El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, celebró el sábado la extensión por 45 días del alto el fuego alcanzado a mediados de abril entre Israel y Líbano, y exigió a ambas partes el fin de toda agresión y el cumplimiento del Derecho Internacional.
“El jefe de la ONU acoge con satisfacción el anuncio de la prórroga de 45 días del cese de hostilidades tras las conversaciones facilitadas por Estados Unidos entre Israel y Líbano”, señaló un comunicado oficial difundido por el portavoz adjunto de Guterres, Farhan Haq.
El representante máximo de la organización reiteró el apoyo de Naciones Unidas a “todos los esfuerzos para poner fin a las hostilidades y aliviar el sufrimiento de las comunidades a ambos lados de la Línea Azul”, nombre que recibe frontera provisional entre ambos países.
“Naciones Unidas está comprometida a apoyar todos los esfuerzos diplomáticos para promover la plena aplicación de la resolución 1701 (2006) del Consejo de Seguridad”, orientada a poner fin a la guerra entre Israel y Hezbollah.
El comunicado subrayó la importancia de que “todos los actores (…) respeten plenamente el cese de las hostilidades, cesen cualquier ataque posterior y cumplan en todo momento con sus obligaciones en virtud del Derecho Internacional, incluido el Derecho Internacional Humanitario”.

El viernes, el portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, Tommy Pigott, anunció en redes sociales que “el cese de hostilidades (entre Líbano e Israel) se prorrogará 45 días para permitir que se sigan realizando avances” entre las partes.
La diplomacia estadounidense convocó para el 2 y 3 de junio una nueva ronda de negociaciones, la cuarta entre ambos países desde la reactivación del conflicto, y adelantó para el 29 de mayo una “ronda de negociaciones sobre seguridad en el Pentágono con delegaciones militares” de las dos partes.
Un portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos afirmó a Europa Press que “el ambiente de las conversaciones ha sido muy positivo, incluso superando las expectativas”.
La delegación israelí estuvo compuesta por el embajador en Estados Unidos, Yechiel Leiter, y el viceasesor de Seguridad Nacional, Yossi Draznin. Por parte de Líbano participaron la embajadora en Washington, Nada Hamadeh, y el enviado especial Simon Karam. La representación estadounidense incluyó al consejero del Departamento de Estado, Michael Needham, al embajador en Israel, Mike Huckabee, y al embajador en el Líbano, Michel Issa.
Pese a la tregua vigente desde el 17 de abril, los ataques israelíes sobre territorio libanés continuaron. Hezbollah, que no participa en las negociaciones, siguió lanzando proyectiles hacia Israel y atacando fuerzas israelíes en el sur del Líbano, donde el ejército israelí mantiene una extensa zona de amortiguamiento.

El presidente libanés, Joseph Aoun, advirtió el martes que los bombardeos israelíes “erosionan los esfuerzos para consolidar el cese de hostilidades”. Por su parte, el primer ministro libanés, Nawaf Salam, instó este viernes a dejar de lado los actos temerarios en favor de intereses extranjeros, en una crítica dirigida a Hezbollah.
“Suficiente con las aventuras temerarias al servicio de proyectos e intereses extranjeros, la última de las cuales es una guerra que no elegimos sino que nos fue impuesta y que ha llevado a que Israel ocupe 68 pueblos, aldeas y lugares”, sostuvo Salam.
El liderazgo de Hezbollah rechazó públicamente las resoluciones del Gobierno libanés y calificó la participación en las negociaciones como un error estratégico. Desde Beirut, el grupo reiteró su oposición a cualquier contacto directo con Israel y exigió la retirada inmediata de la delegación oficial libanesa de las conversaciones, desestimando la autoridad del Ejecutivo para limitar sus actividades armadas en el territorio.
(Con información de Europa Press)












