
Un grupo de fiscales provinciales adelantó que pedirá prisión perpetua para los once adultos imputados por los cuatro asesinatos “narcoterroristas” que fueron perpetrados entre el 5 y el 9 de marzo de 2024 en Rosario, en los que fueron atacados dos taxistas, un colectivero y un playero. Dentro de la acusación se encuentran tres adolescentes punibles que serán juzgados por el Código Penal Juvenil, a quienes se solicita que se los declare culpables para, eventualmente, luego discutir un monto de pena.
La audiencia empezó el pasado 30 de marzo en el Centro de Justicia Penal ante el tribunal integrado por los jueces Alejandro Cardinale, Paula Álvarez y Gustavo Pérrez de Urrechu, y continuará por varias jornadas más, ya que se encuentra en plena presentación de la prueba de parte de los fiscales Patricio Saldutti, Franco Carbone y Romina Cocomazzi –de la unidad especializada en Responsabilidad Adolescente– de cara al juicio.
La solicitud recayó sobre el recluso Alejandro Isaías “Chucky Monedita” Núñez; su pareja, Brenda “La Cote” Pared; Gustavo Márquez; Macarena Muñoz; Johana Albornoz; Maximiliano “Menor” González; Alejandro Cantero; José Maturano; Axel Rodríguez; Axel Herrera; y Joana García.
De acuerdo a la acusación, “Chucky Monedita” instigó los primeros dos homicidios, los de los taxistas Héctor Figueroa y Diego Celentano, quienes fueron acribillados a tiros por menores no punibles los días 5 y 6 de marzo de 2024, respectivamente. También ordenó un ataque a tiros contra la comisaría 15ª.
Se cree que el móvil de los hechos fue la pérdida de comunicaciones y visitas en unidades penitenciarias que tuvieron los presos desde el inicio de la gestión del gobierno provincial santafesino en diciembre de 2023.

Los investigadores afirmaron que le encomendó el plan a su pareja, Brenda Pared, quien en ese momento tenía prisión domiciliaria por una causa por venta droga y que era su única visita autorizada a la cárcel: “Chucky” estaba encerrado en el pabellón 28 de Piñero, en el nivel 1 de alto perfil.
Brenda, de acuerdo a la imputación, fue quien se habría encargado de distribuir las armas a los sicarios, junto a cómplices como Macarena Muñoz y su pareja, Gustavo Márquez, quienes reclutaron a dos menores de edad no punible y a un adolescente de 16 para cometer el crimen del taxista Figueroa.
El homicidio del taxista, ocurrido en la primera semana de marzo, con nueve disparos hallados en el lugar, habría sido cometido por los dos primeros adolescentes. Uno de ellos ejecutó a Figueroa desde fuera del auto. El otro, que iba en el asiento de pasajero, recibió un disparo de bala en el abdomen. Así, olvidó dejar un cartel dirigido a Pullaro y se le cayó una de sus zapatillas marca DC Shoes, talle 38. El buzo que llevaba, perforado por la bala, fue incendiado más tarde. Luego, se refugiaron en una casa, donde Macarena Muñoz les entregó dinero, supuestamente, para que se tomaran otro taxi y así huyeran.

Ambos habrían cobrado 300 mil pesos por el ataque que le costó la vida a Figueroa.
Por el crimen del taxista Celentano, se cree que los sicarios cobraron 200 mil pesos: dos vidas humanas por 500 dólares.
En las audiencias, los fiscales también informaron que al playero Bruno Bussanich, la última víctima de esta serie de ataques, el 9 de marzo de 2024, lo mataron a cambio de 400 mil pesos. Quien cobró el dinero fue el mismo adolescente no punible que había matado a Figueroa y Celentano: D.G..
El homicidio de Bussanich fue encargado por el imputado Axel Rodríguez –un joven con presunta relación con el capo narco Esteban Lindor Alvarado–, quien tenía tobillera electrónica al momento del crimen.
Distinta fue la mecánica puesta en marcha para asesinar al colectivero de la línea K Marcos Iván Daloia el 7 de marzo de 2024. Allí no participó en la ejecución ningún menor de edad. José Maturano trasladó en una moto a Axel Herrera, quien bajó de ese vehículo, fue hasta la esquina de Mendoza y Guatemala, en barrio Belgrano, y frenó el colectivo.
Herrera, una vez que subió a la unidad, le dio dos disparos a Daloia, quien agonizó tres días en el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez, donde murió como consecuencia de una herida de arma de fuego en el cráneo.
En el caso del colectivero, al menos de manera pública, no se mencionó quién pudo haber sido el instigador.
Al comienzo del legajo habían sobrevolado los nombres de los capos narco Esteban Lindor Alvarado y Claudio Javier “Morocho” Mansilla como los “cerebros” de todos los hechos, pero en la causa no se recolectó evidencia para acusarlos formalmente.














