Los festejos por la agónica victoria de Argentina sobre Egipto terminaron con al menos once personas demoradas por la Policía de la Ciudad, acusadas de atentado, resistencia y lesiones. Además, tres agentes resultaron heridos durante los incidentes.
Minutos antes ya se había registrado un episodio de máxima tensión. Con el sol aún sobre las calles porteñas, un hombre intentó robar un celular a un hincha en el Obelisco y debió ser rescatado por la Policía de la Ciudad, ya que al descubrirlo decenas de personas comenzaron a agredirlo. Finalmente fue detenido pero los agentes lo protegieron de los golpes.
La decisión de los uniformados fue escoltarlo y retirarlo de la zona de concentración para formalizar la detención, pero en ese instante la multitud descargó con violencia la represalia sobre el supuesto ladrón, en busca de justicia por cuenta propia.
Entre cánticos, abrazos, banderas y el redoble de bombos, un grupo de hinchas se abalanzó contra el aprehendido. Las imágenes que se viralizaron por las redes sociales muestran cómo le arrojaron botellas y vasos, mientras la gente lo insultaba a los gritos: “Hijo de puta”. “Punga fue juzgado por jurado popular por robar celular”, escribió uno de los usuarios que compartió un video del momento.

Desde temprano, cientos de simpatizantes albicelestes se reunieron en el Obelisco para festejar la clasificación a cuartos de final del Mundial tras la victoria por 3 a 2 ante Egipto. Cerca de las 20:30, brotaron los primeros disturbios con la policía y se activó un amplio operativo que terminó con once personas detenidas.
Fuentes policiales le confirmaron a Infobae que, en un primer momento, fueron dos hombres y una mujer los demorados por disturbios, atentado y resistencia. Uno de ellos se trataba, justamente, del hombre vinculado al intento de robo del celular. Cerca de las 21, el número total de retenidos por la Policía de la Ciudad trepó a once, por los mismos cargos. La causa quedó en manos de la UFLA, a cargo del fiscal Almeida.
Según fuentes oficiales, el conflicto se desató cuando los efectivos avanzaron sobre la zona con el fin de desalojar a personas en estado de ebriedad que comenzaron a tener conductas violentas.
La respuesta de la multitud fue lanzar botellas y piedras contra los agentes. Con el correr de los minutos llegaron más policías motorizados para reforzar el control del Obelisco y sus alrededores.
La tarea de los efectivos se concentró en vaciar la Plaza de la República, donde había numerosas familias con niños. El tránsito se cortó en Lavalle, Cerrito y la avenida Corrientes, y los agentes desviaron autos y colectivos por otras arterias hasta que se restableció la circulación. Empleados municipales se encargaron de retirar los vidrios rotos y la suciedad que quedó en el pavimento.
A raíz de las corridas y el avance policial, la mayor parte de los hinchas abandonó el Obelisco y la zona se fue despejando.
Fuentes oficiales le confirmaron a este medio que el operativo movilizó a 400 agentes de la policía porteña. Tres de ellos sufrieron lesiones por los piedrazos y botellazos que arrojó un sector de la multitud al momento de la dispersión.
Los festejos en las calles de la Ciudad arrancaron en cuanto terminó el partido de Argentina contra Egipto, correspondiente a los octavos de final del Mundial 2026. La mayoría de los hinchas eligió el Obelisco como punto de reunión y, para las 15, ya había una concentración importante de personas. Durante la tarde, la situación se mantuvo tranquila.
La alegría se prolongó hasta la noche, cuando alrededor de las 20:30 estallaron los disturbios que forzaron el avance policial sobre la zona.













