El arbitraje salvadoreño volvió a escribir una página de oro en la historia del fútbol internacional. En un acto de reconocimiento encabezado por el presidente de la Federación Salvadoreña de Fútbol (Fesfut), Yamil Bukele, los colegiados Iván Barton y David Morán compartieron sus vivencias, aprendizajes y el costado más humano de su destacada labor en la Copa del Mundo 2026, donde alcanzaron la histórica instancia de semifinales.
Infobae estuvo presente en el auditorio de la federación durante la cobertura de esta emotiva ceremonia, donde además se anunció un incentivo económico de 2.500 dólares para cada uno de los réferis.
Más allá de los reconocimientos monetarios y los récords estadísticos, las declaraciones recogidas por este medio dejaron al descubierto la enorme carga emocional, la presión extrema y los dolorosos sacrificios personales que exige mantenerse en la cima del arbitraje de alto rendimiento.
Uno de los momentos más desgarradores y de mayor sensibilidad durante la conferencia ocurrió cuando el árbitro asistente David Morán tomó la palabra. Frente a los medios de comunicación e invitados especiales, Morán relató el que, sin duda alguna, fue el desafío más complejo de toda su vida profesional y personal. Mientras un país entero celebraba cada una de sus apariciones en las canchas mundialistas, el colegiado atravesaba por un duelo desgarrador en absoluto silencio.
Justo en los días previos a encarar su segundo compromiso del torneo, Morán recibió la trágica noticia del fallecimiento de su suegro, una persona a quien consideraba como un pilar fundamental en su vida. Lejos de su patria y sin la posibilidad inmediata de abrazar a los suyos en un instante tan devastador, el asistente salvadoreño tuvo que sobreponerse al dolor para vestir la vestimenta oficial y salir a rendir al máximo nivel exigido por FIFA.
“Luego salir a la cancha con el corazón destrozado, pero sabiendo la responsabilidad que llevamos, quiero dedicar sin duda este triunfo a mi familia, que son el principal soporte para poder alcanzar lo que se ha alcanzado”, confesó Morán visiblemente conmovido.
A pesar de que los reglamentos del organismo internacional le permitían solicitar un vuelo de retorno de emergencia para acompañar a su familia, Morán decidió permanecer en la concentración. Iván Barton no dudó en alabar la fortaleza mental de su compañero de equipo durante la sesión de preguntas recogida por Infobae, revelando que no sabían qué pasaría con la terna si él decidía marcharse, pero que el profesionalismo de Morán salvaguardó el trabajo de años.
Iván Barton: Convivir con la guillotina y la satisfacción de representar a El Salvador
Por su parte, el árbitro principal Iván Barton abordó la complejidad de la profesión arbitral y la gigantesca responsabilidad de portar el acrónimo de El Salvador (SLV) ante los ojos del mundo entero. Barton, quien inició su intervención bromeando sobre los nervios que sentía en el podio asegurando que eran mayores a los experimentados antes de pitar la semifinal mundialista, profundizó en cómo lidian los jueces con la abrumadora presión mediática y la constante exigencia del público.
Para el réferi central, dirigir al más alto nivel equivale a convivir constantemente con el riesgo de caer en el descrédito ante la primera falla, en una metáfora tan clara como contundente sobre la vulnerabilidad del árbitro en el terreno de juego.
“Un árbitro, cada vez que entramos a cada partido, yo siempre he dicho que hago una analogía. Es como que si vamos y ponemos nuestra cabeza justo con la guillotina arriba. Aquí está mi cabeza y tengo que sobrevivir 90 minutos o lo que dure, sabiendo que en cualquier momento esa guillotina puede caer.

¿Qué tan fuerte voy a ser para resistir y no morir ahí? Mientras existan las ganas, esa pasión de seguir ejerciendo esta linda profesión, vamos a seguir dando lo mejor para seguir estando en la élite”, reflexiono Barton ante los micrófonos.
El réferi salvadoreño también recordó con mucha nostalgia el momento exacto en el que les comunicaron la designación para dirigir la semifinal. Confesó que tanto él como Morán daban por sentado que ese partido le correspondería a una terna europea y que él ya se encontraba revisando su itinerario de vuelo de regreso a San Salvador.
“Cuando hubo una pausa que tomaron el documento para leer las designaciones, yo saqué mi teléfono y dije: ‘Bueno, mi vuelo ha sido para mañana, así que yo voy mañana’. Y cuando escucho mi nombre, realmente creo que es el momento más dulce. Cuando se dijo mi apellido para la semifinal, sobre todo por el calibre de juego que significaba”, relató.
Respecto a las críticas y declaraciones despectivas emitidas por figuras internacionales durante el desarrollo del torneo como las del entrenador francés Didier Deschamps, Barton se mostró imperturbable y maduro frente a las cámaras de Infobae:
“Él tiene derecho a tener su opinión, pero a nosotros no nos designan basados en la opinión de un técnico, a nosotros no nos designan basados en la opinión de una red social. Lo digo con mucho respeto, porque al final en las redes sociales cada quien va a tener su opinión, pero al final del día lo que a nosotros nos interesa es cumplir técnicamente. Te respeto que digas que soy malo, más no que soy deshonesto”, sentenció enfáticamente.
La actuación de la dupla Barton-Morán no solo llena de orgullo a la afición salvadoreña, sino que los posiciona de manera indiscutible como la terna arbitral centroamericana con mayor recorrido, partidos dirigidos y trascendencia en toda la historia de las Copas del Mundo.
De cara al futuro, ambos colegiados coincidieron ante las preguntas de la prensa en que la única fórmula para sostenerse en la élite es mantener la humildad, el trabajo diario en los entrenamientos y la plena disposición de volcar todo ese aprendizaje internacional en la profesionalización de la liga local y las nuevas generaciones de réferis en El Salvador.













