
Romário de Souza Faria tiene la costumbre de calificarse a sí mismo con números que superan la escala. En una entrevista publicada por el diario británico The Guardian, el ex delantero de Brasil y campeón del mundo en 1994 afirmó ser uno de los cinco mejores jugadores de la historia del fútbol y, al momento de enumerar esa lista, nombró seis: “Me considero uno de los cinco mejores jugadores de todos los tiempos. Pelé, Maradona, Messi, Cristiano Ronaldo, yo y Ronaldo. Eso es todo. Me daría un 11 sobre 10 como jugador”.
La declaración condensa la personalidad de un futbolista que acumuló credenciales difíciles de refutar. Con más de 700 goles en competiciones oficiales —y una cifra que él mismo elevó a 1.000 al incluir partidos amistosos y de juveniles—, Romário fue el máximo goleador de 26 torneos distintos a lo largo de su carrera. La FIFA lo reconoció como el mejor jugador del mundo en 1994, el mismo año en que recibió el Balón de Oro del Mundial de Estados Unidos. En la encuesta del organismo para elegir al Jugador del Siglo, en 1999, quedó quinto. Ese mismo año fue incluido en la FIFA 100, la lista de los 100 mejores jugadores vivos del mundo elaborada por Pelé.
Y sin embargo, cuando los aficionados y los analistas construyen sus propias jerarquías eternas, el nombre de Romário aparece con menos frecuencia que los de Pelé, Maradona, Messi o Cristiano Ronaldo, Alfredo Di Stéfano, Johan Cruyff e incluso Franz Beckenbauer. La razón no suele ser técnica. Romário marcó 165 goles en 167 partidos durante sus cinco temporadas en el PSV Eindhoven y fue el máximo goleador de la Liga española en su primera temporada en el FC Barcelona, con 30 tantos en 33 encuentros. Su rendimiento en el área chica —zona en la que operaba con una precisión que pocos delanteros han igualado— le valió el apodo de “la pantera del área”. Pero su imagen pública, marcada por una relación conflictiva con los entrenamientos y una vida nocturna que él mismo admite sin pudor, opacó en parte la percepción de su grandeza.
“Romário era un vago”, repite en la entrevista con The Guardian, haciéndose eco de la acusación que lo persiguió durante décadas. “Romário no entrenaba como muchos pensaban que yo debía hacerlo. Pero yo marcaba goles. Era una fuerza a tener en cuenta en el campo y al diablo con el resto. Tenían que aguantarme”.
Tiempo atrás había dicho que había sido “mejor” que Cristiano Ronaldo: “Menos que Messi, más que Cristiano. Porque Messi, en mi opinión, es un tipo que nació con ese don. Es innato, él… Todo lo que tiene, ya lo tiene desde que nació. Cristiano se transformó en uno de los más grandes del mundo a lo largo de su carrera. Es decir, su profesionalismo hizo que se convirtiera en quien es. Pero técnicamente, por ejemplo, no, no se puede ni comparar”.
La ausencia de Romário en los grandes debates sobre los mejores de la historia tiene también una dimensión institucional. Nunca ganó el Balón de Oro de France Football: cuando fue su mejor año, 1994, los jugadores no pertenecientes a la Unión Europea no eran elegibles para ese premio. Esa exclusión lo privó del galardón que más peso tiene en la memoria colectiva del fútbol global, y que hoy sí integran todos los demás nombres de su lista personal.

Él, por su parte, lo pone en el impacto mediático que no tuvo. “En mi generación me habrían gustado las redes sociales. Seguro que las habría deseado en mi época. Internet realmente muestra quién eres en realidad. En el fútbol, por ejemplo, quizás el 50% de Brasil no tenía acceso a mis partidos y no sabía cuánto jugaba. Hoy en día, todo el mundo lo sabe todo“, reflexionó.
Aunque también reconoció: “Pero también está la otra cara de la moneda. La gente no sabía las tonterías que hacía. Eso habría sido una pesadilla, pero así es la vida. Si las redes sociales hubieran existido en mi época, probablemente tampoco habría hecho tantas estupideces. Pero de lo poco que hice, la gente se habría enterado.”
Ahora, a los 60 años, Romário recorre el mundo con un rol distinto: el de entrevistador. Su canal de YouTube, Romário TV, lo llevó a conversar durante el último año con figuras como Neymar, Robert Lewandowski, Xavi Hernández e Iker Casillas. “Este papel como entrevistador me transporta directamente a momentos que viví”, dijo al medio británico. “Esa es quizás una de las razones más importantes por las que disfruto tanto de lo que hago ahora”.
El proyecto convive con su actividad política. Elegido diputado federal en 2010 y senador en 2014. “Me centro en la educación, la salud, los problemas sociales y el deporte”, afirmó.














