
Gustavo Kumiega y Lucía —un nombre de fantasía utilizado para preservar la identidad de la mujer— se conocieron en 2012, mientras practicaban buceo. Él ginecólogo; ella una contadora 14 años menor. A pesar de la diferencia de edad, comenzaron una relación sentimental de la que, tres años después, nació un hijo que hoy tiene 11 años. Sin embargo, cuando Lucía quedó embarazada, en 2014, el médico habría intentado provocarle un aborto sin su consentimiento. “Quedate quieta”, le respondió, según contó ella años después ante la Justicia, cuando le manifestó que no quería que le colocara una pastilla abortiva.
El episodio ocurrió el 27 de octubre de 2014, en un consultorio de la ciudad chaqueña de Resistencia, y dio origen a una causa judicial que terminó con Kumiega sentado en el banquillo de los acusados. En abril de 2023, fue absuelto por el beneficio de la duda y la falta de pruebas suficientes. Sin embargo, la jueza que intervino consideró acreditado un contexto de violencia de género durante la relación y ordenó medidas de protección para su expareja.
El antecedente surge de una sentencia de 40 páginas de la Cámara Primera en lo Criminal de Resistencia, a la que accedió Infobae. El documento cobra relevancia mientras el ginecólogo, hoy de 57 años, enfrenta siete denuncias por violencia médica y una por abuso sexual. En las últmas horas, fue detenido.

El embarazo y la denuncia de intento de aborto
Según declaró Lucía durante el juicio, su relación con Kumiega estuvo marcada por “separaciones y reconciliaciones”. Sumida en ese vínculo, con el tiempo comenzó a alejarse de sus amistades porque “lo quería”.
La mujer también relató que el médico cuestionaba que acudiera a otro ginecólogo. “¿Para qué vas a ir a abrirle las piernas a otra persona?”, le decía. Por ese motivo, terminó atendiéndose con él.
En octubre de 2014, cuando tenía 31 años, Lucía notó un retraso en su período y sospechó que podía estar embarazada. Se lo comunicó a su pareja, quien le pidió que fuera a su consultorio, ubicado en la calle López y Planes de Resistencia, para realizarle una ecografía intravaginal.
La cita fue el 27 de octubre. Allí, de acuerdo con la acusación, Kumiega confirmó el embarazo y le introdujo una pastilla abortiva en la vagina.

Durante el debate, Lucía relató que estaba acostada en la camilla, con las piernas abiertas, cuando ocurrió el episodio. Aseguró que le había manifestado que no quería que le colocara las pastillas.
“Dios nos iba a castigar”, recordó haberle dicho. De acuerdo con su testimonio, Kumiega le respondió: “No, quedate quieta”.
La mujer explicó que permaneció en esa posición y que no llegó a ver de dónde había sacado la pastilla. También contó que el médico le había dicho que no era momento de convertirse en padre porque tenía un juicio por mala praxis, aunque aclaró que esa explicación se la dio después, cuando regresaron a la vivienda.
Según su declaración, el procedimiento debía continuar con nuevas aplicaciones de pastillas durante los días siguientes, pero ella se negó.

“Mirá lo que me hiciste hacer”
Tras el episodio ambos regresaron a la casa y comenzaron a discutir. Allí, Kumiega la golpeó con una raqueta en el rostro y en el abdomen. “Mirá lo que me hiciste hacer”, recordó que le dijo durante la agresión.
La mujer aseguró que quedó dolorida y que el médico no la dejó salir de la propiedad hasta las cinco de la mañana.
Al día siguiente no fue a trabajar. Por la tarde, preocupada por las posibles consecuencias de la pastilla sobre su embarazo, acudió a otra ginecóloga.
La profesional le indicó una ecografía para evaluar su estado. Lucía regresó con el estudio y recibió la noticia de que el embarazo continuaba, aunque todavía debía esperar para comprobar los latidos.
“Una semana y media o dos después”, se realizó otro control que confirmó que el embarazo seguía adelante.
El 17 de junio de 2015, casi ocho meses más tarde del episodio denunciado, nació su hijo.
Kumiega lo reconoció legalmente seis meses después de su nacimiento, según contó Lucía en un informe socioambiental realizado en 2017 e incorporado al expediente.
En aquella entrevista, la mujer recordó los meses gestación con una frase que quedó registrada en la sentencia: “De milagro nació B., yo pensé que lo perdía porque tuve mucha pérdida. Pasé todo mi embarazo sola, él no quería tenerlo”.

