La nueva edición del ranking internacional de competitividad ubicó a Argentina en el puesto 58 entre 70 países, tras registrar un ascenso de cuatro lugares respecto del año anterior. Este avance, reportado en el último informe consultado, destacó la mejora relativa de la economía argentina frente a otras naciones incluidas en la medición. No obstante, el país continúa en la zona inferior del listado, lejos de los líderes mundiales en materia de competitividad.
El ranking evaluó a economías de diversas regiones y asignó un puntaje que refleja aspectos como infraestructura, eficiencia del gobierno, desempeño económico y capacidad de innovación. Singapur encabezó la clasificación con un puntaje de 100, seguido de Hong Kong SAR (95,6) y Suiza (95,3). El top 10 incluyó a Taiwán (Chinese Taipei), Emiratos Árabes Unidos (UAE), Dinamarca, Irlanda, Países Bajos, Suecia y Estados Unidos.
Argentina obtuvo una puntuación de 46,9 puntos, lo que la posicionó apenas por encima de Colombia (45,9), Perú (43,3), México (42,8) y Brasil (40,1) dentro de América Latina. Chile fue el país de la región mejor posicionado, en el puesto 43, con 63,1 puntos. Venezuela cerró la tabla en el lugar 70 con 22,4 puntos.
El detalle del ranking muestra que, pese al progreso de Argentina en la comparación interanual, la brecha respecto de las naciones con mayor competitividad global se mantuvo amplia. Singapur, con la máxima calificación, superó en más del doble el puntaje argentino. Otras economías asiáticas, como Taiwán (94,3) y Corea del Sur (75,6), también exhibieron una distancia considerable en los niveles de competitividad.
En Europa, los países mejor posicionados fueron Suiza, Dinamarca e Irlanda, todos con puntajes superiores a 94. Países Bajos ocupó el octavo lugar con 90,1, mientras que Suecia y Noruega alcanzaron los puestos 9 y 18, respectivamente. Alemania, histórica potencia industrial, figuró en el puesto 23 con 73,6 puntos.
El ranking también incluyó a potencias emergentes y economías desarrolladas de América del Norte y Oceanía. Estados Unidos se ubicó en el décimo lugar con 86,8 puntos, mientras que Canadá alcanzó el puesto 16 (81 puntos) y Australia el 17 (79,2 puntos). En Medio Oriente, Emiratos Árabes Unidos y Qatar sobresalieron en los puestos 5 y 11, respectivamente.
Luxemburgo (82,1), Malasia (81,9), Austria (70,4), Japón (70,1) y Bélgica (69) integraron el grupo de países con puntajes altos, aunque fuera del top 10. Entre los países europeos, Francia alcanzó el puesto 36, España el 39 y Portugal el 40.
Argentina superó en la clasificación a naciones como Hungría, Sudáfrica, Kenia, Bulgaria, Turquía, Botsuana, Nigeria, Namibia y Venezuela. Sin embargo, el país quedó detrás de la mayoría de los miembros del G20 y de las principales economías latinoamericanas.
En comparación regional, Chile se mantuvo como el país latinoamericano mejor calificado. Colombia, Perú, México y Brasil ocuparon posiciones cercanas a la de Argentina, todos dentro del último tercio de la tabla. El informe resaltó que los países latinoamericanos enfrentan desafíos estructurales en materia de competitividad vinculados a estabilidad macroeconómica, calidad institucional y acceso a tecnología.

El ascenso de cuatro lugares de Argentina en el ranking coincidió con una serie de reformas y políticas orientadas a mejorar la eficiencia estatal y el clima de negocios. El documento adjunto señaló que el país implementó medidas para simplificar regulaciones, favorecer la apertura comercial y mejorar la transparencia administrativa. Las autoridades argentinas destacaron que estos cambios buscan sentar las bases para un crecimiento más sostenido.
El informe precisó que, entre los factores evaluados, la economía argentina mostró avances en determinados indicadores, como el control de la inflación, el acceso a mercados internacionales y la estabilidad cambiaria. Sin embargo, persistieron desafíos en áreas como la presión tributaria, la competitividad exportadora y la infraestructura física.
El ranking otorgó especial importancia a la capacidad de innovación, la digitalización de la economía y la formación de capital humano. Los países mejor posicionados, como Singapur, Suiza y Hong Kong SAR, sobresalieron por su inversión en educación, tecnología y desarrollo de talento. En contraste, Argentina exhibió rezagos en la actualización tecnológica y en la capacitación de la fuerza laboral, lo que limitó su potencial competitivo.
El análisis de los puntajes revela que la distancia entre los líderes y los países del fondo de la tabla se amplió en los últimos años. La diferencia entre Singapur y Venezuela, por ejemplo, alcanzó 77,6 puntos. En América Latina, la brecha entre Chile y Venezuela se ubicó en más de 40 puntos, mientras que entre Chile y Argentina fue de 16,2 puntos.
La estructura del ranking contempló cuatro pilares: desempeño económico, eficiencia del gobierno, eficiencia empresarial e infraestructura. Argentina mostró resultados dispares en cada uno de estos ejes. Si bien algunos indicadores mejoraron respecto de la medición anterior, otros permanecieron estancados o descendieron.
El contexto internacional también influyó en la posición relativa de Argentina. Cambios en el entorno global, como fluctuaciones en los precios de materias primas, variaciones en los flujos de inversión extranjera y ajustes en las cadenas de suministro, impactaron en el desempeño de las economías emergentes.
El informe consultado subrayó que la permanencia de Argentina en el segmento inferior del ranking refleja la necesidad de fortalecer políticas públicas orientadas a la competitividad. Los especialistas consultados destacaron que la estabilidad macroeconómica, la integración internacional y la promoción de la innovación resultan determinantes para mejorar la posición del país en futuras ediciones.
El documento incluyó recomendaciones para profundizar reformas estructurales, modernizar la infraestructura y fomentar el desarrollo de sectores estratégicos como la tecnología y la economía del conocimiento. Las experiencias de países líderes en la tabla, como Singapur y Suiza, muestran que la inversión sostenida en capital humano y la apertura a la competencia internacional constituyen factores clave para alcanzar altos niveles de competitividad.
El ranking internacional se actualiza de manera anual y sirve como referencia para tomadores de decisión, inversores y organismos internacionales. Su metodología contempla la recopilación de datos estadísticos, encuestas a ejecutivos y análisis de políticas públicas. El puntaje final de cada país surge de la ponderación de estos elementos.
En la edición más reciente, Argentina subió cuatro lugares en la lista, una mejora que fue interpretada por las autoridades como un paso positivo hacia la recuperación de la economía. No obstante, los datos evidenciaron que el país aún enfrenta debilidades estructurales y mantiene una brecha importante respecto de los líderes globales en competitividad.














