El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió este martes en la Casa Blanca al primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, en un encuentro centrado en la guerra contra Irán y en los próximos pasos de la estrategia de ambos gobiernos. Tras cerca de una hora y media de conversaciones a puerta cerrada, la Casa Blanca calificó la reunión como “positiva y productiva”, mientras ambas partes coincidieron en la necesidad de mantener la coordinación frente a Teherán y avanzar en iniciativas diplomáticas en Medio Oriente.
“Acabo de terminar una reunión excelente con el presidente Trump. Cuando digo excelente, no es solo un cumplido protocolario”, afirmó Netanyahu en declaraciones traducidas del hebreo y compartidas por su oficina.
“Fue una conversación de plena colaboración, de apoyo mutuo, con un entendimiento del objetivo compartido de garantizar que Irán no tenga armas nucleares, y también otros objetivos”, añadió.
La cita representó el primer encuentro presencial entre ambos líderes desde el inicio de la guerra contra Irán a finales de febrero y se produjo después de semanas marcadas por diferencias públicas sobre el manejo del conflicto. Pese a esos desencuentros, Washington y Jerusalén buscaron transmitir una imagen de entendimiento en un momento en que permanece vigente una pausa en los combates para abrir espacio a la negociación.
Antes de partir hacia Estados Unidos, Netanyahu dejó claro cuál es la prioridad de las conversaciones.
“Discutiremos todos los asuntos de la agenda, ante todo Irán. Naturalmente, nuestro objetivo es salvaguardar nuestra seguridad y también ampliar el círculo de paz a nuestro alrededor”, declaró el jefe del gobierno israelí.

El encuentro tuvo lugar mientras la administración Trump mantiene suspendidos los bombardeos contra territorio iraní para favorecer los contactos diplomáticos, aunque el presidente estadounidense ha advertido que ordenará reanudar las operaciones militares si las conversaciones fracasan.
Pese a que la guerra con Irán dominó la agenda, la reunión también sirvió para revisar otros asuntos de seguridad regional considerados estratégicos para ambos aliados.
Las relaciones entre Trump y Netanyahu atravesaron momentos de tensión durante los últimos meses. En abril surgieron desacuerdos sobre la conducción de la guerra y el alcance del alto el fuego, diferencias que incluso derivaron en críticas públicas por parte del mandatario estadounidense.
Sin embargo, Netanyahu restó importancia a esos episodios y los definió como “desacuerdos tácticos”, al sostener que ambos gobiernos continúan compartiendo los mismos objetivos estratégicos.
Antes del encuentro, Trump también reconoció la existencia de algunas diferencias con el líder israelí respecto a Irán, aunque minimizó su alcance. “Tenemos una pequeña diferencia. Pero bastante cerca, sí”, declaró el lunes al ser consultado por periodistas.
Acuerdo para coordinar la estrategia regional
Además del conflicto con Irán, Trump y Netanyahu abordaron la implementación del acuerdo promovido por Estados Unidos entre Israel y el Líbano, firmado el mes pasado tras los enfrentamientos con el grupo terrorista Hezbollah.
La aplicación del entendimiento continúa enfrentando dificultades sobre el terreno, por lo que ambos gobiernos analizaron mecanismos para avanzar en su ejecución y reducir la tensión en la frontera común.
Otro de los temas centrales fue la ampliación de los Acuerdos de Abraham, el proceso impulsado por Washington durante el primer mandato de Trump para normalizar las relaciones diplomáticas entre Israel y varios países árabes.
La administración estadounidense considera que la expansión de esos acuerdos continúa siendo una prioridad dentro de su estrategia para Medio Oriente y busca incorporar nuevos países al proceso de normalización.
Las conversaciones también incluyeron un intercambio sobre la situación en Gaza, donde los esfuerzos internacionales para impulsar la reconstrucción permanecen prácticamente paralizados mientras continúan las operaciones militares israelíes contra objetivos que identifica como integrantes de grupos armados.

Antes de viajar a Washington, Netanyahu señaló que uno de los propósitos de la reunión era reforzar la cooperación estratégica con Estados Unidos en un escenario regional marcado por la incertidumbre.
Analistas israelíes consideran que la reunión buscó despejar las versiones sobre un deterioro de la relación entre ambos gobiernos después de los desacuerdos registrados durante los últimos meses.
El embajador de Israel ante las Naciones Unidas, Danny Danon, afirmó que la visita del primer ministro se produce en un “momento crítico para Oriente Medio” y acusó a Irán de “elegir el terrorismo por encima de las negociaciones”, además de mantener bloqueado el estrecho de Ormuz.
Especialistas en política internacional sostienen que uno de los principales objetivos de la reunión era enviar una señal de cohesión tanto a Irán como al resto de los actores de la región.
Aunque persisten diferencias sobre el ritmo y la intensidad de algunas decisiones militares, Washington y Jerusalén coincidieron en mantener la cooperación estratégica frente a Teherán y continuar impulsando las iniciativas diplomáticas patrocinadas por Estados Unidos en Medio Oriente.













