
A ocho meses de la convocatoria a elecciones generales en Guatemala, el perfil público de Nery Ramos, ex presidente del Congreso de la República, toma un nuevo giro al asociarse con Alfonso Portillo, expresidente de Guatemala, para conformar un proyecto político propio que busca disputar el poder ejecutivo nacional.
La decisión de Ramos responde a la persistente demanda de cambios estructurales y a la insatisfacción generalizada de la población guatemalteca con el desempeño de las instituciones estatales, según declaraciones del propio legislador.
Ramos detalló que uno de los factores más relevantes en este movimiento ha sido el respaldo generado en la región oriental, específicamente en Jutiapa, donde logró el apoyo de 19 mil votantes para acceder a su curul actual.
Desde la óptica del ex presidente del Congreso, la coyuntura política prepara el terreno para la articulación de liderazgos con experiencia y arraigo.
Cuando se le preguntó sobre su aspiración a la presidencia, Ramos no descartó la posibilidad y subrayó: “Es un derecho que tenemos los dieciocho millones de guatemaltecos, pero lo estamos analizando en este momento”, dijo el diputado.
Además, explicó que esta exploración política se fundamenta en el descontento social amplificado por carencias históricas en infraestructura estratégica, seguridad, salud, educación y empleo: “No avanzamos en infraestructura estratégica para el país. Avanzamos y retrocedemos en materia de seguridad (…) y la atracción de la inversión para generar empleo”.
Para Ramos, estos son indicadores persistentes del rezago nacional, que sitúan a Guatemala como un “país en vías de desarrollo” incapaz de atender las necesidades fundamentales de su población.

La apuesta por un “vehículo electoral” propio
La convergencia entre Nery Ramos y Alfonso Portillo representa la combinación de trayectorias políticas contrastantes. Portillo, quien ocupó la presidencia del país, ha enfrentado episodios que truncaron temporalmente su carrera política, pero conserva influencia en ciertos sectores y, en palabras de Ramos, aporta tanto de sus aciertos como de sus “desaciertos”.
Al ser consultado sobre la utilidad de este respaldo, Ramos reconoció: “Alfonso Portillo es un hombre con mucha experiencia política, de quien se puede aprender todos los días de sus aciertos y también de sus desaciertos”, y sumó: “La sabiduría de un hombre es precisamente no tropezar en la misma piedra que alguien ya tropezó en su caminar”.
El ex jefe del Legislativo enfatizó la relevancia de sumar figuras políticas comprometidas y “articular a los mejores líderes y lideresas que estén convencidos con esas causas sociales, sobre todo con esos problemas estructurales”. Resaltó la importancia de evitar una actitud pasiva frente al estancamiento nacional: “Eso es lo que yo no he querido, quedarme de brazos cruzados como espectador nada más de cómo nuestro país retrocede.” Esta visión, sostuvo, orienta la naturaleza de la organización partidaria en conformación, cuyo lanzamiento público aún está en análisis.
Diagnóstico del Estado y reformas impulsadas desde el Congreso
Nery Ramos, con experiencia previa como director del comando antisecuestros y director de la policía, sostiene que su conocimiento directo de la realidad nacional le permite identificar los principales problemas del país, entre ellos la inseguridad y la desigualdad de acceso a servicios básicos.
El legislador destacó la aprobación de la ley de alianza público-privada y la ley de infraestructura vial prioritaria como respuestas a la necesidad de mejorar la red vial. En cuanto al área de seguridad, resaltó la implementación de una nueva ley de la policía, reformas penales y una “ley antipandillas”: “Las pandillas es un fenómeno que ha venido acechando la seguridad y la tranquilidad de millones de guatemaltecos”, afirmó Ramos al ser entrevistado.
Sostuvo que su labor parlamentaria y su gestión como funcionario público se han enfocado en “combatir el secuestro, los homicidios y las extorsiones”, y defendió su trayectoria como un compromiso “de dar resultados, porque Guatemala lo que espera son resultados concretos.”

Integración de líderes y visión de futuro frente a las elecciones
De acuerdo con Nery Ramos, el punto de partida de este proyecto político es la obligación de diseñar y ejecutar políticas públicas eficaces desde la institucionalidad estatal, tarea que requiere tanto honestidad como conocimiento profundo de los problemas nacionales. El respaldo político y la articulación de figuras como Alfonso Portillo forman parte de una estrategia pensada para “gobernar un país” mediante la colaboración de actores con experiencia y compromiso social.
Nery Ramos impulsa la formación de una nueva opción política con el doble objetivo de canalizar el malestar social y presentar una plataforma basada en reformas legislativas concebidas durante su gestión reciente. Su alianza con Alfonso Portillo da forma a un bloque político que busca ser competitivo en la próxima contienda electoral, apoyado en la base de los dieciocho millones de guatemaltecos y en una estructura partidaria cuyo lanzamiento aún no tiene fecha definida, según confirmó.
Portillo, figura estratégica en la política guatemalteca
A pesar de no haber logrado reincorporarse a cargos públicos tras 2015, Portillo no se ha alejado de la vida política. Ha mantenido su influencia como referente y catalizador de nuevas alianzas partidarias. Fue clave en la redefinición de estrategias en los partidos Elefante, Nosotros y VIVA, organizaciones caracterizadas por ciclos breves o en plena consolidación.
Portillo intentó en varias ocasiones volver al escenario electoral a través de postulaciones a diputado, actuando como interlocutor en la creación de alianzas y experiencias políticas diversas. No obstante, las autoridades electorales guatemaltecas han reiterado reiteradamente la improcedencia de sus candidaturas, mencionando los antecedentes judiciales en Estados Unidos y su permanencia en prisión.
La trayectoria de Portillo involucra hechos precisos: presidió Guatemala entre 2000 y 2004, fue capturado en 2010 y extraditado en 2013, se declaró culpable de conspirar para lavar dinero tras aceptar sobornos de Taiwán, recibió una condena de 70 meses de prisión y regresó al país en 2015. Desde entonces, ha apoyado activamente a diversas agrupaciones políticas, sin reincorporarse a cargos públicos, operando como dirigente de perfil bajo pero con influencia demostrable en la reconfiguración partidaria.
En el proceso electoral de 2019, Portillo tuvo un papel determinante en el fortalecimiento del partido Bienestar Nacional (BIEN). Su asesoría estratégica impulsó al partido, que hasta entonces contaba con escasa representación, a obtener ocho diputaciones, un salto marcado frente a su presencia anterior en el Congreso.
Aunque Portillo apoyó públicamente a BIEN, no pudo concretar su regreso institucional: el Tribunal Supremo Electoral (TSE) rechazó su postulación a diputado en abril de ese año, después de que fuera proclamado por el partido dos meses antes.













