
La Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo y el Gobierno de El Salvador activaron este lunes la segunda fase del programa Sembrando Vida, un proyecto bilateral orientado a consolidar la seguridad alimentaria y el desarrollo rural sostenible mediante acciones directas en los territorios.
El lanzamiento tuvo lugar en el departamento de La Libertad con la apertura oficial del registro de participantes y la presencia de autoridades mexicanas y salvadoreñas, marcando un compromiso renovado con las comunidades locales y su desarrollo autónomo, según informó la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AMEXCID).
La implementación en esta nueva etapa busca ampliar significativamente el alcance del programa: de acuerdo con el embajador de México en El Salvador, Ricardo Cantú, se espera que el proyecto llegue a alrededor de 10.000 agricultores, una escala que, según destacó el diplomático al medio AMEXCID, supera los habituales beneficiarios de otras iniciativas de cooperación: “Cuando reviso informes de cooperación internacional de otros países, generalmente los beneficiarios son 100, 200 o 300 personas, no miles. Esa es una de sus virtudes: el beneficio llega directamente al agricultor”.
El objetivo central, señaló la viceministra de Relaciones Exteriores, Adriana Mira, es “contribuir a la seguridad alimentaria y al incremento de la productividad, especialmente de las personas en situación de retorno”.
La segunda fase de Sembrando Vida cubrirá 11 departamentos, con La Libertad como primer punto de partida y 320 personas inscritas ya en esta zona. Cada beneficiario recibirá un apoyo económico mensual durante ocho meses, junto con insumos agrícolas, plantas, herramientas y capacitación técnica continua.

Sembrando Vida: capacitación y arraigo territorial para transformar el campo salvadoreño
La directora ejecutiva de la AMEXCID, Alejandra del Moral Vela, aseguró que el proyecto contribuye directamente a fortalecer el tejido social y a generar oportunidades, impulsando alternativas de desarrollo local que permiten a las personas vivir con dignidad en su lugar de origen.
Según Del Moral Vela, el programa prioriza la capacitación, el acompañamiento técnico y la adopción de prácticas agroecológicas, estrategias que buscan mejorar la productividad, el autoconsumo y la comercialización, así como fomentar la permanencia y el bienestar de las comunidades rurales.
En la presentación oficial participaron además la directora de la Escuela Nacional de Agricultura (ENA), Odette Varela, y responsables de ambas delegaciones.
El embajador Cantú recalcó el valor estratégico de la colaboración bilateral, al afirmar: “Sembrando Vida, junto con otros proyectos que impulsa el Gobierno, está encaminado a alcanzar la soberanía alimentaria. Me alegra que la cooperación de México contribuya a este propósito (…) Las relaciones con El Salvador son excelentes y continuaremos fortaleciendo los lazos de amistad y respaldo entre nuestros pueblos”.
La segunda fase de Sembrando Vida se apoya en la experiencia y resultados de la etapa previa, que sentó bases para una cooperación estructurada desde el territorio y en alianza con las organizaciones locales.
Además de la transferencia de técnicas y recursos, las autoridades resaltaron el protagonismo de las comunidades y su papel en la generación de bienestar y futuro sostenible, una premisa que, según la directora de la AMEXCID, implica “sembrar vida y sembrar futuro para toda la región”.

El Proyecto Sembrando Vida fue lanzado en julio del 2019 en El Salvador, y consiste en otorgar apoyo económico, en especie y acompañamiento a los participantes para incentivar la implementación de Sistemas Productivos Agroforestales, los cuales combinan la producción de los cultivos tradicionales con el sistema de Milpa Intercalada entre Árboles Frutales (MIAF), en conjunto con hortalizas, árboles frutícolas y maderables.












