
“Hola, le habla el doctor Espinosa, lo llamo porque su hijo tuvo un accidente, está grave y necesitamos muchas pintas de sangre. En el hospital no tenemos, por lo que envíe $100 para poder comprarlas. Es de suma urgencia”.
La llamada llega a las 2:00 a.m. No da tiempo a pensar, y quien soñoliento la recibe hace enseguida el depósito al número indicado. Ya despierto, llama a su hijo, quien está en su casa sano y salvo. Ha caído en una estafa telefónica.
Este tipo de delitos ha experimentado un incremento durante los últimos años en diversas regiones del país, explicaron fuentes policiales.
Las modalidades más comunes de estafa telefónica incluyen la suplantación de identidad, el uso de historias alarmantes sobre familiares y la exigencia de transferencias inmediatas para supuestos tratamientos médicos, accidentes o problemas legales.
Solo esta semana las autoridades informaron de la detención de dos personas en el distrito de Bugaba, en la provincia de Chiriquí, por su presunta implicación en un caso de estafa telefónica que afectó a una residente local.

La acción judicial se enmarca en la intensificación de operativos para combatir delitos contra el patrimonio económico en el país.
De acuerdo con los datos recabados por la Dirección de Investigación Judicial (DIJ), la investigación se inició luego de que una ciudadana denunciara haber recibido una llamada en la que, mediante un ardid, le comunicaron que un familiar suyo enfrentaba una emergencia médica y requería el envío urgente de fondos.
Convencida por la información falsa, la víctima transfirió una suma de dinero a una cuenta bancaria proporcionada por los estafadores, según documentaron las autoridades. Poco después, la persona afectada descubrió que la emergencia nunca existió y que había sido víctima de una estafa.
La Policía Nacional indicó que los sospechosos, de 53 y 65 años, fueron ubicados y aprehendidos en el transcurso de un operativo coordinado por unidades especializadas de la Dirección de Investigación Judicial.
Los detenidos fueron puestos a disposición del Ministerio Público para su trámite judicial, con el objetivo de esclarecer su grado de participación en el hecho denunciado y determinar si existen más víctimas o cómplices.

La DIJ reiteró la importancia de que la ciudadanía extreme precauciones ante llamadas inesperadas en las que se solicite información personal o financiera bajo presión.
“Los delincuentes suelen aprovechar el estado emocional de la víctima y manipularla psicológicamente para lograr su objetivo”, precisó un portavoz. En el caso de Bugaba, el rápido aviso de la perjudicada permitió activar los protocolos de rastreo y seguimiento que culminaron con la localización de los presuntos responsables.
El Ministerio Público instruyó la apertura de una investigación formal por el delito de estafa en perjuicio del patrimonio económico. “Las diligencias buscan determinar la posible existencia de una red dedicada a este tipo de engaños en la zona occidental del país”, detallaron fuentes judiciales. Los aprehendidos permanecen bajo custodia en espera de que se les formule imputación ante los tribunales de justicia.
Datos recientes de la Policía Nacional indican que, durante el último semestre, se han reportado decenas de denuncias por estafas telefónicas en diferentes provincias de Panamá, muchas de ellas con patrones similares al caso de Bugaba.
Las autoridades han intensificado campañas de prevención, alertando a la población sobre los métodos utilizados por los delincuentes y recomendando desconfiar de llamadas en las que se requieran transferencias monetarias bajo situaciones de presión o urgencia.
“En caso de recibir este tipo de llamadas, la primera recomendación es establecer contacto directo con el familiar supuestamente afectado y evitar proporcionar información confidencial o realizar transferencias sin corroborar la veracidad del hecho”, subrayan las autoridades.














