
El apoyo del círculo rojo al gobierno de Javier Milei sigue a full a pesar de los crujidos en algunos sectores, de dudas cada vez más generalizadas en algunas variables macro y de un clima político enrarecido que pesa cada vez más en las decisiones de inversión. Todo con las elecciones del año que viene, y las chances de reelección de Presidente, como gran faro empresario.
En ese contexto, la palabra de moda que surge entre los grandes hombres y mujeres de negocios locales, desde los que celebran el estilo y las reformas libertarias hasta los que sufren en carne propia la apertura económica, es “experimento”. Cómo una especie de versión de señores y señoras grandes, y con gran poder de decisión, de “six-seven”, el inexplicable fenómeno de viral redes que copa las escuelas primarias (ante cualquier duda, consultar a hijos, nietos o IA).
“Habrá que ver cómo sale el experimento” es “the new black”. Con matices, ese concepto se escuchó mucho en el Argentina Week, que se hizo hace poco más de un mes en Nueva York, y en distintos eventos empresarios en Buenos Aires, como el AmCham Summit que se realizó el martes pasado. En ambos eventos el público era afín al Gobierno. Son los que “bancan” el modelo. Como sea, la idea se coló en los auditorios neoyorquinos del JP Morgan y el Bank of América y en el Centro de Exposiciones porteño. Con diferentes cargas emotivas y énfasis, la idea se instaló.

Es un dato de color, está claro, pero parece que, para muchos, lo que era una firme convicción ahora es una suerte de ensayo de laboratorio del que hay que esperar para ver qué resultados finalmente arroja. Algunos lo dicen con un tono más socarrón, pero también lo enarbolaron en las últimas horas cruzados de Milei que apoyan desde el minuto uno al Presidente, su modelo y también su estilo. ¿Casualidad, palabra de moda o concepto que repiten los analistas y asesores a los que consultan las cúpulas empresariales? Quién sabe.
Lo que era una firme convicción ahora es una suerte de ensayo de laboratorio del que hay que esperar para ver qué resultados finalmente arroja
Lo cierto es que la que pasó no fue una semana tan buena para el Gobierno en medio del 3,4% de inflación para marzo y con la meta de 10% del Gobierno para el año casi cumplida en apenas tres meses (y sin entrar en el universo Adorni, del que se conocen novedades judiciales casi a diario sobre viajes, propiedades y otras sospechas sobre sus gastos).
El FMI aportó una de cal y una de arena: duplicó de un saque la proyección para el año, que llegaría a 30% según el organismo, muy parecido al año pasado, pero también aprobó la segunda revisión de acuerdo y elogió a los funcionarios que cerraron un nuevo esquema de financiamiento con organismos multilaterales.
El proceso de desinflación está en el freezer hace casi un año, aunque los analistas, incluidos los del Fondo, dicen que empieza a bajar desde abril. ¿Cuánto y por cuánto tiempo? Hay muchas dudas al respecto.

En el cierre del evento de AmCham, Milei reiteró lo que ya había dicho en X, que el dato del Indec “era malo”, defendió su viejo mantra que dice que “la inflación es siempre y en todo lugar un fenómeno monetario” y justificó el dato de marzo por la “monstruosa caída de la demanda de dinero” en la segunda mitad del año pasado. “Esto no es inflación estrictamente, es que pegó un salto el nivel de precios, por cambio de precios relativos; pero la inflación de largo converge a la internacional. Eso no ha cambiado. Es decir, al equilibrio que vamos de largo plazo, ese no cambió. Lo que cambió es la dinámica, cómo se mueve en el tiempo”, justificó el mandatario. Habrá que ver qué piensan muchos de sus compatriotas en la caja del supermercado. Algo de eso empieza a reflejarse en algunas encuestas de opinión.
Y le dijo al auditorio –al “círculo rojo”, como definió–, repleto de ejecutivos de las empresas de AmCham, que es errónea la hipótesis de que para crecer hay que aceptar tener más inflación. Prometió más ajuste al gasto público para poder seguir bajando impuestos, más desregulación y más apertura. “No nos vamos a mover un ápice de eso”, juró. En los pasillos del coqueto Centro de Convenciones, un rato antes, dos CEOs charlaban animadamente y se ilusionaban justo de lo contrario: de la cintura que podría exhibir Milei, como ya hizo en algunas oportunidades desde que está sentado en el Sillón de Rivadavia.
El Presidente cerró con una frase que resonó y que es clásico de las redes libertarias. La pregunta del millón, la contracara de la duda de los empresarios que hablan del éxito del experimento: “¿Y si sale bien?”. “Vamos a escribir la mejor página de la historia argentina, nos acompañen o no nos acompañen. Si no nos acompañan, nos volvemos a casa, no pasa nada: todos podemos volver a trabajar al sector privado. Pero si sale bien, Argentina habrá dado un paso para ser grande nuevamente”, finalizó Milei.
“Esto no es inflación estrictamente, es que pegó un salto el nivel de precios, por cambio de precios relativos; pero la inflación de largo converge a la internacional“ (Milei)
“Hay que valorar que el Presidente ponga la cara y pida paciencia. Dijo que va a seguir por el mismo camino, después se discutirá si eso es sano. El nuevo asesor del equipo económico, el uruguayo Ernesto Talvi, habla de ‘paciencia estratégica’. A los países vecinos les llevó años bajar la inflación luego de procesos agudos. Por eso, sobrevender expectativas y apuntar los cañones a que el dato de inflación arranque con cero este año, es equivocar el objetivo”, destacó Ricardo Delgado, fundador de la consultora Analytica.
Altas y bajas
Los empresarios conviven entre altas y bajas, al ritmo de una coyuntura compleja y con la actividad económica que corre a dos velocidades, la de sectores que “vuelan”, como energía y agro –y minería con grandes perspectivas– y otros que en el mejor de los casos la “reman”, como el consumo masivo, la construcción y la industria.
“Lo del que hay que ver qué pasa con el ‘experimento’ lo escuché varias veces, sí”, reconoce desde una de las grandes empresas argentinas. “La verdad, lo asocio más al mundo de los empresarios que señaló el presidente [por Paolo Rocca, de Techint, y Javier Madanes, de Fate], los más heridos. Los que el Gobierno define como los cazadores del zoológico”, dicen con una sonrisa y piden off the record. “Ahora en serio, esto se va a ordenar, está sucediendo. Minería y energía no genera laburo, pero ese dinero empieza a circular entre la gente”, agregaron.

