A las 23.59 del jueves, la última barrera de peaje manual en las autopistas de la Ciudad de Buenos Aires bajó por última vez. Fue en la Autopista Dellepiane, sobre el acceso a la Autopista 25 de Mayo, y marcó el cierre de una era en la red vial porteña.
El último cobro manual no fue en cualquier punto de la red. El Peaje Dellepiane, uno de los más transitados del sur porteño, concentró durante décadas el flujo de vehículos que se dirigían desde la Autopista Riccheri —y por extensión, desde el Aeropuerto Internacional de Ezeiza— hacia el centro de la ciudad. Técnicamente, ese peaje no cobraba por circular por la Dellepiane en sí, cuyo recorrido de 4,6 kilómetros es gratuito, sino que funcionaba como punto de cobro para quienes empalmaban hacia la AU1 o la Autopista Perito Moreno (AU6).
Con la eliminación de las cabinas manuales, el nuevo pórtico de lectura inteligente quedó ubicado un poco más adelante, sobre la traza de la Autopista 25 de Mayo, a la altura de la calle Culpina. Las antiguas cabinas del histórico peaje entraron en proceso de desmantelamiento.
“Desde hoy el 100% de las autopistas de la Ciudad de Buenos Aires son inteligentes. Con la eliminación del último peaje manual ubicado en la autopista 25 de Mayo, nos convertimos en la primera ciudad de la Argentina con una red de autopistas 100% free flow. Se terminó el pago manual. Se terminaron las barreras. Se terminó frenar para pagar”, remarcó Pablo Bereciartua, ministro de Infraestructura y Movilidad de CABA.

El nuevo modelo se apoya en pórticos equipados con cámaras láser y sensores de alta precisión que leen las patentes y detectan los dispositivos TelePASE en los vehículos en circulación. “El funcionamiento se basa en cámaras de reconocimiento automático de matrículas que procesan las imágenes en tiempo real y cruzan la información con la base de datos de TelePASE para procesar el cobro”, detallaron desde el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
La migración no ocurrió de un día para el otro. La Autopista Illia fue la primera en operar íntegramente bajo el sistema inteligente, tras eliminar todas sus cabinas en 2023. El Paseo del Bajo, corredor exclusivo para tránsito pesado, incorporó la modalidad free flow desde su inauguración en 2019. En la Autopista 25 de Mayo, los accesos inteligentes quedaron instalados en Alberti y, desde mayo de 2026, el nuevo pórtico en la avenida Varela reemplazó las antiguas cabinas de la Dellepiane en su enlace con la 25 de Mayo. La Autopista Perito Moreno, por su parte, completó la transformación del peaje Parque Avellaneda con el desmantelamiento de 30 cabinas manuales.
La digitalización completa de la red vial implica que un usuario que transita dos veces al día puede recuperar hasta 36 horas al año que antes se perdían en filas. El Gobierno de la Ciudad también señaló que el nuevo esquema “genera beneficios ambientales al reducir las emisiones de CO2 y el consumo eléctrico en un 80% frente al modelo convencional”.
La administración de Jorge Macri precisó que la medida implica la desaparición de todas las cabinas y el cobro manual en toda la red vial concesionada de la Capital, reemplazados por pórticos digitales de paso libre. “La Ciudad completa la migración digital de su red vial, eliminando definitivamente el cobro manual y las barreras en todas sus autopistas para agilizar el tránsito y mejorar la seguridad vial”, señalaron desde la gestión porteña.

El uso del TelePASE es obligatorio para circular por cualquiera de las autopistas inteligentes. Quienes atraviesen los pórticos sin el dispositivo habilitado serán identificados por las cámaras y podrán recibir sanciones por evasión de peaje que rondan los $140.000.
El sistema reconoce automáticamente el paso de los vehículos, procesa el cobro y deja constancia en la cuenta del usuario. La adhesión puede realizarse de forma digital a través de la página oficial del Gobierno de CABA o mediante aplicaciones de pago electrónico.
Un detalle que el comunicado oficial se encargó de aclarar: aunque los usuarios encuentren dos pórticos en el trayecto de la Autopista 25 de Mayo, el peaje se abona una sola vez. El recambio tecnológico incluyó la adecuación de la infraestructura vial y la capacitación de los operadores encargados de supervisar el funcionamiento de los nuevos pórticos.
La Autopista Dellepiane conecta la Avenida General Paz —donde finaliza la Autopista Riccheri— con el distribuidor vial del Parque Avellaneda, a la altura de la calle Lacarra, en un trayecto que atraviesa los barrios de Villa Lugano, Villa Soldati y Parque Avellaneda. Por ese corredor circulan más de 140.000 vehículos al día. Con la caída de la última barrera manual, ese flujo diario pasa ahora, sin detenerse, bajo los pórticos del nuevo sistema.













