
La inflación en septiembre en Uruguay subió a 4,7%, algo por encima de la meta fijada por las autoridades económicas del país (4,5%). Si bien este aumento era esperable, en el gobierno siguen atentos el indicador al tiempo que el Banco Central del Uruguay (BCU) decidió aumentar la tasa de interés de referencia en 25 puntos básicos, hasta el 6%.
Fue una decisión preventiva: para evitar actuar “a destiempo”, explicó el presidente del BCU, Guillermo Tolosa, en un encuentro con periodistas.
El aumento de la inflación en el mes estuvo asociado al incremento de los precios de bienes importadores, frutas, verduras y combustibles. El comunicado del Comité de Política Monetaria señaló que las tensiones geopolíticas impulsan los precios de la energía al alza, lo que termina incidiendo en otros bienes y contribuye a que haya un aumento de las expectativas de inflación.

“No se observan presiones inflacionarias generalizadas”, aclara el comunicado, que destaca que los precios de productos no transables (aquellos que no están expuestos al comercio exterior) muestran estabilidad. El comité valoró la “resiliencia” que muestra la economía de Uruguay, en un contexto de “shocks sectoriales y climáticos”.
Además, señala que las expectativas de inflación (a 24 meses) siguen ancladas en torno al objetivo fijado por la autoridad monetaria: los analistas la ubican en 4,55%; los operadores financieros, en 4,58%; y las empresas en 5%. El promedio de las encuestas es de 4,71%, una cifra que “ratifica la confianza en el régimen de metas de inflación”, agrega el texto.
El BCU ha apostado a un régimen de metas de inflación, fijado en 4,5%, pero estableció también un rango de tolerancia de 3%-6%.

Las proyecciones de la inflación muestran que permanecerá transitoriamente por encima de la meta pero dentro del rango de tolerancia, y que convergerá hacia el 4,5% hacia el fin del horizonte de la política monetaria (es decir, en dos años).
Fue en este contexto que el BCU decidió un aumento de 5,75% a 6% de la tasa de política monetaria, todavía en una fase expansiva.
“El comité consideró la senda convergente de la inflación hacia la meta una vez absorbidos estos efectos transitorios. Sin embargo, entendió que la proliferación y persistencia de los shocks geopolíticos y climáticos constituye un riesgo relevante para la evolución de los precios y las expectativas de inflación”, explicaron las autoridades.

“La medida no busca revertir el efecto directo de los aumentos temporales de energía y alimentos sobre los precios, sino actuar proactivamente para limitar su persistencia y evitar que se trasladen al resto de los precios y las expectativas”, agrega.
En su conversación con periodistas, consignada por El Observador, Tolosa señaló que este aumento no necesariamente significa el inicio de un nuevo ciclo de aumento de tasas. “La lógica que nos inspira es: mejor actuar a tiempo que actuar a destiempo y tener que hacerlo con mucho más intensidad y costos macroeconómicos de lo que se requiere”, explicó.
El mercado esperaba que la tasa se mantuviera estable.
Días atrás, el ministro de Economía, Gabriel Oddone, dijo que este aumento era “esperable” por un escenario más estresado a nivel internacional.

“Los niveles de inflación que habíamos tenido a principio de año no eran sostenibles ni deseables por el propio BCU. Ahora estamos en niveles de inflación que se aproximan más a los niveles de metas de inflación del propio banco. Hay que estar atentos y vigilantes a que ese nivel de inflación se mantenga en los niveles que permitan asegurar esa meta”, expresó el ministro.
Oddone agregó que el aumento de la inflación ocurre en “todo el mundo” y defendió que el gobierno uruguayo busca amortiguar el aumento de los combustibles.