“Los empresarios están convencidos del rumbo… y luego están los sectores que la pasan mejor y los que la pasan peor. Los estratégicos son el motor y se benefician primero”, destacó Mariana Schoua, presidente de AmCham y también de Aconcagua Energía.
“El resto tiene que empezar a competir en el mundo y eso significa hacer esfuerzos, como bajar costos y ser innovadores. Es trabajo, pero no quita que sepan que este es el rumbo correcto. Todos sabemos que esto va a dar su frutos, más tarde o más temprano. Hay que acomodarse porque es lo que resultó en la mayoría de los países. Ese es el humor general, me parece. Esto es una construcción colectiva y hay que poner el foco en la continuidad de este rumbo”, agregó Schoua.
Con respecto al “sentimiento” empresario, Delgado, de Analytica, destacó: “Es verdad que aparece con más fuerza la idea de esperar a ver qué pasa con el Gobierno. Siempre estuvo pero ahora quizás es más visible. Estamos ante una experiencia inédita, pero también es cierto que es una gestión muy pragmática. Cuando tuvieron que terminar de sacar el cepo, esperaron, y ahora YPF congela precios por 45 días, por más que digan que es la decisión de la empresa. La gran duda para los empresarios es si este tipo de cambio es sostenible. Si se puede competir. Mientras no se avance con mayores reducciones impositivas ni haya mejoras de productividad que vengan por otros andariveles, el tipo de cambio seguirá siendo una variable muy relevante, más allá de la liquidación de soja y las compras de reservas del BCRA”, aseguró el economista.
“Hay que valorar que el Presidente ponga la cara y pida paciencia. Dijo que va a seguir por el mismo camino, después se discutirá si eso es sano” (Delgado)
“La coyuntura es la inflación, pero en el summit se habló mucho del largo plazo, lo hicieron tanto Caputo como Milei”, resumió Schoua. El slogan del evento fue “Una Argentina federal en desarrollo”, la cara geográfica de las dos velocidades.
Uno de los empresarios referentes del consumo masivo coincidió en que “hay gran apoyo”, pero no dejó en claro que la preocupación por ventas que no despegan es cada vez más grande. “La inflación bajó, pero está. Los salarios no suben y la gente no llega a fin de mes. Se priva cada vez de más cosas. Lo único que mueve algo es la informalidad. Ezeiza está lleno y la gente no llega a fin de mes, esas son las Argentinas”, afirmó.
Mientras tanto, esta semana en Washington, EEUU, Caputo cerró un nuevo esquema de financiamiento externo con el que piensa pagar los vencimientos que vienen.
Se trata de garantías de organismos multilaterales –por ahora USD 2.000 millones del Banco Mundial y USD 550 millones del BID que permitirán, confía el ministro, acceder a fondos privados (de bancos, aseguradoras y otros) para pagar los vencimientos privados de julio, enero y julio del 2027.
En total, espera reunir unos USD 10.000 millones de tres vías: los fondos que obtendrá con el aval de los multilaterales (USD 4.000 millones porque el monto total duplicaría a las garantías obtenidas), otros USD 4.000 de los bonos en dólares 2027 y 2028 que se licitan cada 15 días a razón USD 150 millones (y una segunda vuelta por otros USD 100 millones), y unos USD 2.000 millones de privatizaciones (Transener, rutas, Intercargo, AYSA y otros). ¿Será? El esquema externo hay que cerrarlo y concretarlo. Las privatizaciones, ídem. Y una parte de los dólares de los bonos ya se usaron para pagar deuda (aunque el Gobierno confía en que los recuperará).
“Las finanzas parecen ir bien, eso marcha. El tema es la actividad. Las dos velocidades pueden terminar complicando ahora aunque la película a largo plazo sea positiva. Todos entendemos eso, pero todos vamos a ir a votar el año que viene, no dentro de 10 años. Veremos a ver qué pasa con esto”, reflexionó uno de los empresarios consultados. No dijo la palabra de moda en el círculo rojo, pero casi.














