El vínculo entre Evelyn Botto y Fede Bal sumó un nuevo capítulo público tras un pedido muy personal y con mucho humor de la artista a su pareja. La conversación se dio frente a cámaras, durante una entrevista conjunta en SQP (América TV).
En ese espacio, Yanina Latorre no dudó en recordar los chats filtrados del actor, donde se leía una promesa insólita: Bal había dicho que se tatuaría una situación subida de tono junto a una famosa. Así, la pregunta fue inevitable: “¿A vos te prometió algún tipo de tatuaje?”, consultó la conductora a la integrante de Otro día perdido (Eltrece).
Ante esa consulta, Bal intentó frenar la incomodidad con una exclamación: “¡Pará! Es horrible decirle eso a mi novia en vivo», disparó entre risas, en un intento por distender el momento.

Lejos de esquivar la pregunta, Evelyn Botto sorprendió con una confesión. “Le dije que, como mínimo, me gustaría ser el tatuaje más grande porque tiene tres ex tatuadas en el cuerpo. O sea, mínimo en mi cara entera”, sostuvo la actriz, marcando su posición con claridad.
El diálogo dejó en evidencia la naturalidad con la que la pareja aborda temas personales incluso en un ambiente televisivo. La actriz remarcó que el pedido surgió al descubrir la cantidad de tatuajes que su pareja lleva en honor a relaciones anteriores. Su frase, “¡Como mínimo!”, sintetizó ese deseo de ocupar un lugar especial, incluso en la piel de Bal.
El propio Fede Bal se encargó de aclarar su postura sobre las marcas del pasado. Según él, esa etapa quedó atrás: “Ya está, basta de tatuajes”, sentenció, dejando entrever que las experiencias previas no resultaron como esperaba.

El hijo de Carmen Barbieri convirtió su afición por los tatuajes en una forma singular de narrar sus relaciones sentimentales. A lo largo de los años, plasmó en su piel referencias directas a varias de sus exparejas, algunas con diseños poco convencionales y cargados de significado personal.
Uno de los casos más llamativos involucra a una exnovia cuya identidad no trascendió públicamente, pero que reside en Alemania. En uno de sus gemelos, Federico lleva tatuado el rostro de esta mujer. El propio actor contó en una entrevista que, para acentuar la originalidad, replicó el mismo rostro en la otra pierna, pero transformado en una calavera. De esta manera, ambos tatuajes representan dos versiones del mismo vínculo: la vida y la muerte de la relación.
Durante su noviazgo con Laurita Fernández, optó por un diseño más simbólico: se tatuó una boca roja de gran tamaño. El gesto fue leído en su momento como un homenaje explícito a la bailarina y conductora, consolidando la costumbre del actor de marcar etapas personales mediante el arte corporal.

En el caso de la vedette Tamara Gala, Federico confirmó en diversas ocasiones que también existen tatuajes alusivos. Si bien no se conocen detalles precisos sobre el diseño, el actor reconoció que varias mujeres significativas de su pasado han quedado inmortalizadas en su piel.
Hace pocos días Evelyn Botto reaccionó ante las críticas sobre su cuerpo y marcó un momento relevante en el debate sobre la exposición personal en redes sociales. La conductora y actriz respondió a los comentarios negativos tras compartir en Instagram el proceso de una antropometría, en el que publicó su peso y explicó que busca mejorar su composición corporal, no solo bajar kilos. Botto enfatizó que está acompañada por un equipo de especialistas y aclaró que sus decisiones son personales y planificadas. Ante los mensajes que cuestionaban su elección o la señalaban como referente de personas con sobrepeso, afirmó que “voy a hacer lo que quiera porque es mi cuerpo”, subrayando su autonomía frente a la presión social.

La actriz detalló que su objetivo es reducir entre seis y ocho kilos de grasa en un plazo de tres a cuatro meses, manteniendo la masa muscular, y que el proceso está supervisado por profesionales de la salud. Evelyn remarcó la importancia de evaluar la composición corporal y no solo el peso.
La figura del ciclo de Mario Pergolini mencionó situaciones incómodas relacionadas con su imagen, como un episodio relatado por su pareja, Fede Bal, sobre bromas inapropiadas de un guardia de seguridad. Botto cerró su exposición defendiendo el derecho de cada persona a decidir sobre su cuerpo, insistiendo en que su identidad no se reduce al aspecto físico y que la transformación debe estar guiada por especialistas. Su experiencia reavivó el debate sobre la libertad individual y la presión social en la percepción de la imagen corporal.














