El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, afirmó este domingo que la detención y el posterior encarcelamiento del ex mandatario Evo Morales es solo cuestión de tiempo. Durante un acto público en la región de Cochabamba, Paz lanzó duras acusaciones contra el líder cocalero, sobre quien pesa una orden de aprehensión formal. El Ejecutivo boliviano vincula directamente a Morales con delitos de trata de personas con agravantes, narcotráfico y la organización de protestas violentas destinadas a desestabilizar el país.
La declaración presidencial se produjo en el sur de Cochabamba, durante la entrega de un proyecto de infraestructura hídrica. Las recientes movilizaciones y bloqueos viales promovidos por organizaciones sociales afines a Morales, que exigían la dimisión de Paz, marcaron el tono del evento. Ante los cánticos de los asistentes que reclamaban de forma unánime prisión para el exlíder sindical, el jefe de Estado boliviano respondió con contundencia: “Ya le va a llegar la cárcel”.
El mandatario boliviano elevó el tono de la confrontación al apelar a la seguridad familiar y cuestionar la solvencia ética de Morales. Paz argumentó que cualquier ciudadano sentiría temor por la integridad de su entorno si tuviera al expresidente como vecino, haciendo alusión directa a las denuncias de abuso que enfrenta. “Si yo tengo una hija menor en mi casa y él fuera mi vecino, yo no estaría seguro, porque eso es lo que no queremos”, aseveró ante la audiencia.
La crisis política en Bolivia se agudizó en los últimos meses debido a la fractura interna del movimiento indígena y campesino, y la judicialización de la cúpula que gobernó el país durante casi 14 años. La orden de aprehensión actual contra Morales responde a una investigación penal por la presunta relación que mantuvo con una menor de edad durante el tramo final de su mandato presidencial. Esta causa penal profundizó el aislamiento político del exdirigente.
Morales permanece actualmente recluido en el Chapare, su histórico bastión sindical en el Trópico de Cochabamba, donde cuenta con la protección de grupos de cocaleros leales que impiden el acceso de las fuerzas del orden. El ex presidente desatendió de manera sistemática todas las citaciones judiciales obligatorias emitidas por la Fiscalía. Desde el inicio del proceso, Morales denunció una persecución política en su contra, una estrategia de defensa que ya utilizaba durante la gestión del anterior presidente, Luis Arce.
La ofensiva verbal de Paz coincidió con una importante agenda internacional que busca reposicionar económicamente a Bolivia en la región. El gobernante planificó presentar este lunes a los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y de Chile, José Antonio Kast, una propuesta formal para el desarrollo del corredor bioceánico. El proyecto estratégico pretende conectar los puertos del Atlántico y el Pacífico utilizando el territorio boliviano como eje logístico central de Sudamérica.
Para consolidar esta proyección continental, el Ejecutivo boliviano buscó transmitir un mensaje de estabilidad institucional y apertura comercial hacia el exterior para atraer inversiones de gran calado. El mandatario enfatizó que trasladará a sus homólogos de Brasil y Chile que el país está listo para la producción masiva y el comercio global. En su intervención, recalcó la urgencia de terminar con la parálisis económica que generan las protestas recurrentes, y prometió la construcción de carreteras, puentes y hospitales para asegurar el desarrollo nacional.