Las amenazas y la denuncia
En el expediente también quedó registrado otro episodio que la mujer situó entre 2013 y 2014. Aseguró que, durante una discusión en la vivienda de Kumiega, el médico tomó un cuchillo de cocina y la amenazó. “Te vas de mi casa o te mato”, fue la frase que le atribuyó. Esa acusación se incorporó a la causa como un presunto delito de coacciones agravadas por el uso de un arma.
Lucía también denunció que su expareja la amenazaba con difundir fotografías íntimas suyas y que, por ese motivo, había retomado la relación en distintas oportunidades. En una de las entrevistas incorporadas al expediente describió el vínculo como “tóxico” y relató sus dificultades para pedir ayuda.
La investigación avanzó con declaraciones testimoniales, informes psicológicos, estudios médicos, fotografías y capturas de comunicaciones entre ambos. Entre los mensajes apareció uno atribuido a Kumiega que decía: “Eso es lo que vos querés. Hubieras abortado bien. O no me hubieras avisado de la existencia”.
La jueza consideraría posteriormente que ese intercambio aportaba elementos sobre una intención de interrumpir el embarazo, pero no permitía demostrar que el médico hubiera actuado sin consentimiento.

Qué dijo Kumiega en el juicio
El juicio se desarrolló en abril de 2023 ante la Cámara Primera en lo Criminal de Resistencia, con la magistrada Liliana Soledad Puppo al frente del tribunal unipersonal.
Kumiega llegó acusado de tentativa de aborto sin consentimiento, agravada por su condición de médico, y coacciones agravadas por el uso de un arma.
Al comenzar la audiencia, negó haber colocado pastillas abortivas y haber amenazado a su expareja con un cuchillo. También sostuvo que nada de lo que ella había contado era cierto.
Al finalizar el debate, cuando le preguntaron si quería agregar algo, respondió simplemente: “No”.
Durante el juicio declararon Lucía, profesionales que la habían atendido durante el embarazo y otras testigos.
La sentencia describe la angustia y el temor que manifestó la mujer al recordar los hechos. Incluso señala que no pudo terminar su declaración porque sufrió una crisis emocional.
Al concluir el debate, el fiscal Jorge Fernando Gómez solicitó tres años de prisión en suspenso y cinco años de inhabilitación profesional para Kumiega.
La defensa, a cargo de Juan Carlos Saife, pidió su absolución.

Finalmente, el 28 de abril de 2023, Puppo absolvió al ginecólogo de ambos delitos por el beneficio de la duda y la insuficiencia de pruebas.
Sobre el presunto intento de aborto, la magistrada sostuvo que no se había podido demostrar con la certeza necesaria que Kumiega hubiera actuado sin el consentimiento de Lucía. También planteó dudas acerca de si la colocación de una sola pastilla, en las circunstancias investigadas, podía considerarse el comienzo de ejecución del delito.
Respecto de la amenaza con el cuchillo, consideró que no se habían precisado suficientemente las circunstancias del episodio ni reunido elementos que permitieran acreditar la acusación.
Sin embargo, la jueza consideró acreditado que Lucía había atravesado un contexto de violencia de género.
La magistrada fundamentó esa conclusión en el testimonio de la mujer, su comportamiento durante el juicio y las declaraciones de quienes habían conocido su situación. “Todo el cuadro descriptivo que los testigos fueron configurando nos indican ese estado de subordinación en que se encontraba” la denunciante respecto de Kumiega.
Por ese motivo, pese a absolver al ginecólogo, ordenó que no se acercara a menos de 300 metros de su expareja ni se comunicara con ella por ningún medio. También dispuso que el contacto con su hijo se organizara a través de un familiar o una persona de confianza y que el médico continuara con tratamiento psicológico o psiquiátrico.














