
Panamá podría cerrar 2026 con un crecimiento de 5.3%, pero el sector privado considera que la expansión económica debe traducirse en oportunidades que mejoren la vida de los panameños.
La Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (APEDE) plantea impulsar inversión y productividad para generar empleos formales, plenos y mejor remunerados.
La organización empresarial sostiene que el país tiene ante sí una nueva ola de inversiones en infraestructura, logística, energía, movilidad, puertos y hotelería, con proyectos que representan miles de millones de dólares.
El desafío, según su informe económico de octubre, consiste en convertir ese movimiento de capital en actividad productiva y mejores oportunidades laborales.
“El crecimiento económico debe traducirse en oportunidades que mejoren la vida de los panameños”, señaló Alberto López Tom, presidente de APEDE.

El dirigente sostuvo que Panamá necesita impulsar la inversión y la productividad para generar empleos de mayor calidad, junto con una gestión eficiente de los recursos públicos que permita atender las necesidades del país.
El planteamiento aparece en momentos en que la economía mantiene un desempeño favorable. APEDE estima un crecimiento de 5.3% para todo 2026, después de que el producto interno bruto avanzara 5.5% durante el primer semestre. Transporte, comercio, electricidad, construcción y turismo figuran entre los principales motores de esa expansión.
Transporte y almacenamiento creció 10.4% y el comercio 8.8%, mientras electricidad, agua y saneamiento avanzó 5.2% y la construcción 4.6%. Hoteles y restaurantes aumentaron 4.1%. Para APEDE, otros indicadores disponibles hasta julio confirman que el dinamismo económico se mantiene en diferentes actividades.
La preocupación empresarial surge al contrastar ese desempeño con la evolución del mercado laboral. Aunque la tasa de desempleo disminuyó de 10.4% en 2025 a 8.5% en 2026, APEDE señala que la mejoría ocurrió al mismo tiempo que aumentaba el subempleo invisible y se reducía la participación del empleo pleno.
El indicador que más resalta el informe es el subempleo invisible. La cantidad de trabajadores en esa condición aumentó 94%, desde 213,370 hasta 413,155 personas en un año. Su participación entre los ocupados pasó de 10.8% a 20.2%, por lo que actualmente alcanza a uno de cada cinco trabajadores.

APEDE explica que este grupo está integrado por personas que trabajan 40 horas o más por semana, pero reciben ingresos inferiores al salario mínimo. El incremento introduce un matiz relevante frente a la caída del desempleo: conseguir una ocupación no necesariamente está significando acceder a condiciones laborales y remuneraciones suficientes.
Otro indicador que preocupa al sector privado es el empleo pleno. Panamá registró 144,985 ocupados plenos menos que en 2025, al pasar de 1,090,616 a 945,631 personas. Su participación dentro del empleo total cayó de 55% a 46%, de manera que dejaron de representar la mayoría de los ocupados.
La informalidad también bajó, de 47.1% a 45.8%, aunque el número absoluto de trabajadores informales prácticamente permaneció sin cambios. Pasó de 784,990 a 784,244 personas, una disminución de apenas 746.
APEDE señala que la variación porcentual responde principalmente al aumento de la población ocupada y no a una reducción sustancial de informales.

Frente a ese escenario, la organización identifica en las próximas inversiones una oportunidad para ampliar la actividad productiva y generar nuevos espacios de negocios y empleo.
Solo la cartera proyectada por el Canal de Panamá supera los $8,000 millones para 2025-2035, con proyectos relacionados con agua, energía, terminales portuarias, logística y servicios especializados.
También aparecen inversiones previstas en otros sectores. ETESA propone destinar $428.1 millones en 2027 a transmisión eléctrica, mientras proyectos privados de energía representarían entre $400 millones y $500 millones adicionales. Puerto Barú contempla $250 millones en su primera fase y existen iniciativas millonarias relacionadas con Metro, Tocumen y movilidad vial.
APEDE considera que estos proyectos abren oportunidades en construcción, ingeniería, suministro de equipos, automatización, logística, operación y mantenimiento, actividades capaces de ampliar la demanda laboral.
El reto será que la inversión genere además aumentos de productividad que permitan sostener empleos formales con mejores ingresos y mayor estabilidad.

El escenario plantea así una discusión que va más allá de cuánto aumenta el PIB. Con una economía que APEDE proyecta crecerá 5.3% este año y una nueva cartera de inversiones en marcha, el sector privado coloca el foco en la calidad del trabajo: que el crecimiento llegue al mercado laboral mediante empleos plenos, productivos y mejor remunerados.













