
La perimenopausia es la etapa de transición previa a la menopausia, en la que los ovarios reducen gradualmente la producción de estrógeno y progesterona, lo que provoca ciclos menstruales irregulares y síntomas como sofocos, insomnio y cambios de humor. Puede durar entre dos y diez años y termina cuando la mujer lleva doce meses consecutivos sin menstruar.
Investigadoras científicas de los Estados Unidos identificaron que las mujeres en perimenopausia tienen casi el doble de probabilidades de obtener una puntuación baja en salud cardiovascular, comparadas con aquellas que aún tienen ciclos menstruales regulares. Publicaron su estudio en la revista Journal of the American Heart Association con datos de casi 10.000 mujeres que residen en Estados Unidos.
La etapa que el calendario no marca

En la perimenopausia, el cuerpo empieza a cambiar: los niveles de estrógeno y progesterona suben y bajan sin aviso. Lo que muchas mujeres no saben es que el corazón también paga el precio.
La Asociación Estadounidense del Corazón (conocida como AHA por su sigla en inglés) advirtió desde 2020 que esa transición hormonal eleva el riesgo de enfermedades cardiovasculares, y que actuar a tiempo puede marcar una diferencia real.
“Las mujeres de mediana edad deberían ver la perimenopausia como una ‘ventana de oportunidad’”, dijo Garima Arora, profesora de medicina en la Universidad de Alabama en Birmingham y autora principal del estudio.
“No hay que esperar a la menopausia para revisar la presión arterial, el colesterol y el azúcar en sangre”, señaló.
El corazón también envejece con las hormonas

Para medir la salud cardiovascular, los investigadores usaron el sistema «Life’s Essential 8″ (LE8), una herramienta que puntúa de 0 a 100 ocho factores clave: alimentación, actividad física, tabaco, sueño, presión arterial, colesterol, peso corporal y azúcar en sangre.
Los números hablan solos. Las mujeres premenopáusicas obtuvieron un promedio de 73,3 puntos. Las perimenopáusicas bajaron a 69,1. Las posmenopáusicas cayeron hasta 63,9. Y la dieta fue, en todas las etapas, el factor con las peores calificaciones.
Al eliminar el efecto del envejecimiento, el panorama se volvió más preocupante. Las mujeres en perimenopausia tuvieron el doble de probabilidades de tener una puntuación cardiovascular baja frente a las premenopáusicas, un 76% más de riesgo de tener el colesterol en niveles peligrosos y un 83% más de probabilidades de presentar azúcar elevada en sangre.

El estrógeno tiene mucho que ver. Sus fluctuaciones durante la perimenopausia pueden alterar el colesterol, aumentar la resistencia a la insulina, disparar la presión arterial y dificultar el control del peso. Todo eso, en conjunto, debilita el corazón.
Hubo un hallazgo que sorprendió a los investigadores: las puntuaciones de sueño se mantuvieron altas en todos los grupos, a pesar de que muchas mujeres perimenopáusicas reportaron dificultades para dormir. La conclusión es que el problema no es cuántas horas duermen, sino qué tan bien duermen.
Todavía hay tiempo para cuidar el corazón

“La perimenopausia fue la primera etapa en mostrar un salto significativo en el riesgo cardíaco”, explicó Amrita Nayak, investigadora y coautora del estudio. “Es cuando el riesgo cardiovascular empieza a amplificarse de verdad”, resaltó.
La buena noticia es que hay margen para actuar. La doctora Arora señaló que adoptar hábitos como el ejercicio regular y una alimentación saludable, como la dieta DASH que es baja en sodio, puede mejorar la salud del corazón antes de que los problemas se instalen.
Stacey Rosen, presidenta de la AHA, fue directa: “Las mujeres pueden tomar medidas probadas para mejorar su salud cardiovascular a cualquier edad”.
Su recomendación es hablar con un profesional de la salud sobre los cambios que ocurren durante el embarazo, la perimenopausia y la menopausia, y no esperar a que los síntomas se agraven.
El equipo de investigación planea rastrear a las participantes durante varios años para medir sus niveles hormonales y el estado de su corazón. La meta es detectar antes enfermedades como hipertensión, colesterol alto y diabetes tipo 2, justo cuando aún se puede hacer algo al respecto.

En diálogo con Infobae, la médica cardióloga y especialista en enfermedad cardiovascular en la mujer Mildren del Sueldo, presidente electa de la Federación Argentina de Cardiología, comentó: “A partir de este trabajo, el mensaje para las mujeres en perimenopausia o transición menopáusica es claro: esta etapa no debe vivirse solo como un cambio ginecológico, sino como una verdadera ventana de oportunidad cardiometabólica“.
La transición menopáusica suele concentrar, en un período relativamente breve, aproximadamente 24 a 36 meses, algunos de los cambios más intensos en el peso, la grasa abdominal, el colesterol, la glucosa, la presión arterial y el sueño.
“Los resultados muestran que las mujeres en perimenopausia tuvieron mayor probabilidad de presentar una salud cardiovascular desfavorable, especialmente por alteraciones en los lípidos y la glucosa, junto con un bajo puntaje en la calidad de la alimentación”, destacó.

Por eso, la doctora Del Sueldo detalló: “Esta etapa debe ser una oportunidad para actuar a tiempo: controlar la presión arterial, el colesterol, la glucemia, el peso, mejorar la alimentación, sostener actividad física adecuada y cuidar el descanso, aun cuando no existan síntomas”.
“En América Latina, donde la obesidad, el sedentarismo y las barreras de acceso al cuidado son frecuentes, reconocer este momento puede cambiar la historia cardiovascular futura de muchas mujeres. Prepararse para esta etapa es una forma de llegar antes: antes de los cambios metabólicos, antes del daño vascular y antes de que el riesgo cardiovascular se consolide”, concluyó la experta.













