Una jubilada de 83 años fue víctima de un asalto violento en La Plata durante la tarde del martes, cuando dos delincuentes la sorprendieron en su domicilio, donde funciona un kiosco, y tras reducirla se robaron 10 millones de pesos, además de objetos de valor y documentos. La investigación está en marcha mientras la policía analiza las cámaras de seguridad de la zona en busca de pistas que permitan la identificación de los responsables.
Durante el caso, un factor que llamó la atención fue la actitud de los delncuentes, quienes intentaron tranquilizar a la víctima con la frase: “No te vamos a hacer nada, tenemos abuela”. A la mujer la amenazaron con un cuchillo de su propia cocina y la dejaron encerrada en el baño mientras huían, según LM Neuquén. Los autores del robo se llevaron todo el dinero que la mujer había reunido durante la jornada, junto con alhajas de oro y plata, tarjetas bancarias y documentación personal.
La víctima fue sorprendida en la calle 14, entre 66 y 67, en pleno centro de la ciudad de La Plata. La jubilada estaba sola mientras contabilizaba la recaudación del kiosco instalado en su vivienda. Los agresores la abordaron vistiendo ropas oscuras y encapuchados, y aunque su intención declarada era hallar dólares y oro, la mujer negó tener tales valores. Pese a ello, la obligaron a dirigirse al interior del domicilio, donde revisaron el inmueble y reunieron el botín millonario tras una minuciosa requisa.
Tras el violento episodio, la víctima debió aguardar varios minutos hasta que consiguió liberarse y pedir auxilio a los vecinos. Las autotidades siguen investigando los hechos para avanzar con la causa.

Robaron más de 10 millones de pesos a una inmobiliaria en La Plata
Durante la madrugada del domingo, un grupo de delincuentes llevó a cabo un asalto a una inmobiliaria en la ciudad de La Plata y logró sustraer más de 20 millones de pesos, documentos clave para el funcionamiento de la empresa y las llaves de un vehículo utilitario. La magnitud del robo, junto con la modalidad empleada por los intrusos, condujo a los investigadores a considerar que se trató de un golpe cuidadosamente planificado.
La central de alarmas del edificio, ubicado en la intersección de las calles 16 y 59, detectó actividad irregular cerca de las 4:30 de la madrugada. Ante esta alerta, uno de los empleados de la inmobiliaria asistió de inmediato al lugar y comprobó que la cerradura principal había sido forzada. El titular de la empresa fue notificado y, tras llegar al sitio, denunció en la comisaría Quinta la sustracción de dos cajas fuertes y documentación relevante.
El monto exacto denunciado por la inmobiliaria ascendía aproximadamente a USD 7.500 y $10.000.000 en efectivo, guardados en una de las cajas fuertes de gran tamaño, además de chequeras, pagarés, estatutos sociales, balances y la llave de una camioneta. La segunda caja fuerte, de menor tamaño, almacenaba talonarios de pagaré.
Por otro lado, los ladrones cubrieron intencionalmente los sensores de alarma con trapos y cortaron la electricidad del inmueble, evitando así el disparo de la alarma y la detección por parte del personal de la empresa de seguridad. Además, los peritajes policiales identificaron que los delincuentes forzaron una ventana sobre la calle 59, otra sobre la calle 60 y una puerta trasera, accediendo al edificio desde varios puntos para reducir la posibilidad de ser captados en las cámaras o generar alertas automáticas.
Este despliegue, unido al hecho de que entraron directamente en las ubicaciones donde se encontraban las cajas fuertes, llevó a los investigadores a afirmar que los asaltantes poseían “información precisa sobre la disposición de las cajas y la existencia de dinero en efectivo”. La investigación incluyó el análisis de imágenes de cámaras de seguridad y la toma de declaraciones a testigos potenciales que pudieran haber detectado movimientos inusuales durante la madrugada. La hipótesis principal considera que los autores contaban con conocimientos internos sobre la protección y el contenido del local.












