
El grupo terrorista Hezbollah no acatará ningún acuerdo que pueda resultar de las conversaciones directas entre Líbano e Israel en Estados Unidos, unas negociaciones a las que se opone firmemente, manifestó el lunes un alto funcionario del grupo terrorista libanés.
Wafiq Safa, un miembro de alto rango del consejo político de Hezbollah, habló en vísperas de las conversaciones previstas en Washington entre los embajadores de Líbano e Israel en Estados Unidos. Será la primera vez en décadas que enviados de ambas naciones, que no mantienen relaciones diplomáticas, se reúnan cara a cara en conversaciones directas.
“En cuanto a los resultados de esta negociación entre Líbano y el enemigo israelí, no nos interesan ni nos preocupan en absoluto”, señaló Safa a The Associated Press.
“No estamos obligados por lo que acuerden”, añadió en una inusual entrevista con medios internacionales. Habló junto a un cementerio mientras un dron israelí zumbaba sobre su cabeza.
Negociaciones históricas en un momento delicado
Funcionarios libaneses buscan negociar un alto el fuego en la guerra entre Israel y Hezbollah en las conversaciones en Estados Unidos.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha dicho que el objetivo es el desarme de Hezbollah y un posible acuerdo de paz entre Líbano e Israel. Shosh Bedrosian, portavoz de Netanyahu, afirmó el lunes que no habrá un alto el fuego con Hezbollah.
Por separado, en conversaciones de paz entre Estados Unidos e Irán celebradas el fin de semana pasado en Pakistán, Irán ha intentado incluir a Líbano en cualquier acuerdo de alto el fuego propio con Estados Unidos. Israel y Estados Unidos han insistido en que Líbano no formaría parte de ello.

Horas después de que Teherán y Washington anunciaron una tregua el miércoles pasado, Israel lanzó más de 100 ataques en todo Líbano, incluidos en zonas residenciales y comerciales densamente pobladas del centro de Beirut.
Y aunque las conversaciones entre Estados Unidos e Irán terminaron sin un acuerdo, Safa dijo que Hezbollah fue informado de que Irán “pudo obtener un cese de ataques” en toda la región administrativa de Beirut, la capital de Líbano, incluidas las zonas del sur de Beirut, un bastión de Hezbollah conocido como Dahiyeh.
Los ataques israelíes sobre Beirut y sus suburbios del sur se han detenido desde el miércoles, pero los intensos combates han continuado en el sur de Líbano.
La entrada de Hezbollah en la guerra

Israel y Hezbollah han librado múltiples guerras desde que el grupo terrorista libanés respaldado por Irán se formó en la década de 1980 como una fuerza guerrillera que combatía la ocupación israelí en el sur de Líbano en aquel momento.
La ronda más reciente comenzó el 2 de marzo, dos días después de que Israel y Estados Unidos iniciaran la guerra contra Irán. Hezbollah entró en la contienda, disparando misiles a hacia Israel. Israel respondió con bombardeos aéreos y una invasión terrestre.
Desde entonces, la guerra ha desplazado a más de 1 millón de personas en Líbano y ha matado a más de 2.000, incluidos más de 500 mujeres, niños y trabajadores médicos. Muchos libaneses han culpado a Hezbollah de arrastrar a Líbano a la guerra, acusándolo de actuar en nombre de su patrocinador, Irán.
Safa sostuvo que las acciones de Hezbollah fueron preventivas porque sus líderes creían que “Israel se estaba preparando para una segunda batalla con Líbano” con el objetivo de destruir a Hezbollah.
Era “un momento apropiado para Hezbollah… para reconstruir una nueva ecuación” y restablecer la disuasión frente a Israel, afirmó, al negar cualquier acuerdo previo con Teherán para que Hezbollah entrara en la guerra si Irán era atacado.
Después de que un alto el fuego mediado por Estados Unidos detuvo la última guerra entre Israel y Hezbollah en noviembre de 2024, Israel continuó realizando ataques casi diarios en Líbano que, según dijo, buscaban impedir que el grupo se rearmara. Hezbollah quiere evitar un regreso a ese statu quo, indicó Safa.
“Miércoles negro”

Israel ha afirmado que sus ataques en Líbano el miércoles pasado mataron a más de 250 militantes de Hezbollah. Más de 100 mujeres y niños estuvieron entre las más de 350 personas fallecidas, según el Ministerio de Salud de Líbano.
Eso significaría que, según la afirmación de Israel, cada hombre adulto muerto ese día era miembro de Hezbollah.
“Ninguno de nuestros funcionarios o cuadros fue asesinado en Beirut”, dijo Safa. “Quienes murieron en Beirut son 100% civiles”. No negó que miembros del grupo hayan muerto fuera de la capital libanesa.
Israel afirmó haber matado al secretario del líder de Hezbollah, Naim Kassem, quien también era su sobrino, Ali Yusuf Harshi, así como a algunos comandantes de alto nivel.
Safa dijo que el secretario de Kassem no murió, aunque “tal vez un pariente suyo sí”.
También confirmó por primera vez que resultó herido durante la anterior guerra entre Israel y Hezbollah, en 2024, después de ser blanco de dos ataques israelíes en Beirut, “pero Dios me concedió sobrevivir”.
Deterioro de las relaciones con el gobierno
Las relaciones entre el gobierno libanés y Hezbollah —que no es solo un grupo miliciano, sino también un partido político con un bloque parlamentario— se han vuelto cada vez más tensas.
El gobierno aprobó el año pasado un plan para retirar todas las armas que no sean propiedad del Estado —sus fuerzas de seguridad o el ejército— y posteriormente dijo que había completado en gran medida la tarea al sur del río Litani, donde los miembros de Hezbollah ahora combaten con fuerzas israelíes.
Después del 2 de marzo, el gobierno fue más allá y declaró ilegal el brazo armado de Hezbollah.
Safa dijo que Hezbollah actualmente no habla directamente con el presidente Joseph Aoun ni con el primer ministro Nawaf Salam, pero que todas sus comunicaciones pasan por el presidente del Parlamento, Nabih Berri, líder del partido Amal, aliado de Hezbollah.
Afirmó que, si hay un alto el fuego y una retirada de las tropas israelíes de Líbano, Hezbollah —que se autodenomina un movimiento de “resistencia” contra su archienemigo Israel— está dispuesto a negociar con el gobierno libanés sobre el destino de sus armas.
“El tema de las armas de la resistencia es un asunto libanés que no tiene nada que ver con Israel ni con Estados Unidos”, manifestó Safa.
(Con información de AP)














