
El presidente Bernardo Arévalo afirmó desde la sede del INSIVUMEH que Guatemala enfrenta las emergencias climáticas con más coordinación institucional y base científica, en un momento en que el país entra en una transición hacia el fenómeno del Niño que, si se consolida, podría tener su mayor impacto al inicio del próximo año durante el arranque de la temporada de lluvias.
Ese escenario se superpone con daños ya registrados por la temporada lluviosa. La secretaria ejecutiva de CONRED, Claudinne Ogaldes durante la conferencia, informó que hasta la fecha se atendieron 437 emergencias relacionadas con la lluvia, que más de 6.800 personas resultaron afectadas y que siete personas murieron durante la temporada.
Arévalo sostuvo en la conferencia que las lluvias intensas, las tormentas y los períodos de sequía no pueden evitarse por la posición geográfica de Guatemala, pero sí puede cambiar la forma de prepararse, medir riesgos, coordinar a las instituciones y responder para proteger a las familias. También dijo que las emergencias muestran las consecuencias de años de abandono, negligencia y corrupción en infraestructura como carreteras, caminos rurales y puentes.
Según Arévalo, el trabajo conjunto involucra al INSIVUMEH, la CONRED, ministerios, gobernaciones departamentales y autoridades municipales. El mandatario agregó que, con recursos limitados, el gobierno busca mejorar el uso del presupuesto para mitigar impactos y atender tanto necesidades urgentes.
Guatemala usa el índice ONI de la NOAA para monitorear la transición hacia el Niño
El director del INSIVUMEH Edwin Rojas explicó en la conferencia que Guatemala mide el fenómeno del Niño con el índice ONI, que registra la variación de la temperatura en la región 3.4 del océano Pacífico respecto de un promedio de 30 años. Rojas precisó que la información utilizada por el país proviene de la NOAA, el centro de predicción climática de Estados Unidos, y que ese criterio también es usado por otros países de la región.

Rojas detalló que, académicamente, solo existen tres categorías para ese comportamiento oceánico: Niño, Niña y fase neutral. Añadió que en Guatemala se monitorea el Niño cuando las condiciones están por encima de 0,5 °C en la superficie del Pacífico y que el promedio debe mantenerse en trimestres móviles durante un período que describió como de siete meses.
De acuerdo con la explicación de Rojas, a inicios de junio se registró la primera confirmación de un incremento superior a 0,5 °C en esa región del Pacífico. Señaló que esa es la primera de cinco observaciones necesarias para tener evidencia de la conformación del fenómeno, por lo que el país está ahora en una etapa de transición y no en una consolidación.
El director del INSIVUMEH advirtió que, según los datos históricos presentados durante la conferencia, las complicaciones más importantes no suelen ocurrir durante los cinco trimestres móviles de observación, sino en el año siguiente. Dijo que, si el fenómeno se consolida, la etapa que el país deberá atender con mayor atención será el inicio del próximo año, cuando comience la temporada de lluvias.
Las lluvias de la depresión tropical Cristina dejaron daños en varios departamentos
Ogaldes recordó en la conferencia que la semana pasada el país enfrentó una situación compleja por las lluvias asociadas a la depresión tropical Cristina. Precisó que en departamentos como San Marcos, Escuintla y Petén se registraron acumulados superiores a 200 milímetros.
Según la funcionaria, los departamentos con más afectación hasta ahora son Alta Verapaz, Guatemala y Quiché. Añadió que 2.262 personas fueron evacuadas de forma oportuna y que la mayoría se resguardó con familiares y amigos.

La CONRED informó además que se habilitaron dos albergues: uno en Cuilapa, Santa Rosa, y otro en Cabó, Alta Verapaz. Entre ambos atendieron a 101 personas.
El Ministerio de Agricultura prevé menos humedad desde julio y activó medidas anticipatorias
Durante la conferencia, la ministra de Agricultura, Ganadería y Alimentación María Fernanda Rivera, explicó que para junio no se esperan problemas de humedad del suelo porque no se observan áreas por debajo del 25% en ese indicador, una variable que definió como central para la agricultura. Añadió que la perspectiva cambia a partir de julio y agosto, cuando aparecen áreas con lluvias por debajo de lo normal.
La funcionaria indicó que el análisis debe hacerse por región y que para eso operan mesas técnicas agroclimáticas en cada departamento. También dijo que 2026 se comporta como un año análogo a 2018, 2021, 2023 y 2024.

La misma exposición señaló que están activos los protocolos uno, dos, cuatro y cinco, además de acciones complementarias. Esas medidas abarcan comunicación, gestión de alimentos y tareas orientadas a la adaptación futura.
La funcionaria presentó además el programa Suelos y Agua para el Futuro, iniciado este año para conservar suelos y mejorar su capacidad de retener agua de lluvia.














