
Organizaciones de la sociedad civil y la oposición de Nicaragua denunciaron ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo mantiene restricciones a la libertad religiosa mientras permite algunas celebraciones para proyectar una imagen de respeto a la fe católica, expuso este lunes la agencia de prensa EFE.
La audiencia se desarrolló en Panamá durante el 197 período de sesiones de la CIDH. Participaron el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL), el Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca Más, el Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua y sacerdotes exiliados.
Las denuncias situaron las limitaciones a la práctica religiosa dentro de un escenario de concentración absoluta del poder, persecución contra opositores reales o percibidos y cierre del espacio cívico. El Gobierno nicaragüense no tuvo representación durante la audiencia.
Marylaura Acuña, abogada y oficial de incidencia de Cejil, explicó que las restricciones incluyen ataques contra iglesias, confiscaciones de infraestructura, eliminación de exenciones tributarias y cierre o cancelación de la personalidad jurídica de organizaciones religiosas.
La persecución también alcanza a líderes religiosos mediante detenciones arbitrarias y desapariciones, sostuvo Acuña. Añadió que las autoridades han prohibido a las familias dar sepultura a personas fallecidas bajo custodia estatal.

Celebraciones permitidas bajo reglas cambiantes
La autorización de algunos actos religiosos no supone libertad de culto, según Acuña, porque las autoridades alternan entre prohibiciones y permisos sin criterios previsibles. “Hay una cierta imprevisibilidad de qué es lo que se puede hacer y qué es lo que no, y justamente el régimen juega con esa imprevisibilidad para generar miedo en la población”, dijo a EFE.
Rafael Aragón, sacerdote dominico español nacionalizado nicaragüense en 1990, vive exiliado en Costa Rica desde 2023. Ante la CIDH advirtió que la autorización de ciertas procesiones busca normalizar ante el exterior la situación de las comunidades religiosas.
El sacerdote afirmó que esa apertura pretende “proyectar ante la comunidad internacional una imagen de respeto a la libertad religiosa y de conciencia en respuesta a las presiones internacionales”, aunque consideró que la aparente apertura constituye “una fachada noticiosa para el consumo de la opinión internacional”.
Aragón señaló que la presencia de policías y paramilitares en las celebraciones limita el acercamiento de los devotos a las imágenes veneradas, restringe recorridos tradicionales e impone horarios. “El objetivo de este control es promover una cultura popular secularizada y apartada de la Iglesia católica y de su liderazgo histórico”, remarcó.
Denuncias de destierro y persecución de líderes religiosos
El exiliado Gonzalo Carrión, integrante del Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca Más, aseguró que la represión en el país es “brutal, sistemática y atenta contra todos los derechos”.
Carrión sostuvo que ningún sector permanece a salvo de esa situación y mencionó el destierro de sacerdotes y evangélicos. “Eso no había pasado en la historia de Nicaragua”, afirmó.

Vale mencionar que este mes varias parroquias de Nicaragua volvieron a realizar procesiones en las calles después de años de prohibiciones y restricciones, aunque sacerdotes y opositores sostienen que las actividades religiosas continúan sujetas a controles de la Policía Nacional y de estructuras vinculadas al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.













