Personal de la Comisaría de Virrey del Pino detuvo a un joven de 21 años, identificado como Maximiliano Germán Sánchez, tras un violento asalto a un kiosco en el partido bonaerense de La Matanza. La brutal secuencia fue captada por las cámaras de seguridad del local. Uno de los sospechosos fue reducido por vecinos, mientras que el otro continúa prófugo.
El hecho ocurrió el miércoles pasado en un comercio ubicado en la esquina de las calles Comercio y Areco. De acuerdo con la reconstrucción, uno de los delincuentes rompió de una patada el vidrio del negocio, ingresó por la fuerza y atacó a la empleada. Segundos después, una de las cámaras registró la entrada del segundo ladrón. Ambos sujetaron a la víctima para reducirla.
Al verse acorralada, la mujer logró escapar por el mismo lugar por donde habían ingresado los asaltantes. Los delincuentes salieron tras ella y la golpearon nuevamente en la vía pública para intentar retenerla, pero no lo consiguieron y la empleada pudo escapar.
Tras el robo, un grupo de vecinos intervino y logró capturar a uno de los sospechosos. “Pedile perdón a la chica a la que le rompiste la cabeza”, se escucha decir a uno de los hombres mientras mantenía retenido al joven. “¿Te gusta robar?”, le repitió en varias ocasiones mientras aguardaban la llegada de la Policía.
La causa quedó en manos de la UFI N° 8 del Departamento Judicial de La Matanza, a cargo del Dr. Núñez, quien dispuso la aprehensión del acusado por el delito de robo agravado y ordenó las diligencias de rigor. El otro delincuente permanece prófugo. Fuentes policiales indicaron que, como consecuencia del ataque, la víctima sufrió lesiones leves.

En diálogo con los medios, la damnificada, identificada como Paula, relató cómo fue la violenta secuencia que vivió la semana pasada y reveló que días atrás había sufrido otro intento de robo. “Estoy tranquila, ahora estoy bien”, aseguró en diálogo con El Trece.
“Entraron salvajes. Cuando me vi sangre en la cara, creí que me había golpeado con el cascote, pero después, al ver el video, me di cuenta de que me habían molido a piñas”, describió la mujer.
Paula también contó que, minutos antes del ataque, había revisado las cámaras de seguridad sin advertir ningún movimiento sospechoso. “Para mí, estaban al acecho”, señaló, y agregó: “Yo estaba tranquila trabajando hasta que el piedrazo me levantó. Estuve encerrada con dos bestias”. Según relató, durante el robo uno de los delincuentes le pidió que no hiciera ruido para que no los descubrieran: “El caradura me decía que no gritara”.
Por último, la víctima mencionó que días antes del asalto había sufrido otro episodio de inseguridad. “El fin de semana anterior me amenazaron y me quisieron robar la moto”, concluyó.














