La noche del martes 4 de agosto tuvo un solo protagonista en Gran Hermano Generación Dorada (Telefe): la llave número 84. Antes de que todos los participantes tuvieran la oportunidad de probar su suerte frente a la puerta que simulaba el ingreso a una vivienda real, una de las concursantes giró esa llave y la cerradura cedió. La expectativa que había construido el programa durante semanas (primero con el auto, ahora con la casa) se resolvió en tiempo récord, mucho antes de que el resto siquiera pudiera intentarlo.
La afortunada fue Yisela “Yipio” Pintos, la comediante uruguaya que lleva semanas dentro de la competencia. Yipio eligió el número 84 con una dedicatoria muy concreta: “Por mi papá, era el que jugaba a la timba”, reveló ante el conductor Santiago del Moro y el resto de la casa. La cifra, lejos de ser una elección al azar, cargaba un peso sentimental que la participante no tardó en explicar. Cuando la puerta se abrió, se tiró al piso, gritó y festejó con un “angelito” que quedó como imagen de la noche. “Papá, te amo. Gracias”, alcanzó a decir en medio de la emoción.

El mecanismo del juego había sido explicado por Del Moro antes de comenzar: los llamados “originales” —aquellos que ingresaron al programa desde el primer día, entre ellos Juanicar, Pincoya, Luana, Zilli y Tamara Paganini— tendrían dos llaves para intentar abrir la cerradura, mientras que los participantes que se sumaron después dispondrían de una sola. Los concursantes sortearon sus posiciones en la fila y, uno por uno, se acercaron a la puerta. Zilli fue la primera, luego Pincoya, después Luana, Juanicar y Sol. Ninguno logró abrir. Cuando le llegó el turno a Yipio, Del Moro frenó al resto que ya tenía la llave en la mano. La puerta se abrió al primer intento.
El premio no se limitó a la vivienda. Del Moro le confirmó a Yipio que, al ganar la casa, también se aseguraba el liderazgo de la semana 24 y, con él, la inmunidad: una semana más dentro del juego garantizada. El conductor ya había adelantado que el beneficio del líder en esta instancia consistiría en poder ver tres confesionarios a solas, tal como ocurrió con Pincoya en la semana anterior. Ese privilegio le dará a Yipio información estratégica sobre las nominaciones que sus compañeros ya realizaron.
La dinámica de nominaciones de esta semana en Gran Hermano será negativa al 100%, igual que la edición anterior, que terminó con la salida de Steffany “Campanita” Pereira. El miércoles, la casa nominará nuevamente, y Yipio tendrá acceso a tres de esos confesionarios antes de que se conozca la placa oficial.
La participante había tenido un antecedente amargo en el juego por premios materiales: cuando se disputó el auto, Yipio debió abandonar la competencia porque su madre estaba enferma, lo que le impidió participar. Esa noche, la ganadora fue Yanina Zilli, quien eligió su número sin ningún motivo sentimental —“porque lo agarré“, había dicho— y se quedó con el vehículo. El contraste con la historia de Yipio no pasó desapercibido: mientras Zilli ganó por azar puro, la uruguaya lo hizo con un número que llevaba el nombre de su padre grabado.
Con este resultado, el liderazgo de la semana 24 quedó en manos de Yipio, que se convierte en la décima persona distinta en ocupar ese rol a lo largo de toda la edición. El historial de líderes del programa muestra que Titi Tcherkaski es quien más veces ocupó esa posición, con tres semanas al frente, seguido por Martín Rodríguez con otras tres consecutivas al inicio de la competencia. Juan “Juanicar” Caruso y Manuel Ibero la ejercieron en dos oportunidades cada uno.
La semana que comienza para Yipio es, entonces, doble: estrena vivienda propia y lleva las riendas del juego.














