
Le Blé, la cadena de panaderías y cafeterías que buscaba replicar la esencia francesa en Buenos Aires, pidió la apertura de su concurso preventivo ante la Justicia. La sociedad que opera la marca, Be Larch S.A., declaró 76 acreedores y una deuda total de $1.566,8 millones. En este contexto, la empresa cerró la mitad de sus locales, redujo su plantilla de 49 a 15 empleados y hoy gestiona de forma directa una única sucursal.
De acuerdo con los datos del central de deudores del Banco Central de la República Argentina (BCRA), la compañía acumula 175 cheques rechazados sin fondos por un monto de $204.957.453. Según el expediente judicial, la propia firma ubicó el inicio de la cesación de pagos el 10 de abril de este año, cuando no pudo cubrir la cámara compensadora bancaria y los cheques que había entregado comenzaron a rechazarse.
En el expediente judicial, Be Larch describe un deterioro que se aceleró durante 2024 y 2025. La compañía perdió unidades comerciales relevantes, vio salir a franquiciados de alta facturación y enfrentó una contracción del consumo en gastronomía, panadería y cafetería. El problema de fondo fue estructural: la firma había armado su operación para una etapa de expansión que no se sostuvo, y esa estructura quedó sobredimensionada para el nuevo tamaño del negocio. A eso se sumaron el aumento de los costos operativos, laborales y fiscales, y las dificultades para acceder al crédito.
La cadena de cafeterías llegó a operar 39 sucursales entre propias y franquiciadas; en tanto, hoy, mantiene alrededor de 20, la mayoría bajo la modalidad de franquicia. El único local que Le Blé explota de forma directa está en Tres de Febrero 1059, en la Ciudad de Buenos Aires, donde también funciona la sede social y la administración central de la compañía.

En este escenario financiero complejo, la empresa también redujo su plantilla de empleados de 49 trabajadores directos en noviembre de 2025 a 15 en la actualidad. A su vez, entre los acreedores privilegiados del expediente aparecen varios juicios por despido con créditos de $112,5 millones, $76,1 millones, $66,6 millones y $57,9 millones, además de reclamos de menor monto. La empresa señala en la presentación judicial que la preservación de esas fuentes de trabajo es una de las razones centrales para solicitar el concurso, un mecanismo que busca evitar la quiebra y permitir una negociación ordenada con los acreedores.
Entre los principales acreedores figuran el Banco Galicia, por $196 millones; Lodiser, por $182,8 millones; la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), por $163,1 millones; Banco Ciudad, por $134,2 millones; Banco Nación, por $125 millones; Café Expreso, por $119,6 millones; y Banco Macro, por $75 millones. Consultada por Infobae, la compañía indicó que no tiene comentarios para aportar en el marco de su proceso judicial.
Le Blé nació en 2008 de la mano de su dueño, Pablo “Paul” Petrelli, y su esposa, Donatienne Fievet, un matrimonio argentino-belga que apostó por llevar a Buenos Aires el concepto de las boulangeries francesas: panadería, cafetería y elaboración propia. El primer local abrió en septiembre de ese año en Álvarez Thomas y Céspedes, en el barrio de Colegiales, con una inversión inicial cercana a los USD 150.000. Ambos fundadores venían de la industria aerocomercial, donde habían construido una carrera de más de dos décadas, y se habían conocido mientras trabajaban en Chile para la aerolínea LAN.
El negocio creció. Para 2018 la cadena ya contaba con 22 sucursales, desarrolló un centro de producción propio y encontró en las franquicias un motor de expansión. En su mejor momento, Le Blé llegó a informar 39 locales y evaluó la posibilidad de desembarcar en Madrid, aunque esa operación nunca se concretó. Para 2026, la firma proyectaba sumar otras cinco sucursales en el AMBA. Ninguna abrió.













