
La visita de Sara García Alonso a la Argentina fue mucho más que una serie de charlas sobre exploración espacial. La bióloga molecular y astronauta de reserva de la Agencia Espacial Europea (ESA) trajo consigo un mensaje claro: la ciencia, la innovación y los sueños no reconocen fronteras ni techos para las nuevas generaciones.
Invitada por el Centro Cultural de España en Buenos Aires (CCEBA) y el Planetario Galileo Galilei, García Alonso desplegó una agenda intensa en Buenos Aires y Rosario, donde compartió su recorrido profesional y vital con adolescentes, científicas, docentes y profesionales del sector tecnológico y aeroespacial.
Nacida en León, España, Sara García Alonso fue la primera universitaria de su familia y la primera mujer española seleccionada como astronauta de reserva de la ESA. Su carrera es el resultado de una combinación singular de excelencia académica, empuje personal y pasión por la biomedicina y el espacio.

Tras obtener la licenciatura en Biotecnología y un máster en investigación biomédica y biológica por la Universidad de León, y doctorarse en Biología Molecular del cáncer y Medicina Traslacional en la Universidad de Salamanca, García Alonso orientó su trabajo a la búsqueda de nuevos tratamientos para el cáncer de pulmón y páncreas en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) de España.
Sus logros la posicionaron entre las 100 mujeres más influyentes de España, según la revista Forbes, y le valieron distinciones como el Premio Ada Byron Joven 2023, la Medalla de Plata de la Comunidad de Madrid y el Premio Castilla y León. En 2025, publicó su primer libro, Órbitas. Apuntes de una vida en continua exploración, donde narra con honestidad el trayecto que la llevó de los laboratorios a los entrenamientos de astronauta en Colonia, Alemania.
Durante su estadía en Argentina, García Alonso encabezó jornadas de intercambio científico y divulgación para estudiantes y profesionales, con énfasis en acercar el universo STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) a adolescentes y mujeres. El objetivo fue claro: motivar a quienes buscan referentes, demostrar que la vocación científica es un camino posible y necesario, y subrayar que el talento y la pasión abren puertas inesperadas.
Una carrera que fusiona la biomedicina y la exploración espacial

La trayectoria de Sara García Alonso es un ejemplo de cómo la formación científica puede trascender disciplinas y fronteras. Tras años de investigación en medicina personalizada contra el cáncer, la científica decidió postularse a la convocatoria de la ESA en 2021.
“Llevo desde 2012 estudiando para ser astronauta. Las misiones espaciales son científicas y muchas de ellas nos enseñan a explorar y empujar los límites”, compartió ante el público argentino. Su postulación fue excepcional: de 23.000 candidatos de toda Europa, solo el 25% eran mujeres, pero entre los 17 seleccionados hubo 8 mujeres y 9 hombres.
Para García Alonso, este resultado demuestra que el talento “está distribuido de forma equitativa y que la profesión de astronauta depende exclusivamente de méritos psicológicos y cognitivos”.

La selección y el entrenamiento en la ESA no solo demandan excelencia técnica y física, sino también la capacidad de absorber y aplicar nuevos conocimientos en condiciones extremas.
“No existe una ‘carrera de astronauta’, sino que se buscan profesionales con capacidad de absorber nuevos conceptos para aplicarlos en laboratorios avanzados que orbitan nuestro planeta”, explicó. En su caso, la formación incluyó anatomía, fisiología, robótica, realidad aumentada y supervivencia, así como el desarrollo de habilidades blandas como el trabajo en equipo y la gestión del estrés.
En 2022, García Alonso fue incorporada como astronauta de reserva de la ESA, lo que la convirtió en la primera mujer española con esa distinción. Desde entonces, completó tres bloques de entrenamiento intensivo en el Centro Europeo de Astronautas en Colonia y se sumó a la élite internacional preparada para futuras misiones espaciales tripuladas. “He terminado la formación básica. Dura un año desde que te seleccionan. Mucha información teórica: Anatomía, fisiología, robótica, realidad aumentada”, resume.

