
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Gobierno de El Salvador impulsan acciones coordinadas para fortalecer el sector agropecuario salvadoreño, con la entrega de insumos veterinarios y el desarrollo de campañas sanitarias dirigidas a productores ganaderos. Estas actividades, realizadas en articulación con el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) y el Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria y Forestal (CENTA), buscan mejorar la sanidad animal y potenciar la productividad en diferentes regiones del país, según información oficial recogida por FAO El Salvador.
En el departamento de Morazán, la FAO y las autoridades salvadoreñas fortalecieron el Centro de Desarrollo Ganadero CEGA-Morazán mediante la entrega de insumos veterinarios, como desparasitantes, jeringas y cicatrizantes. De acuerdo con mensajes publicados por la oficina local de la organización, estas entregas forman parte de un esfuerzo por apoyar a ganaderos del Programa de Aumento a la Producción de Leche, contribuyendo a mejorar la salud del ganado y la calidad de la producción en la zona.
En el distrito de Sesori, productores de las comunidades de San Nicolás, La Majada y Mazatepeque participaron en una campaña de vacunación ganadera promovida por la organización. FAO El Salvador reportó que estas actividades refuerzan la prevención y la atención sanitaria, impulsando una ganadería más productiva y sostenible. La implementación de estas jornadas incluyó la entrega directa de insumos esenciales, con el objetivo de elevar los niveles de sanidad animal y apoyar la resiliencia de los pequeños productores.

El trabajo de la FAO en El Salvador abarca también iniciativas de mayor alcance, como el programa Rural Adelante, desarrollado en alianza con el gobierno salvadoreño y el apoyo del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA). Según datos oficiales de la organización, este proyecto inició en 2019 y fue diseñado para transformar la economía rural en departamentos del oriente del país, incluyendo La Unión, Morazán, Usulután y San Miguel. El programa destinó una inversión inicial de 18.69 millones de dólares para fortalecer la capacidad de los agricultores frente al cambio climático y mejorar los ingresos de 5,900 familias rurales a través del desarrollo de cadenas de valor resilientes y mayor acceso a mercados, de acuerdo con información publicada por la propia FAO.
La estrategia de Rural Adelante priorizó a mujeres, jóvenes e indígenas, promoviendo la adaptación al cambio climático mediante la instalación de sistemas de cosecha de agua, infraestructuras productivas y la capacitación en nuevas tecnologías. El proyecto también financió aplicaciones digitales como el SIAM-MAG, que proporciona datos de precios, alertas de fenómenos naturales y directorios de productores. Según reportes de la FAO, más de 19,000 hogares han sido beneficiados directamente, de los cuales al menos 10,000 están encabezados por mujeres. Además, la organización ha impulsado talleres sobre género y liderazgo dirigidos a jóvenes y mujeres rurales.
Otra acción relevante es el proyecto RECLIMA, aprobado en 2018 y ejecutado con el respaldo técnico de la FAO, que busca fortalecer la resiliencia climática de sistemas agrícolas en el Corredor Seco salvadoreño. Según datos oficiales, este programa involucra a 50,000 productores familiares en 114 municipios, con el objetivo de promover prácticas agrícolas sostenibles, restaurar ecosistemas y mejorar el acceso al agua mediante la captación y distribución de lluvia. El proyecto, financiado por el Fondo Verde para el Clima y el gobierno salvadoreño, pretende beneficiar a más de 225,000 personas, incluyendo 20,000 indígenas y un porcentaje significativo de mujeres jefas de hogar.

La FAO también colabora en el fortalecimiento de la agricultura familiar y en la implementación de políticas públicas para el desarrollo rural. Desde 2011, la organización acompaña al gobierno salvadoreño en la ejecución del Plan de Agricultura Familiar, que busca mejorar la seguridad alimentaria y la generación de ingresos en las zonas rurales. La FAO ha subrayado la importancia de este sector para la economía nacional, ya que representa una de las principales fuentes de producción de alimentos y empleo en el país.
En los últimos años, la FAO ha promovido también iniciativas orientadas a la transformación digital y la innovación en el sector agropecuario, incluyendo la creación de sistemas de registro de productores y plataformas de servicios digitales, con énfasis en la inclusión de pequeños agricultores y comunidades indígenas. De acuerdo con reportes de la organización, estos esfuerzos buscan fortalecer los mecanismos de recuperación y resiliencia económica del sector.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura mantiene su presencia en El Salvador desde hace varias décadas, consolidando alianzas estratégicas con instituciones locales y organismos internacionales para responder a los desafíos de la pobreza rural, la seguridad alimentaria y el impacto del cambio climático en la agricultura. De acuerdo con información oficial, la FAO ha sido un socio clave en la formulación e implementación de proyectos de desarrollo rural, adaptación climática y fortalecimiento institucional, contribuyendo a generar evidencia, coordinar acciones y movilizar recursos en beneficio del sector agropecuario salvadoreño.













