
El magnate tecnológico Peter Thiel, fundador de empresas como PayPal y Palantir está residiendo en la Argentina desde fines de abril. Su estadía, motivada ante todo por el deseo de observar de cerca la experiencia libertaria del presidente Javier Milei, lo llevó a mantener reuniones con figuras centrales del Gobierno y el empresariado local, al tiempo que participa activamente de la vida social porteña, incluso en competiciones de ajedrez.
De hecho, este fin de semana, Thiel se presentó en un torneo de ajedrez organizado por el club Torre Blanca, en el barrio de Almagro, uno de los centros de formación y competencia ajedrecística más activos de la ciudad de Buenos Aires. El Círculo de Ajedrez Torre Blanca, fundado en 1972, es el semillero de Faustino Oro, el joven prodigio argentino que ganó el título de Gran Maestro con apenas 12 años, convirtiéndose en el segundo más joven ajedrecista de la historia en alcanzar esa distinción.
De acuerdo a registros del club, Thiel compitió junto al resto de los participantes y se ubicó en el tercer puesto de la competencia, pese a partir como favorito por su puntaje Elo de 2.199 puntos.
El Elo mide la destreza de los ajedrecistas. La participación de Thiel fue presencial y discreta: según asistentes y registros en redes sociales, abonó la inscripción —fijada en $3.000— y permaneció hasta la ceremonia final de premiación, donde recibió una medalla.

El sistema ELO —diseñado por el físico húngaro-americano Arpad Elo— se utiliza para calcular la habilidad relativa de un jugador y sigue siendo el de referencia de la FIDE (Fédération Internationale des Échecs) una de las instituciones internacionales privadas cuya sigla responde al francés. Se aplica a competencias de “suma cero”, es decir aquellas en el que usualmente hay un ganador y un perdedor y ocasionalmente un empate o -en el ajedrez, “tablas”. La diferencia en el puntaje Elo sirve como predictor del resultado de una partido o competencia, pero en el torneo de Torre Blanca no fue así, ya que si bien Thiel fue el competidor mejor puntuado, finalizó tercero.
La llegada de Peter Thiel a Buenos Aires
Acompañado por su esposo Matt Danzeisen, ex vicepresidente de BlackRock, y sus hijos, Thiel arribó a Buenos Aires a fines de abril. Durante los primeros días su presencia generó especulaciones respecto al propósito de la visita; entretanto, desarrolló un intenso calendario social y de negocios, ya que se reunió con el asesor presidencial Santiago Caputo y posteriormente con el presidente Javier Milei y el ministro de Economía Luis Caputo. Al mismo tiempo mantuvo reuniones con referentes del empresariado nacional como Marcos Galperin, presidente de Mercado Libre, Eduardo Elsztain de IRSA y Nicolás Szekasy del fondo Kaszek. Si bien se supo que Elsztain invitó a Thiel al Foro Llao Llao en Bariloche, el estadounidense anticipó que no asistiría por compromisos fuera del país.

La agenda también incluyó una cena organizada en la casa del ministro Federico Sturzenegger, a la cual asistieron otras figuras como el canciller Pablo Quirno y el empresario Marcelo Mindlin, presidente de Pampa Energía. El menú, segun publicó Infobae, incluyó pollo al curry y flan con dulce de leche.
En el transcurso de su visita, Thiel adquirió una residencia de 1.600 m² cubiertos en la calle Dardo Rocha al 2900, frente a la propiedad de Susana Giménez. Esta inversión, que alcanzó los USD 12 millones y se concretó en “tiempo récord”, representó una de las mayores operaciones inmobiliarias en el segmento residencial porteño reciente.

El interés de Thiel en el entorno financiero y productivo argentino excede la especulación inmobiliaria. Según comentaron vínculos locales del empresario, este evalúa oportunidades en agronegocios.
La reunión de Thiel y Milei
Durante su encuentro en la Casa de Gobierno, Peter Thiel cuestionó a Javier Milei acerca de la viabilidad de la reforma económica en Argentina: “¿Cómo se sostiene esto en el tiempo?”, planteó el inversor de Wall Street, según reveló el propio presidente a Neura. Thiel expresó también elogios a la gestión libertaria e indagó sobre los mecanismos institucionales previstos para garantizar la continuidad del proyecto económico más allá del actual Gobierno, particularmente en el contexto de su apuesta por el liberalismo.
Las motivaciones de Thiel para instalarse en Buenos Aires durante dos meses encuentran, según fuentes consultadas por Infobae, un componente ideológico: el magnate ha manifestado su deseo de experimentar en persona el primer experimento de gobierno libertario llevado a la práctica. Algunos de sus allegados estiman que el “fenómeno Milei y la situación argentina pueden presentarse como un posible refugio en caso de un clima internacional inestable”.

A lo largo de su carrera, Peter Thiel estuvo vinculado a figuras influyentes como Elon Musk, con quien cofundó PayPal, y JD Vance, actual vicepresidente de Donald Trump y ex empleado del propio Thiel. Además, su firma Palantir —con un valor de mercado superior a USD 300.000 millones— se dedica al análisis de grandes volúmenes de datos y mantiene contratos con agencias del gobierno de Estados Unidos, incluyendo la CIA y el Pentágono. En paralelo a sus negocios tecnológicos, Thiel ha lanzado merchandising corporativo para Palantir, como la chaqueta tipo chore coat fabricada en algodón estadounidense y comercializada a USD 239.
El perfil controversial y disruptivo de Peter Thiel también se observa en su conocida pregunta de evaluación a futuros socios: “¿Cuál es una verdad en la que vos creés mucho, pero con la que casi nadie está de acuerdo?”.
Durante su estadía en la Argentina, Thiel asistió también al Superclásico en el estadio Monumental y se sumergió en las actividades del círculo rojo económico, instalado como observador privilegiado de uno de los experimentos políticos y económicos más seguidos por la comunidad empresarial e inversora global.














