiempo y espacio, y el movimiento de sus ojos.
La regla de oro es simple: ante cualquier señal de alerta, el jugador sale del campo sin esperar a terminar la evaluación.

Para construirlo, participaron 57 expertos médicos de las 211 asociaciones miembro de la FIFA, que representan las seis confederaciones del mundo.
Cada punto debía alcanzar al menos un 80% de acuerdo entre los especialistas para quedar incluido, a través de la metodología Delphi, que consiste en rondas de votación anónima entre expertos.
Cómo funciona en el campo de juego

La evaluación arranca desde el banco de suplentes, antes de que el médico pise el campo. Desde allí, el profesional observa si el jugador muestra señales visibles como convulsiones, rigidez muscular, vómitos o alteraciones en las pupilas.
Si aparece alguna de esas señales, el jugador sale de inmediato. Si no, el médico se acerca y continúa con preguntas de orientación: ¿en qué estadio están?, ¿contra quién jugaron la semana pasada?, ¿ganaron o perdieron?
También se evalúa el equilibrio: el jugador debe mantenerse de pie, con los ojos cerrados y un pie delante del otro, durante 20 segundos. Una falla en esa prueba basta como señal de alerta.

En una prueba piloto en una liga profesional, la evaluación completa tomó una mediana de 2 minutos y 52 segundos. En los casos más rápidos, 18 segundos alcanzaron para decidir la sustitución.
De los ocho jugadores evaluados en ese piloto, tres salieron de inmediato, dos de ellos recibieron un diagnóstico de conmoción tras el partido; y el tercero quedó sin diagnóstico definitivo. Los cinco restantes retomaron el juego y ninguno fue diagnosticado con conmoción después.

Los propios autores advirtieron que la precisión diagnóstica del protocolo publicado en JAMA Neurology y su viabilidad a gran escala aún requieren más investigación.
Un estudio de implementación ya está en curso para medir cómo se usa FOCUS en entornos reales, con un ensayo de validación posterior que evaluará la sensibilidad y especificidad de cada uno de sus puntos.














