El presidente argentino Javier Milei reclamó este miércoles que Cuba sea libre y que termine la “dictadura sangrienta” de la isla durante la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, donde reforzó la posición de Argentina contra el gobierno cubano en medio de una crisis política, energética y social que afecta a más de nueve millones de personas.
“Cuba tiene que ser libre, se tiene que terminar con esa dictadura sangrienta”, afirmó el mandatario ante periodistas. La declaración quedó registrada en un video de 17 segundos difundido por Martí Noticias.
Ese mismo día, Milei expuso ante la Asamblea General el reclamo argentino de soberanía sobre las Islas Malvinas, cuestionó el funcionamiento de las Naciones Unidas y presentó a Argentina como un polo de desarrollo de inteligencia artificial.
La coincidencia con la presión de Estados Unidos
El pronunciamiento del presidente argentino se produjo un día después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, definiera a Cuba ante el mismo foro como un “Estado absolutamente fallido” y anticipara que el régimen “caerá”.
La delegación cubana abandonó la sala como señal de protesta. El canciller Bruno Rodríguez Parrilla calificó las expresiones de Trump como “falsedades” y “calumnias”.
También este miércoles, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, se reunió con Milei en Nueva York. Tras el encuentro, Rubio sostuvo que “nuestro hemisferio es más seguro gracias a nuestra estrecha cooperación” y dirigió un mensaje al gobierno cubano: “Tienen una oportunidad”.
La postura de Milei contra La Habana ya había quedado expuesta en septiembre de 2024, durante la 79.ª Asamblea General de las Naciones Unidas. En aquella intervención calificó a Cuba y Venezuela como “dictaduras sangrientas” y pidió que fueran excluidas del Consejo de Derechos Humanos de la ONU.
En junio de este año, el presidente argentino pronosticó que Cuba “caerá sola” y se ofreció a “regalarle” algo al régimen. Semanas más tarde, en julio, utilizó en Buenos Aires la frase: “Si no te gusta, andate a Cuba”.
Argentina también votó contra la resolución anual de las Naciones Unidas que condena el embargo de Estados Unidos sobre la isla, una posición alineada con la presión de Washington sobre La Habana.
Apagones de más de 50 horas y tensión social
Cuba atraviesa en 2026 una crisis política y sistémica agravada por restricciones energéticas y financieras impuestas por Estados Unidos, fallas recurrentes en el Sistema Eléctrico Nacional y una mayor presión internacional sobre el gobierno de Miguel Díaz-Canel.
La administración estadounidense, con medidas impulsadas por Trump y funcionarios como Rubio, endureció las sanciones contra entidades estratégicas cubanas, entre ellas GAESA y CUPET, con el objetivo de forzar una transición o un cambio político.
El Sistema Eléctrico Nacional sufrió desconexiones totales y apagones masivos que superaron las 50 horas continuas. Las interrupciones afectaron a más de nueve millones de personas y paralizaron servicios básicos, centros de trabajo y escuelas.
El aislamiento diplomático también se profundizó después de que el gobierno de Costa Rica anunciara la ruptura definitiva de relaciones con La Habana. San José argumentó falta de respeto por los derechos fundamentales y ausencia de libertades democráticas en la isla.
La escasez de alimentos, agua y medicamentos, junto con una inflación elevada, mantiene la tensión social tras las protestas históricas registradas en el país y en un contexto de vulnerabilidad institucional persistente.













