
El Gobierno avanza en vías de financiamiento para blindar el pago de capital e intereses por más de USD 4.000 millones de los títulos Bonares y Globales, previsto para el próximo 9 de julio, y dar señales de solvencia a los fondos de inversión.
En esta dirección, el ministro de Economía, Luis Caputo, mantuvo una reunión con el presidente del Banco Mundial, Ajay Banga, en Washington, en el marco de las reuniones de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial. El encuentro se desarrolló mientras la delegación argentina busca avanzar en la obtención de garantías internacionales que permitan acceder a financiamiento para afrontar los próximos vencimientos de deuda externa.
Además de los USD 1.000 millones que podrían llegar de la mano del FMI, se sumarían ahora USD 2.000 millones del Banco Mundial y otros USD 1.000 millones de la CAF y el BID. Estos últimos podrían utilizarse como avales para obtener los fondos necesarios para honrar los próximos compromisos sin sacrificar reservas.
Más allá de este anuncio, poco antes de las 15 los bonos en dólares operaban con una baja promedio de 0,4%, mientras que el riesgo país descontaba siete unidades, a 519 puntos básicos, tras un mínimo por la mañana en los 515 puntos.
Con un riesgo país por encima de los 500 puntos básicos, los Bonares (con ley argentina) y Globales (ley extranjera), con Tasas Internas de Retorno (TIR) por encima del 9% anual en dólares.
En la misma línea, las fuertes compras de divisas que está efectuando el Banco Central, cercanas USD 6.000 millones en 2026, abonan esta visión de que los pagos van a estar cubiertos sin sobresaltos.
Argentina enfrenta un vencimiento de capital de casi USD 4.300 millones en julio y busca alternativas para evitar la utilización de reservas del Banco Central. La estrategia liderada por Caputo apunta a reducir el costo del financiamiento externo mediante el respaldo de instituciones como el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Corporación Andina de Fomento (CAF). El objetivo central del equipo económico es obtener una tasa de interés cercana al 5%, muy por debajo de los niveles que el mercado internacional exigiría a Argentina en una emisión tradicional de deuda.
El Banco Mundial confirmó las gestiones a través de un comunicado: “El Grupo Banco Mundial está trabajando en una garantía de hasta USD 2.000 millones para ayudar a refinanciar una porción relevante de la deuda de Argentina, reducir costos de financiamiento y crear mejores condiciones para un mayor flujo de inversión privada nacional e internacional”.
“La operación propuesta está sujeta a la aprobación del Directorio Ejecutivo del Banco Mundial”, agregó el comunicado del organismo.
¿Por qué el riesgo país no cae más rápido?
La garantía de los próximos pagos de deuda en moneda extranjera permitiría elevar las cotizaciones de los títulos soberanos al reciente máximo del 28 de enero, cuando el riesgo país tocó un piso de 481 puntos básicos. Pero esta mejora, aún incipiente sería un primer paso, aunque no suficiente para regresar a los mercados internacionales de deuda a tasas razonables.
Para este objetivo, el riesgo país debería caer a unos 370 puntos básicos, para poder emitir un bono a 10 años en Wall Street con una tasa del 8%, dado que el bono del Tesoro norteamericano a diez años rinde hoy 4,3% anual.
Esta tasa argentina sería aún muy alta, pero accesible; basta recordar que Ecuador emitió en enero dos bonos con vencimiento en 2034 y 2039 por un total de USD 4.000 millones a una tasa promedio de 8,975 por ciento.
En el caso argentino, todavía pesa la incertidumbre política ante las elecciones presidenciales que se realizarán en octubre de 2027, pues una eventual salida de Javier Milei del Gobierno significaría un gran interrogante acerca de la continuidad de los pagos de próximos vencimientos.
Ejemplo de esto fue la licitación de deuda pública de este miércoles, que volvió a reflejar una importante prima electoral para extender vencimientos después de los comicios, pues el AO28 (con vencimiento en octubre de 2028, un año después de las elecciones) convalidó una tasa de 8,5%, en contraste con el AO27, que rinde 5 por ciento.

“A pesar de estos mejores costos de financiamiento, la brecha de tasas entre ambos plazos sugiere que los inversores mantienen cautela frente a los compromisos de deuda a largo plazo. Con este resultado, el equipo económico logra despejar el horizonte de vencimientos inmediatos y consolida la tendencia a la baja en el costo del endeudamiento público bajo condiciones de mercado favorables”, comentó Ignacio Morales, Chief Investments Officer de Wise Capital.
