
Veintiún gusanos aparecieron en una sola ración de comida servida a un preso político en la cárcel Kilo 8 de Camagüey, según el conteo que hizo su propia madre durante una visita reciente. El hallazgo resume, en un solo plato, la crisis alimentaria que atraviesa el sistema penitenciario cubano.
La prisión de máxima seguridad de Camagüey no es un caso aislado. Un reporte de Cubalex, organización cubana de derechos humanos, la señaló en septiembre como el establecimiento con mayor cantidad de hechos represivos del país durante agosto, con más de la mitad de su población penal mostrando signos de desnutrición.
Un preso denunció los gusanos y el jefe del penal solo ofreció cambiar la bandeja
Daril Ochoa Manresa permanece bajo prisión preventiva en Kilo 8 desde el 7 de diciembre de 2024. La Fiscalía y la policía política lo acusan de sabotaje por presuntamente cortar cables de fibra óptica de ETECSA, la empresa estatal de telecomunicaciones, en el municipio de Sierra de Cubitas.
Su madre, Marisel Manresa Viltres, relató a Martí Noticias lo que vio en la última visita. “Esa es la comida que le dan a ellos y eso es mañana y tarde. Ahora, en esta visita que pasó, me la sacó en unos pozuelitos: ¡21 gusanos en la comida de él!”, contó.
Cuando Ochoa Manresa amenazó con denunciar el hecho, la respuesta de las autoridades fue evasiva. “Llamó a los guardias, llamó a los pasilleros, que son los que le entregan la comida, y le dijo que iba a llamar al jefe”, relató la madre a la emisora. El jefe del penal se limitó a ofrecer un cambio de bandeja, sin corregir el origen del problema.

El preso terminó por resignarse a comer los alimentos en mal estado. “Tengo que comérmela así mismo, le saco los gusanitos y me la como. Nos estamos muriendo de hambre, hay que comérselo”, relató Manresa Viltres a Martí Noticias, citando las palabras de su hijo.
La ración diaria no llega ni a 400 calorías
Un informe de Prisoners Defenders, ONG con sede en Madrid, documentó que los reclusos en la isla reciben entre 250 y 353 calorías diarias, muy por debajo de los requerimientos nutricionales básicos para la supervivencia humana.
La misma organización contabilizó 1,339 presos políticos en Cuba al cierre de agosto de este año, la cifra más alta desde las protestas del 11 de julio de 2021. De ellos, 463 padecen patologías graves que la ONG vincula con la desnutrición, los malos tratos y la falta de atención médica.
Según las denuncias de familiares y organismos de derechos humanos, el racionamiento estatal entrega alimentos en estado de descomposición porque el sistema penitenciario carece de controles de calidad y de mecanismos de queja funcionales, mientras las autoridades penitenciarias ignoran sistemáticamente los reclamos de los reclusos.
Entre las consecuencias más visibles de la ingesta calórica deficiente figuran la pérdida extrema de masa muscular, casos graves de anemia y daños neurológicos irreversibles.
Kilo 8 registró nueve huelgas de hambre simultáneas en agosto
El deterioro no se limita a la alimentación. Cubalex documentó que las cárceles cubanas registraron en agosto al menos nueve huelgas de hambre simultáneas y cinco muertes bajo custodia en todo el país.
La organización identificó al jefe de Kilo 8, Leonardo Suárez Reyes, como responsable de acciones de intimidación contra quienes denuncian las condiciones internas del penal.
Para la abogada Laritza Diversent, directora ejecutiva de Cubalex, el fenómeno no es casual. “Esto es directamente proporcional con la crisis del país: si se agrava el tema del acceso a la alimentación, el agua, servicios básicos, la situación dentro de las prisiones es peor”, dijo a Radio Martí. Agregó ante la emisora que “el sistema de quejas y reclamaciones que ha implementado el Estado no funciona”.
El Observatorio Cubano de Derechos Humanos reportó brotes constantes de enfermedades asociadas a la malnutrición y a la falta de higiene, entre ellas hepatitis A, tuberculosis y cuadros persistentes de diarrea.

Las familias tienen cada vez más trabas para llevar comida
Las autoridades penitenciarias endurecieron en los últimos meses las restricciones para que los familiares ingresen comida, medicamentos o suplementos nutricionales desde el exterior.
La medida profundiza la dependencia de los reclusos de una alimentación estatal que las propias denuncias describen como insuficiente y en mal estado.

El sistema carcelario cubano permanece cerrado a inspecciones independientes. El Comité Internacional de la Cruz Roja no tiene acceso a las prisiones de la isla desde 1989, mientras que realizó más de 100 visitas desde 2002 al centro de detención de la base naval de Guantánamo, controlada por Estados Unidos.
El caso de Ochoa Manresa expone además otra práctica documentada por organizaciones de derechos humanos: el indulto otorgado por el gobierno cubano en abril excluyó en gran medida a los presos políticos de entre los más de 2,000 reclusos beneficiados, según Prisoners Defenders.
La cifra de presos políticos en la isla aumentó un 84.9% respecto al mismo período del año anterior, de acuerdo con el registro de la organización.












