
El Ministerio de Defensa ruso anunció el jueves la captura de las aldeas de Rozkishne, en la región oriental de Donetsk, y Okhrimivka, en la vecina Járkov, en lo que representa la presión más intensa registrada en semanas sobre el flanco nordeste ucraniano. Kiev no confirmó la pérdida de ninguno de los dos asentamientos, aunque reconoció combates activos en ambas zonas, lo que refleja la pauta habitual de versiones divergentes que caracteriza los partes de guerra en Ucrania desde la invasión a gran escala de febrero de 2022.
Rozkishne se encuentra unos 30 kilómetros al oeste de Kostiantynivka, ciudad que Moscú lleva meses intentando capturar como pieza clave de su avance a través del Donbás. El Ministerio de Defensa ruso reclamó la ocupación plena de la aldea tras una operación de inteligencia combinada con artillería y drones. El Estado Mayor ucraniano registró combates en la dirección de Kostiantynivka en varias localidades del entorno, pero no mencionó el cambio de manos en su parte oficial.
La situación dentro de la propia Kostiantynivka es, según testimonios recogidos sobre el terreno, la más delicada desde el inicio de los enfrentamientos urbanos. El medio ucraniano Hromadske publicó el miércoles declaraciones del comandante de la 28.ª Brigada Mecanizada Separada, Serhiy Yaryi, en las que describió a las fuerzas ucranianas que defienden la ciudad como “semisitiadas” a causa de los avances rusos por el flanco este. El Ministerio de Defensa ruso afirmó también haber establecido control sobre los barrios orientales de la ciudad en medio de combates callejeros, extremo que Kiev no corroboró.

Kostiantynivka lleva resistiendo los asaltos rusos desde finales de 2025. Tras la captura rusa de Toretsk en agosto de 2025, sus tropas continuaron el asalto hacia el noroeste en dirección a Kostiantynivka. Los primeros intentos de infiltración se produjeron a finales de octubre de 2025, y desde entonces el frente ha oscilado sin que ninguno de los dos bandos haya logrado una ruptura decisiva.
En Járkov, el Ministerio de Defensa ruso declaró haber capturado Okhrimivka, una aldea próxima a la frontera, mediante el despliegue de drones y artillería. La toma responde a la estrategia explícita de Moscú de crear una zona de amortiguamiento en el noreste de Ucrania. El jefe del Estado Mayor ruso, Valeri Guerásimov, confirmó que el presidente Vladímir Putin había ordenado ampliar esa zona tampón en Járkov y Sumy. El Estado Mayor ucraniano reconoció ataques sobre cuatro asentamientos en el área de Okhrimivka, pero sin indicar que la aldea hubiera caído en manos enemigas.
Esta discrepancia entre los partes rusos y ucranianos es estructural en el conflicto: Moscú suele anunciar capturas que Kiev contesta, y la verificación independiente sobre el terreno resulta casi imposible en tiempo real. El análisis de grupos de seguimiento cartográfico tiende a confirmar con demora avances que en un primer momento solo proclama el bando ruso.
En el plano estratégico, el avance en Donetsk mantiene la tónica de ganancias lentas pero sostenidas. La ofensiva rusa se aceleró a finales de mayo y comienzos de junio tras meses de estancamiento, aunque los progresos se concentran en sectores específicos. La caída de Kostiantynivka abriría el camino hacia Slaviansk y Kramatorsk, los pilares del control ucraniano sobre el Donbás occidental. Funcionarios de Kiev atribuyen la ralentización del avance ruso a los golpes con drones de largo alcance sobre instalaciones logísticas rusas, aunque la presión sobre el terreno no ha cedido.













