
Francisco “Chico” López, extesorero del Frente Sandinista de Liberación Nacional y figura central en los negocios privados del presidente Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo, fue arrestado en Managua bajo acusaciones de corrupción, lavado de dinero y enriquecimiento ilícito, según informaron este sábado medios nicaragüenses en el exilio. El arresto, ordenado por Murillo, se produce en un contexto de creciente consolidación de poder al interior del régimen y marca un nuevo episodio en la reconfiguración de la cúpula sandinista tras la salida forzada de veteranos aliados de Ortega, como parte de una purga orientada a asegurar la sucesión presidencial.
Medios nicaragüenses en el exilio precisan que la detención tuvo lugar el jueves pasado y que López fue trasladado a la cárcel “La Modelo” en la capital, Managua. López había sido apartado de su cargo de tesorero del FSLN en enero, también por orden de Rosario Murillo, ante sospechas de delitos financieros. La fiscalía, hasta el momento, no ha presentado acusación formal en su contra.
El diario La Prensa agregó que el motivo inmediato de la detención de López radica en su incapacidad para justificar el paradero de bienes del partido sandinista, activos previamente gestionados por Bayardo Arce, excomandante histórico condenado en enero por lavado de activos. La relación entre la detención de Arce y la de López evidencia una secuencia de medidas drásticas dentro del oficialismo.

La purga interna en el FSLN apunta al control sucesorio de Rosario Murillo
Opositores nicaragüenses en el exilio, consultados por Confidencial y La Prensa, sostienen que el procesamiento judicial de figuras relevantes del sandinismo responde a una estrategia de Rosario Murillo, copresidenta y esposa de Ortega, destinada a “asegurar la sucesión” ante el deterioro de la salud del actual mandatario. El caso de Bayardo Arce, juzgado a comienzos de año, y ahora el de López, son calificados por estos sectores como “parte de una purga” que cuenta con el aval directo de Ortega.
El liderazgo de Ortega, de 80 años, ha mostrado signos de desgaste. Desde 2007 se mantiene en la presidencia tras elecciones permanentemente señaladas por irregularidades según la comunidad internacional. En los últimos meses, el presidente ha sido visto en actos públicos con visibles dificultades de movilidad. Medios exiliados nicaragüenses y analistas citados por AFP mencionan el lupus y la insuficiencia renal como las dolencias que aquejan al mandatario, debilidades que incrementan la proyección de Murillo como sucesora designada.
Francisco “Chico” López fue durante años el operador financiero de confianza de Daniel Ortega y Rosario Murillo, encargado de gestionar recursos y bienes del FSLN. Su arresto, junto con la condena previa de Bayardo Arce, exponen una fractura interna y permiten anticipar una reconfiguración completa de los aparatos económicos y políticos del sandinismo.

La cadena de detenciones y desplazamientos de históricos dirigentes refleja la voluntad del régimen de Ortega-Murillo de blindar la continuidad dinástica en el poder, limitando la influencia de figuras susceptibles de disputar el control dentro del Frente Sandinista de Liberación Nacional.
La caída de actores históricos como López y Arce ilustra la magnitud de la reorganización interna del FSLN bajo la dirección directa de Murillo. El proceso, que ha derivado en encarcelamientos y desplazamiento de cargos, apunta a blindar los mecanismos de control patrimonial y político en la antesala de un relevo de liderazgo.












