
El consumo masivo atraviesa una etapa de retracción y deja a la vista cambios de hábitos de compra asociados a la caída del poder adquisitivo. Los consumidores priorizan el ahorro y la planificación, ponen el foco en las promociones y, aun con presupuestos ajustados, intentan sostener algunos gastos ligados a la gratificación.
Según el último relevamiento de la consultora Scentia, el consumo masivo se contrajo 3,8% interanual en abril y 4,7% en relación con marzo. Así, el acumulado del primer cuatrimestre arrojó un retroceso de 3,3%. Al igual que en los meses previos, las grandes cadenas de supermercados fueron las más perjudicadas entre los canales, con una baja de 4,5 por ciento.
Un informe de NielsenIQ muestra que el consumidor argentino compra cada vez más racionalmente, priorizando oportunidades de ahorro.
En la actualidad, el 30% de los productos en góndola presentan promociones, cifra que se duplicó en el último año, dado que el 61% de los “shoppers” planifica sus gastos en función de ellas.
En ese contexto, el 39% de los consumidores elige principalmente por precio, incluso por encima de los descuentos, mientras que el 57% combina tiendas para encontrar la opción más conveniente.
Tickets más chicos, envases más pequeños y cambio de marcas
Con changuitos más reducidos, los sectores de menores ingresos se inclinan por recurrir a comercios de cercanía y visitas más frecuentes.
Un informe de Worldpanel by Numerator muestra que creció la compra de productos en envases pequeños y medianos, junto con la preferencia por marcas más económicas.
En el sector supermercadista, afirman que la gente opta por llevar lo básico, con un alto peso de los alimentos en la canasta. Cuentan que las promociones son fundamentales y que los cajeros ofrecen a los clientes dividir el ticket para aprovechar los beneficios de diferentes bancos y billeteras virtuales, porque la mayoría tienen tope de reintegro.
Crece la compra de productos en envases pequeños y medianos, junto con la preferencia por marcas más económicas (Worldpanel by Numerator)
Desde una firma de consumo masivo dijeron que el panorama sigue complejo y que las fábricas están trabajando al 50% de su capacidad instalada. En ese marco, aseguraron que todavía no hubo despidos por el retroceso en las ventas ya que “por ahora hay algunas ‘magias’ que se pueden hacer”. Por caso, se terminaron los turnos noche y se suspendió la producción durante los fines de semana.

Como estrategia para enfrentar la situación, la compañía renueva su portfolio, con opciones que resuelven rápido, como comidas listas para preparar; e incorporan productos más aspiracionales.
Observan la tendencia de “lujo accesible”, donde el consumidor, al no poder darse otros gustos por un menor ingreso disponible, decide en ocasiones comprar artículos premium dentro del supermercado. También destacan que la ventaja de Argentina es que “somos muy marqueros, nos encantan las marcas. Es algo que no sucede en otros mercados”.
La ventaja de Argentina es que “somos muy marqueros”, nos encantan las marcas. Es algo que no sucede en otros mercados
Una de las principales cadenas de supermercados del país detectó que ciertos productos en particular logran captar la atención de los consumidores, ya sea por su propuesta de valor -como ocurre con algunos importados posicionados como premium- o por el impacto de su viralización en las redes sociales.
Julián Fernández, Analytics & Insights Manager de NielsenIQ, detalló que se registra un crecimiento en la categoría de golosinas en todos los canales, lo que parece estar vinculado a la impulsividad y a la necesidad de darse “un gustito”.
En el resto del mercado, se observa mayor movimiento hacia segundas marcas, presentes sobre todo en los comercios tradicionales. Además, rubros como cosmética y limpieza presentan caídas superiores al 5%, partiendo ya de bases de comparación bajas.
En una línea similar, Maricel Masut, directora de Worldpanel by Numerator en Argentina, precisó que, a pesar de un entorno de cautela en el gasto, el comportamiento de los hogares muestra una faceta resiliente: se niegan a renunciar a los momentos de consumo que le generan más gratificación.
”Si bien en algunos hogares el factor presupuesto pesa, cuando nos alejamos de la coyuntura identificamos que los productos básicos funcionan como un piso operativo de la canasta, mientras que las categorías vinculadas a la indulgencia, el autocuidado y la salud crecen por encima del promedio», dijo Masut.
Si bien en algunos hogares el factor presupuesto pesa, cuando nos alejamos de la coyuntura identificamos que los productos básicos funcionan como un piso operativo de la canasta (Masut)
“Están ajustando en el volumen de lo esencial, pero cuando tienen margen, eligen invertir en productos que les aportan un beneficio concreto para su bienestar”, agregó la analista.
Julián Fernández anticipó que la continuidad de la disminución de la inflación podría brindar cierto alivio y abrir la posibilidad de una recuperación del consumo masivo. No obstante, advirtió que, sin una mejora en el poder adquisitivo, el repunte sería limitado.














