
La restricción de rutas migratorias no detiene los movimientos de personas, sino que los empuja hacia caminos más peligrosos. Esa es la conclusión central del Informe Mundial sobre Migración 2026, publicado este mes por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) durante el Foro Internacional de Revisión de la Migración en Nueva York, y que coloca a Centroamérica en el corazón de una de las transformaciones demográficas más complejas del continente.
A mediados de 2024, el mundo registraba 304 millones de migrantes internacionales, el equivalente al 3.7 % de la población global. Pese a ese volumen, la OIM destaca que la migración sigue siendo la excepción: la mayoría permanece en su país de nacimiento.
Centroamérica en los grandes corredores del continente
Más de 27 millones de personas originarias de América Latina y el Caribe residían en América del Norte en 2024, principalmente en Estados Unidos, una tendencia que se mantiene en alza desde 1990.
El corredor México–Estados Unidos, con cerca de 11 millones de migrantes, continúa como el más transitado del mundo.
Dentro de la región, Belice, Honduras y Guatemala encabezan el crecimiento poblacional proporcional de los últimos 20 años en Centroamérica, impulsado tanto por la movilidad humana como por los cambios demográficos.
Al mismo tiempo, unos 14 millones de migrantes latinoamericanos y caribeños residían en 2024 en otros países de la región, con la crisis venezolana como principal disparador: alrededor de 6.9 millones de venezolanos se distribuían entre Colombia, Perú, Brasil, Chile y Ecuador.
En 2025, los flujos centroamericanos hacia el norte presentaron una contracción abrupta. Informes regionales basados en datos de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos reportan que los encuentros en la frontera sur cayeron un 89 % entre enero y junio de 2025 respecto al mismo periodo de 2024. En el Darién, el paso entre Colombia y Panamá solo registró 2,927 cruces en ese semestre, frente a más de 200,000 en el año anterior.

Remesas y desarrollo: el vínculo económico que sostiene hogares
Las remesas para 2024 alcanzaron USD 905,000 millones a nivel global, de los cuales USD 685,000 millones se dirigen a países de ingresos bajos y medios. Esa cifra supera la suma de la ayuda oficial al desarrollo y la inversión extranjera directa combinadas, según el informe.
En Honduras, las transferencias de migrantes representaron hasta una cuarta parte del Producto Interno Bruto en 2024. El informe señala que estas remesas permiten sostener el consumo, estimular el emprendimiento y reducir la pobreza en las comunidades de origen, aunque advierte sobre el costo elevado de los envíos y la dependencia estructural de economías emisoras como desafíos persistentes.

Desplazamiento climático y violencia: los otros motores de la movilidad
En 2024, América Latina y el Caribe sumaron 14.5 millones de desplazamientos internos por desastres, siendo Brasil el caso extremo tras inundaciones que afectaron a más de un millón de personas.
Cuba experimentó movimientos masivos asociados a huracanes. En Centroamérica, la incidencia de fenómenos meteorológicos extremos, sequías e inundaciones recurrentes continúa golpeando con mayor fuerza a las poblaciones rurales.
La violencia actúa simultáneamente. Datos de monitoreo regional revelan que el 73 % de los migrantes entrevistados en tránsito por Centroamérica y México reportó haber abandonado su país por razones vinculadas a la inseguridad.

Además, el 58 % mencionó la falta de acceso a servicios básicos y empleo como razón principal o adicional. Ambos factores frecuentemente se superponen, dificultando delimitar entre migración económica y desplazamiento forzado.
Rutas más peligrosas ante el cierre de vías regulares
La OIM sostiene que la restricción de los canales legales no disminuye los movimientos, sino que desvía a los migrantes hacia rutas irregulares con mayor exposición a riesgos.
Entre abril y junio de 2025, el 15 % de los migrantes entrevistados en tránsito por la región indicó haber sufrido secuestro o retención, frente a un promedio de entre el 5 % y el 6 % durante 2024.
El 53 % de los migrantes en tránsito reportó algún incidente de protección en su recorrido, incluyendo robo, extorsión y violencia de género. Las familias con niños registraron los niveles de riesgo más altos.

Gobernanza migratoria: lo que el informe le pide a la región
La directora adjunta de la OIM para América Latina y el Caribe, Ana Durán Salvatierra, afirma que el objetivo no es predecir el futuro sino “prepararse para diferentes escenarios posibles”, ante una migración cada vez “más compleja y difícil de anticipar”.
El informe recomienda ampliar las vías regulares de migración, reducir el costo de las remesas, fortalecer la movilidad laboral calificada y profundizar la cooperación regional.
En el caso de Centroamérica, insta a atender tanto a quienes parten como a quienes permanecen en comunidades de origen bajo condiciones adversas, integrando la perspectiva climática en las políticas públicas como eje transversal.













