
La Justicia sentenció a Fernando “Piti” Estrada Gonzáles a 17 años y seis meses de prisión como responsable de liderar una organización criminal dedicada al tráfico de estupefacientes entre 2009 y 2023 en el Barrio 1-11-14 de la Ciudad de Buenos Aires. La resolución, dictada este 15 de abril por el Tribunal Oral Federal N°3 de la Capital Federal, define así la responsabilidad de Estrada Gonzáles en una estructura delictiva que operaba con un esquema de control territorial sostenido durante más de una década.
Los fundamentos de la decisión judicial se conocerán el próximo 13 de mayo, según informó el Ministerio Público Fiscal en su portal institucional. El fiscal general Diego Velasco, titular de la Fiscalía General N°6 ante los Tribunales Orales en lo Criminal Federal, había solicitado en su alegato una condena de 24 años de prisión.
La pena finalmente impuesta es de 17 años y seis meses. Esta diferencia adquiere mayor relevancia ya que, según Velasco, la organización fue objeto de investigación en múltiples causas judiciales. La sentencia contra Fernando “Piti” Estrada Gonzáles se inscribe en un proceso judicial que permitió sancionar a alrededor de 180 personas involucradas en la red de narcotráfico del clan Estrada desmantelada en el Barrio 1-11-14, según precisó Velasco al medio fiscales.gob.ar.
La investigación demostró que Estrada Gonzáles no solo organizó la distribución de marihuana y cocaína en el Barrio 1-11-14, sino que también desempeñó el rol de coautor del delito de acopio de armas de fuego, piezas y municiones. Durante el proceso, la acusación sostuvo que el ahora condenado permaneció prófugo desde octubre de 2010 hasta inicios de 2023, período en el cual continuó dirigiendo parte de la logística de la banda desde la clandestinidad, conforme a la documentación judicial.
A lo largo de las investigaciones, se comprobó que la colaboración entre las fiscalías especializadas —el Ministerio Público Fiscal contó con el apoyo de la PROCUNAR y del fiscal coadyuvante Matías Álvarez— derivó en la desarticulación parcial de la estructura y en la obtención de condenas a decenas de integrantes.
Los crimenes de la organización criminal
En el desarrollo de su alegato, Diego Velasco detalló que la estructura funcionó en turnos de 28 días, alternando el mando entre Fernando “Piti” Estrada Gonzáles y su hermano Marcos Estrada Gonzáles. Según la declaración de un imputado colaborador, esta modalidad permitía a los hermanos evitar confrontaciones internas y mantener la actividad sin interrupciones, generando lo que calificaron como “un negocio fructífero” para ambos.
El fiscal enfatizó que, mientras uno ejercía el liderazgo operativo, el otro aguardaba su turno, lo que aseguraba la continuidad y disciplina de la organización. La misma fuente indicó que el grupo tenía la capacidad de coordinar la: introducción, almacenamiento, fraccionamiento y distribución de estupefacientes, particularmente marihuana y cocaína, desde países limítrofes hacia el Bajo Flores, con órdenes directas desde el exterior.

“Era manejada desde Perú por el imputado, que ordenaba el ingreso de la droga al barrio”, reseñó el fiscal Velasco durante su exposición ante el tribunal. Uno de los elementos distintivos de la causa es la magnitud institucional y territorial del caso. Se trata de la banda criminal de mayor alcance que ha operado en Argentina, tanto por el control sostenido del territorio como por la permanencia de su funcionamiento durante catorce años.
Los investigadores acreditaron que, pese a su situación de prófugo, Estrada Gonzáles logró conservar el control de la banda desde el exterior, coordinando la llegada de sustancias ilegales desde Perú y otros países limítrofes hasta el enclave porteño. El tribunal estableció su responsabilidad como organizador y coautor de acopio ilegal de armas y municiones, así como de los delitos relacionados con el tráfico de drogas.














