
El hombre que baleó a dos delincuentes que intentaron ingresar a su domicilio del barrio Santa Rosa de Lima, en la ciudad de Mar del Plata fue sobreseído de los cargos que se le imputaron luego que la Justicia determinara que actuó en legítima defensa.
Los hechos investigados ocurrieron la madrugada del 1 de marzo. Los golpes contra el portón resonaban con insistencia en una casa ubicada en Alberti y calle 230. Desde la calle, los gritos y amenazas se mezclaban con el sonido de las patadas contra las rejas, mientras en el interior una familia intentaba contener la entrada forzada de dos hombres. La tensión escaló rápidamente: segundos después, se escucharon disparos.
Dentro de la casa, Walter Damián M. tomó la decisión de emplear un arma de fuego para repeler la agresión. Los proyectiles hirieron a Jorge Enrique R.y Sebastián P., quienes intentaban, según el expediente, ingresar por la fuerza al domicilio.
De acuerdo con lo informado por el portal del diario La Capital de Mar del Plata, cuatro meses después del episodio, la causa judicial llegó a su fin. El Juzgado de Garantías, a cargo de la magistrada Lucrecia Bustos, dictaminó que Morales actuó en legítima defensa, lo sobreseyó de los cargos y ordenó su inmediata libertad. La decisión fue adoptada en plena feria judicial, luego de un proceso de investigación que incluyó múltiples declaraciones y peritajes.
La investigación liderada por el fiscal Fernando Berlingeri coincidió con la versión de la defensa: Walter Damián M. recurrió al uso de su arma ante una agresión ilegítima y en pleno desarrollo. El fallo indica que el peligro para los ocupantes de la vivienda era concreto, ya que los agresores golpeaban el portón, gritaban amenazas y lanzaban patadas con el propósito de ingresar a la fuerza.

Según el relato de los vecinos, los delincuentes llegaron al lugar visiblemente alterados. Incluso, una perosna llegó a escuchar a uno de los agresores gritar: “¡Pagame lo que me debés, ahora me las voy a cobrar con la moto!”. Sin embargo, la investigación no logró acreditar la existencia de una deuda ni el verdadero motivo que llevó a Roldán y Pacheco hasta la vivienda. Las hipótesis sobre el origen del conflicto se diluyeron ante la falta de pruebas concretas.
Durante la instrucción, la defensa, encabezada por el abogado Mauricio Varela, sugirió que los atacantes buscaban sustraer la motocicleta de Walter Damián M., estacionada en el frontal de la casa. Según esta versión, al intentar llevársela, el hombre subió al techo y disparó desde allí. La jueza Bustos, no obstante, dejó en claro que esto no pudo ser comprobado, y centró su análisis en el hecho probado de que los hombres intentaban ingresar violentamente a una vivienda habitada.
Uno de los elementos determinantes para la resolución judicial fue el testimonio de la pareja de uno de los heridos. La mujer declaró que ese día ambos habían consumido bebidas alcohólicas durante varias horas y que él, al regresar, estaba “por demás alcoholizado” y buscaba pelea con cualquier persona. Esta versión fue respaldada por los relatos de los vecinos y el informe del Hospital Interzonal General de Agudos (HIGA), donde el delincuente ingresó con heridas de bala y aliento etílico.
Al analizar el material reunido, la jueza concluyó que existieron los tres requisitos que exige el Código Penal para reconocer la legítima defensa: una agresión ilegítima, la racionalidad del medio empleado para repelerla y la ausencia de provocación suficiente por parte del imputado.













