La situación, desde luego, se convirtió en un show. “Hola, Maciel”, se escuchó decir ayer Gran Hermano, a la voz en el aire, con un tono inusualmente serio: “Tengo algo que comunicarte… En unos instantes te voy a llamar al confesionario debido a una notificación judicial que debés firmar”.
Ayer, la transmisión de Gran Hermano Generación Dorada tuvo un giro inesperado cuando personal de la DUOF San Martín de la Policía Federal ingresó a los estudios de Telefe en la zona de Martínez para notificar a Jessica Elizabeth Maciel, o La Maciel, a secas, una de sus participantes, de un movimiento en la causa en su contra. Un patrullero esperaba a media cuadra, atento a cualquier situación.
Según el oficio del día, la PFA debía anoticiar a Maciel de exhibirle un escrito presentado por su pareja, para determinar si Maciel ratificaba la designación de un abogado defensor en el expediente. Las autoridades del canal se presentaron en el estudio; Maciel fue trasladada a un recinto aparte para el tramite, que se cumplió -según el reporte policial posterior-, fuera de cualquier cámara, sin mayores problemas.
El expediente en cuestión es motivo de polémica hace semanas. Tramita en la Fiscalía Federal N°2 de San Martín, a cargo del fiscal Jorge Sica, bajo la calificación de averiguación de ilícito. La acusación es al menos grave: prostitución, trata de personas

Los detalles de la denuncia contra Maciel
La denuncia fue presentada por la Asociación Civil Madres Víctimas de Trata, una organización sin fines de lucro “conformada por un grupo de madres, familiares, amigxs, voluntarixs, artistas y amigxs de mujeres, niñxs desaparecidxs para ser prostituidxs”, de acuerdo a su sitio web.
La denuncia, según asevera a este medio Margarita Meira, presidenta de la ONG, incluye los testimonios de al menos 15 mujeres trans, por hechos supuestamente ocurridos diez años atrás. Varias, asegura Meira, eran menores de edad.

“Según la denuncia, Maciel era proxeneta. Explotaba chicas trans en la Ruta 8, entre José C. Paz y San Miguel”, afirma Meira: “Ya habrían hecho denuncias en el pasado. Una, por ejemplo, hoy tiene 24 años. En ese momento, tenía 14. Les pegaban”, continúa la activista, que teme que las presuntas víctimas sean intimidadas de cara a las nuevas revelaciones.
“Les inyectaron aceite de auto”, continuaban: “Les decían: ‘¿Querés tener tetas y cola?’ Desconocían el desastre que podían provocarles en la salud. Es gravísimo lo que cuentan las chicas».
Maciel, en cambio, niega los hechos y asegura que la acusación se trata de un vuelto proveniente su pasado. aseguró que fue ella quien impulsó una denuncia que, con el paso del tiempo, derivó en supuestas detenciones y allanamientos.
“Yo había denunciado a dos personas, junté testigos… y cuando cayeron presos, cayó mucha gente. Incluso fue noticia”, afirmó. “Jamás en mi vida hice algo así. Nunca exploté a nadie, jamás. Se ve que me vieron acá adentro y no sé qué están armando ahí afuera”.