Para el economista Gabriel Caamaño, de Outlier, “más allá del crédito con garantía de organismos, la escasa reacción de los bonos domésticos puede ser porque seguimos con soluciones coyunturales, pero sin terminar de ir a lo que es la solución sustentable, que sería recuperar el acceso al mercado en condiciones aceptables. Tampoco podes llevar este esquema durante mucho tiempo más. Igual, también hay que decirlo, los bonos venían de unas cuantas ruedas muy buenas”, con siete alzas consecutivas entre el 6 y el 14 de abril.
“El acuerdo técnico con el FMI no cambia mucho, el flujo neto con el FMI es negativo y era algo que se descontaba que estaba al caer”, añadió Caamaño, quien relativizó a la vez que el riesgo político esté condicionando hoy a los bonos: “Creo que ese riesgo lo instala algunas veces más la administración Milei con algunas expresiones poco felices, no lo veo tanto por ahí aun”.
El economista Gustavo Ber explicó que “los operadores ven en esta etapa como consolidado el programa ‘macro’, y las miradas se concentran más en la capacidad de acumular reservas así como en la estrategia de roll-over a fin de que el riesgo país pueda seguir comprimiendo. Despejar los vencimientos de deuda en dólares más cortos sería un importante evento para transitar un 2027 electoral con menores necesidades de financiamiento, y además sería ampliamente valorado por inversores».
“El acuerdo técnico con el FMI -por la segunda revisión- permite a los activos domésticos presentarse más sostenidos, y seguir aprovechando el envión del norte, mientras se siguen analizando señales más focalizadas en la ‘micro’ y en la dinámica del humor social a partir de encuestas”, evaluó Gustavo Ber.
GMA Capital subrayó que “a la hora de analizar la lectura del mercado, el riesgo país es la variable clave. Más allá de los valores promedio, la comparación de la evolución durante los terceros años de Mauricio Macri y Javier Milei es particularmente interesante. Algo los hermana: ambas gestiones son market friendly, orientadas a la apertura y a destrabar regulaciones. Pero la similitud de perfil no implica similitud de riesgo».
“El carry trade de portafolio, que en 2018 fue el mecanismo de transmisión de la crisis, prácticamente no existe como factor de riesgo sistémico. A eso se suma un Tesoro que llega al tercer año sin déficit que financiar y un BCRA que acumula reservas en lugar de quemarlas. El régimen cambiario tiene sus tensiones, pero opera como señal coordinadora: algo que en 2018 brilló por su ausencia», observó GMA Capital.
Muy exigente calendario de vencimientos
Incrementar los pasivos con organismos multilaterales no necesariamente contribuye a la mejora de precios de bonos soberanos y caída del riesgo país, pues estas entidades son acreedores privilegiados, que compiten con ventaja frente a los acreedores privados. Cuando Argentina cayó en default entre 2001 y 2005, los organismos cobraron en tiempo y forma -renegociaciones mediante- en medio de la crisis doméstica.
El contexto presente es delicado dado el calendario de pagos que se viene. En 2027 el Tesoro y el BCRA en conjunto deberán afrontar desembolsos en moneda extranjera por unos USD 33.100 millones por los bonos hard dollar, cancelación de Bopreal, pagos al FMI y multilaterales, y el crédito REPO con la banca internacional.
El próximo gobierno deberá efectuar además pagos en promedio de USD 27.000 millones anuales entre 2028 y 2031, que deja en evidencia la prioridad de refinanciar los vencimientos con colocaciones por similar magnitud en los mercados internacionales.
Con ese escenario, la acumulación de reservas y eventuales aportes organismos servirían para cubrir una parte menor de todas las obligaciones.
Entre los puntos clave del acuerdo técnico entre el staff del FMI y el Gobierno de esta semana fijó una nueva meta de acumulación de reservas de USD8.000 millones para 2026. “En nuestra lectura, la señal es claramente positiva para el marco macro y para la narrativa de acceso al mercado, aunque todavía queda el paso formal del Board y la implementación de las medidas pendientes”, consignó Balanz Capital.













