El actor Rodrigo Noya revivió en Otro día perdido, el ciclo televisivo de Mario Pergolini en Eltrece, el episodio que lo convirtió en protagonista de un fenómeno viral en 2019 cuando recibió un dibujo de Milhouse de Los Simpson comparándolo por su parecido. La secuencia, que comenzó como un simple pedido de comida a domicilio, derivó en una serie de reacciones inesperadas.
El hecho original ocurrió cuando el actor de El marginal pidió una milanesa en una reconocida casa de comidas de Belgrano. Al recibir el pedido, encontró junto a la comida un dibujo de Milhouse, el recordado personaje de Los Simpson. Sorprendido por el gesto, decidió compartir la situación en sus redes sociales, sin prever el nivel de viralización que alcanzaría ni las consecuencias que vendrían después.

En 2019, Rodrigo Noya realizó un pedido de milanesa a domicilio en un local del barrio de Belgrano, Ciudad de Buenos Aires. Cuando abrió el paquete, se topó con una hoja que tenía dibujado a Milhouse, personaje de Los Simpson, acompañado de una nota humorística. Noya grabó un video y lo subió a sus redes, lo que rápidamente se viralizó y generó cientos de comentarios.
El actor recordó que en ese entonces la situación le resultó divertida: “Me causó gracia, me lo tomé con humor. Vos pedís una milanesa y te mandan a Milhouse, ¿qué vas a hacer?”. Según relató, la intención de compartir el video fue simplemente transmitir el momento insólito y reírse junto a sus seguidores.
Desde un primer momento, el episodio fue leído en clave de humor. Sin embargo, el alcance en redes y la aparición de diversas interpretaciones dieron lugar a situaciones inesperadas que trascendieron el chiste inicial.

Noya relató en el ciclo de Pergolini que tras la viralización del video comenzó a recibir mensajes de todo tipo. Algunos usuarios le advirtieron que el joven que realizó la entrega habría sido despedido a raíz de la exposición pública. “Recibí mensajes de compañeros del pibe diciendo: ‘Lo echaron por tu culpa’”, relató, aunque reconoció que ese tipo de repercusiones lo sorprendieron.
El actor aclaró que nunca tuvo la intención de perjudicar a nadie y que su reacción ante el dibujo fue genuina. “Todo lo que pase después no considero que sea mi culpa”, sostuvo, y pidió disculpas si alguien resultó afectado por la viralización del episodio.
A pesar de la polémica, el actor que ganó reconocimiento en Agrandadytos reafirmó que vivió la situación con naturalidad y que el humor fue lo que predominó en su mirada sobre el episodio. “Si me sirve para eso, buenísimo. Pero cuando lo subí se generó todo lo contrario”, explicó, refiriéndose a la avalancha de respuestas y a la dimensión que tomó el hecho.

Uno de los puntos centrales del testimonio de Rodrigo Noya fue la reflexión sobre cómo el episodio, en apariencia menor, se transformó en motivo de debate sobre el bullying y la discriminación. El actor señaló que la palabra bullying comenzó a utilizarse de manera tan amplia que perdió peso y significado. “Era el momento en el que el bullying también se degeneraba mucho la palabra y perdía peso”, analizó.
Noya diferenció entre burlas malintencionadas y gestos de humor, y subrayó que en su caso nunca se sintió agredido ni discriminado por el dibujo recibido junto a la milanesa. “No me molestó, la verdad. No me molestó”, repitió durante la charla.
A su vez, remarcó la importancia de distinguir entre situaciones reales de acoso escolar o discriminación y episodios que, aunque puedan prestarse a confusión, no tienen esa carga negativa. En su caso, la viralización inesperada derivó en una discusión sobre los límites del humor y la responsabilidad en redes sociales.

Lejos de sentirse ofendido, Rodrigo Noya adoptó con humor la comparación con Milhouse. Incluso, en Otro día perdido bromearon sobre la posibilidad de interpretar al personaje en una versión live action de Los Simpson. “No tienen que buscar más. Es él”, lanzó Rada.
El actor destacó que su parecido con Milhouse se convirtió en parte de la cultura popular argentina y que la anécdota, aunque tuvo derivaciones inesperadas, también le permitió reírse de sí mismo y consolidar su vínculo con el público. “Me divirtió, me causó gracia”, resumió.














