
Los ojos de Linda Rodríguez parecen haberse secado hace mes y medio cuando su único hijo, Emmanuel Abraham Rodríguez, cumplió su promesa: “Mamá, yo me quiero borrar”.
Su mirada parece perderse entre la serenidad, mientras habla de Emmanuel Abraham, como aún llama al hijo aficionado a los idiomas, interesado en la medicina, quien no resistió los dardos envenenados que el acoso escolar va dejando, y no precisamente en la piel.
“Mamá, yo me quiero borrar”, le repetía. Y fue desde la Premedia, allá en la provincia de Veraguas, cuando a Emmanuel Abraham el bullying lo despersonalizó. Su pecado: tener acné, y por eso le decían feo, contó su madre.
Y era tan grande el deseo por escapar de las burlas, que al joven no le bastó con poner sábanas en las ventanas de su casa “para que nadie lo viera”, por lo que un día decidió irse, acabar con su sufrimiento. Ya se le había adelantado Bodoco Jaramillo, un niño de 14 años.

Bodoco tenía un diagnóstico de autismo funcional, era talentoso en el baloncesto y voleibol, había ganado una beca para estudiar en Florida jugando voleibol, y formaba parte de la preselección nacional.
“Todos esos sueños hoy forman parte del pasado”, relató su madre Jaeenne Bynoe. Emmanuel y Bodoco se convirtieron en las primeras víctimas en Panamá del acoso escolar, cuando ni siquiera ha terminado el primer trimestre del año escolar.
Linda Rodríguez, la madre de Emmanuel Abraham, acudió ayer a la Asamblea Nacional donde se realizó la primera mesa técnica para recopilar todas las propuestas de los diferentes entes involucrados en el tema del acoso escolar, con el propósito de elaborar una propuesta de ley.
La mesa técnica pretende recoger las impresiones y opiniones de todos los actores, para en conjunto elaborar de forma integral un documento que pueda ser transformado en un anteproyecto de ley, que será presentado al inicio del nuevo periodo legislativo de sesiones ordinarias, en julio próximo, dijo su proponente la diputada Grace Hernández.

Entre los puntos más importantes abordados por todos los participantes está el de la “prevención, valores y transformar el ambiente en que estamos viviendo, para frenar este círculo vicioso en el que estamos viviendo en la actualidad”, explicó Hernández, citada en una nota de prensa de la Asamblea Nacional.
Aseguró que este es un “problema de todos, donde debemos hacer aportes en beneficio de los jóvenes”.
Judith Cossú de Herrera, magistrada del Tribunal Superior de Niñez y Adolescencia, recomendó que ante este flagelo es importante que el Ministerio de Educación instaure un departamento específico sobre el tema del acoso, que se dedique solamente a tratar el bullying.
Para Ana Karina Salerno, de la Defensoría del Pueblo, es importante que finalmente se vaya a presentar una norma sobre este problema, toda vez que en esta entidad han recibido reportes y quejas de profesores que también incurren en esta falta, al no denunciar estos casos.

“Buscamos crear conciencia. El bullying es un tema muy relevante que estamos tocando como si no nos fuera a tocar. Lo vemos por encimita, pero está ahí, es latente. El bullying crea heridas profundas que acompañan al niño, a la niña o incluso a un adulto por el resto de su existencia si no tiene el apoyo que debe tener”, expresó por su parte la diputada Paulette Thomas.
Thomas promovió el conversatorio “El acoso escolar en Panamá: una amenaza activa en la familia panameña”, un espacio de análisis, reflexión y sensibilización sobre las consecuencias del bullying en niños, jóvenes y familias panameñas”.