Su mayor ambición, en palabras propias, es participar en una misión en la Estación Espacial Internacional para fusionar sus dos pasiones: la biomedicina y la exploración espacial. Para ella, realizar experimentos sobre nuevos tratamientos oncológicos en el entorno único de la microgravedad no solo sería un sueño personal, sino “una declaración de intenciones inspiradora para las futuras generaciones de científicas”.
En paralelo a su entrenamiento como astronauta, García Alonso mantiene su labor en el CNIO, donde lidera proyectos pioneros en oncología molecular.
Su carrera demuestra que la ciencia aplicada en la Tierra y en el espacio tienen más puntos en común de lo que suele pensarse: “Vi el nexo común entre los estudios biológicos que siempre hice y la pasión del espacio. Decidí intentarlo y ser astronauta y llevar la ciencia y los estudios científicos, como los oncológicos, fuera de la Tierra”.
Inspirar y abrir caminos para futuras generaciones

La gira de Sara García Alonso por Buenos Aires y Rosario tuvo un eje prioritario: inspirar a jóvenes y mujeres a sumarse a la ciencia y a los desafíos de la tecnología y la exploración espacial.
“Estoy encantada por lo que estoy visitando en Rosario y Buenos Aires. He visto mucho interés por la ciencia en el público argentino. Me hablaban los chicos y jóvenes sobre el futuro. Veo mucha pasión, tanto en mis charlas en Rosario, como en el Complejo Astronómico de Rosario, en la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y en el Planetario Galileo Galilei de Buenos Aires”.
La científica subrayó la riqueza de la oferta académica nacional y la articulación con instituciones como la CONAE, con la que la ESA firmó acuerdos para compartir datos satelitales y potenciar la cooperación internacional.

En el Planetario, García Alonso participó en el programa “Apasionadas por el Universo”, dirigido a adolescentes de entre 14 y 20 años. Compartió panel con referentes como Josefina Peres, líder del proyecto Saocom, y Susana Landau, doctora en astronomía. La actividad fue interactiva y cultural, y permitió poner en diálogo la experiencia europea con el talento argentino.
“Soy la primera de muchas que están por llegar”, alienta García Alonso, destacando que la inclusión de mujeres en la ciencia no solo responde a una cuestión de justicia, sino que amplía el rango de soluciones y enfoques. Durante la charla “Romper la gravedad” en Rosario, reivindicó el rol femenino en la tecnología y denunció la invisibilización histórica de las mujeres en disciplinas STEM. Según su mirada, el acceso igualitario a la ciencia es esencial para construir un futuro más innovador y equitativo.
Su mensaje principal estuvo dirigido a quienes enfrentan dudas e incertidumbres sobre su vocación: “Quiero transmitir a los jóvenes que no se pongan límites, que vayan por la buena dirección. Que apuesten a las carreras de ciencia y tecnología si les gustan y que persigan aquello que los motive. La vida y las circunstancias, la situación política o económica va a ponernos trabas. No podemos ponerles la curita antes de la herida. Debemos intentarlo. Hay que atreverse y no rendirse de antemano. El camino no está cerrado desde el principio. Es importante perseguir aquello que te motive porque de lo contrario estarás estancado”.

La experiencia de García Alonso también demuestra la importancia de la cooperación internacional, tanto para la investigación médica como para la exploración del espacio. “Los proyectos espaciales son ambiciosos. Salen adelante gracias a la cooperación internacional y espacial de distintos países y distintas agencias espaciales”.
Su dominio de varios idiomas, la pasión por el deporte y la divulgación científica complementan un perfil que desafía estereotipos y ofrece alternativas de futuro a quienes buscan inspiración en la ciencia. Las numerosas distinciones recibidas y su participación activa en conferencias y eventos STEM la consolidan como referente y mentora para jóvenes de todo el mundo.
En definitiva, la visita de Sara García Alonso a la Argentina dejó un mensaje potente: la ciencia no reconoce fronteras, y el espacio, lejos de ser un destino inalcanzable, es un campo abierto para quienes se atreven a explorar, aprender y transformar el conocimiento en motor de cambio.













