
El Gobierno y el Fondo Monetario Internacional (FMI) alcanzaron un acuerdo a nivel técnico que habilitaría el desembolso pendiente por USD 1.000 millones, pero el organismo internacional dejó en claro que el objetivo final sigue siendo que la Argentina recupere el acceso al mercado internacional de deuda.
Mientras tanto, Luis Caputo hace meses remarca que se debe desarrollar el mercado de capitales local para cortar con la dependencia que el país mantiene con Wall Street, lo que expone una diferencia de prioridades entre ambas partes de cara al mediano plazo. Aunque ahora el organismo internacional apoya la negociación de garantías.
El comunicado del staff del FMI celebró que se implemente una estrategia integral para refinanciar las obligaciones en divisas mediante la emisión continua de deuda pública en dólares (Bonar 2027 y Bonar 2028), la venta de activos estatales, operaciones de recompra con bancos centrales y préstamos externos, respaldados por instituciones financieras internacionales, pero remarcaron lo que pretenden para el mediano plazo. “Se espera que, con el tiempo, esta estrategia impulse un acceso oportuno y sostenible a los mercados internacionales de capitales”, concluyeron. Un esquema de respaldo de este tipo se anunció hoy con el Banco Mundial.

Pero desde el vencimiento de enero, que el Gobierno finalmente cubrió con un préstamo con bancos internacionales por USD 3.000 millones, el ministro Caputo sostiene que hay que desarrollar el mercado de capitales local y utilizar otras alternativas de financiamiento más baratas con las que cuenta Argentina. “Vamos a tratar de que no haya emisión. El objetivo es ir eliminando la dependencia que el país tiene con Wall Street. ¿Lo vamos a poder lograr? Creemos que sí”, dijo.
Pero para los analistas hay una clara diferencia entre cuál es el objetivo del programa financiero del Gobierno y lo que declaran los funcionarios ante las cámaras. El economista Lucio Garay Méndez, de Eco Go, advirtió sobre la disputa que hay entre el equipo económico y el FMI. “El Gobierno busca acceder cuanto antes a los mercados internacionales, pero las prioridades no son las mismas. El FMI pide priorizar la compra de divisas y la acumulación de reservas y hasta ahora el Gobierno priorizó la baja de la inflación forzando el ancla cambiaria y relegando la compra de dólares», marcó.
Y si bien en lo que va de la fase 4 del programa económico, el BCRA logró comprar unos USD 5.800 millones, para Garay Méndez podría haber sido más si el Gobierno hubiese aceptado una desaceleración más lenta de la inflación. “Haber pisado el tipo de cambio, probablemente haga que la inflación en los próximos meses esté nuevamente más cerca del 2%, pero también implica que gran parte de los dólares que compra el BCRA se los termine vendiendo al Tesoro, o para que esto no suceda —y pueda acumular reservas—, que Finanzas tenga que estar en negociaciones por todos lados (bilaterales, organismos internacionales, bancos y demás) para poder refinanciar la deuda en dólares y no presionar las cuentas del BCRA”, sostuvo.
Por su parte, el director de la consultora OJ Ferreres, Fausto Spotorno, aseguró que los dos objetivos son respetables y convergen en algún punto, aunque el FMI es quien tiene la razón, ya que la estrategia debería impulsar un acceso oportuno y sostenible a los mercados internacionales de capitales. “El año que viene los vencimientos de deuda aumentan bastante y poder acceder a los mercados financieros internacionales reduciría mucho la incertidumbre que hay para la economía argentina en el mercado cambiario”, marcó.
En esa línea, aseguró que un cálculo ex ante —donde no se consideran un montón de cosas que podrían pasar o no-, sobre el flujo de dólares que entran y salen expuso que este año le sobrarían dólares a la Argentina si no fuera por el pago de la deuda. “Hasta que se aprobó la segunda revisión del FMI, sobraban USD 5.500 millones y si se le descuentan los pagos de la deuda, le faltaban USD 2.200 millones. Ahora, con el acuerdo, se reduce a USD 1.200 millones», comentó.

Si en un cálculo preliminar ya existe incertidumbre debido a la falta de dólares para cubrir los vencimientos, sostuvo que la situación podría agravarse aún más ante posibles escenarios. Entre ellos, una reacción de la gente que, por temor, decida comprar dólares masivamente; la percepción de que el dólar está barato y aumente la demanda; o una resolución abrupta de la guerra que provoque una caída en el precio del petróleo.
A pesar de que las negociaciones más complicadas entre el equipo económico y el FMI ya se dieron durante la segunda revisión y ahora resta esperar a que el directorio destrabe el desembolso, este viernes la directora del organismo internacional, Kristalina Georgieva, y Caputo mantendrán un encuentro bilateral en Washington DC. A pesar de que ambos ya conversaron el miércoles de manera informal, en donde aseguró el propio ministro que hablaron “de todo”.
Garantía del Banco Mundial
De cara al próximo vencimiento de USD 4.200 millones en julio, Caputo sostiene que ya identificó el mecanismo de financiamiento internacional que, junto con los dólares que consigue con las licitaciones del Bonar 2027 y Bonar 2028, además de la venta de activos por parte del Estado, le permitirá cumplir con el pago. Lo que cuenta con el aval del organismo internacional.
Y es que en el marco de las reuniones de primavera del FMI y el Banco Mundial, este jueves en Washington DC, el ministro Capauto mantuvo un encuentro con el presidente del Banco Mundial, Ajay Banga, en medio de la búsqueda de garantías internacionales para afrontar los vencimientos Luego del encuentro, fue el el Grupo Banco Mundial quien confirmó, por medio de un comunicado, que está trabajando en una garantía de hasta USD 2.000 millones para ayudar a refinanciar una porción relevante de la deuda de Argentina, reducir costos de financiamiento y crear mejores condiciones para un mayor flujo de inversión privada nacional e internacional.
“En las Reuniones de Primavera, el Grupo Banco Mundial reafirmó su sólido apoyo a los esfuerzos de reforma de Argentina para fortalecer las condiciones para el crecimiento, la inversión y la creación de empleo, incluidas medidas para mejorar las condiciones de financiamiento y reforzar la confianza de los mercados y los inversores”, detalló el Banco Mundial.














